El hilo se parte entre la confesión de Sancho y la tesis del montaje
Dos vídeos de YouTube aterrizan en el hilo y lo parten en dos.
Archicanciller va desgranando minuto a minuto lo que dicen Trotapoker y Bella Sánchez sobre presuntas irregularidades de la investigación tailandesa. Enfrente, media docena de foreros repiten que Sancho ya confesó y que aquí no hay nada más que rascar. Cuatrocientos mensajes después, nadie se ha movido.
Qué se ha sabido
Archicanciller resume los dos vídeos: Trotapoker se ha abierto un canal dedicado solo al caso y «Min. 7:40 Balfagón le dijo a Trotapóker que "ellos" estaban amenazados». Recoge también que, según esa versión, en la habitación no había manchas de sangre y que la policía no pasó el reactivo para detectarlas. Alguien añade
el listado de cargos que se le atribuyen a Sancho para centrar el debate.
RubitoSummer94 y Quark24 aportan datos del sumario: «En el sumario la última foto que se ve a Edwin es montado en la moto con Sancho.» Arbol pone el libro sobre la mesa: «El libro se llama "Daniel Sancho. Toda la verdad y nada más que la verdad", de un tal José Ruz / Triun Arts».
Remero du merda rebate con detalle: «No hay tal foto porque sancho eligió de forma intencionada un alojamiento (bougain villas) al que se pudiera acceder sin pasar por recepción». Añade que el sumario sí tiene imágenes de la recogida de Edwin en el muelle. La conversación se enreda entre quien ha leído el sumario y quien solo repite los vídeos.
Sobre la familia, Archicanciller recuerda que «la madre de DS, Silvia Bronchalo, ha dado una entrevista, al parecer que ha grabado 8 h. y se irán emitiendo más partes». La apelación sigue sin resolverse. Y en uno de esos vídeos se apunta que Trotapoker sostiene que la madre puede hacer cosas que perjudiquen a su propio hijo por el conflicto con el padre, y que Joaquín Campos mantiene contacto con ella desde hace tiempo.
Dónde está la bronca
Chocan dos relatos. Un lado sostiene que la confesión no demuestra autoría: «La confesión de un delito no significa la demostración su autoría.» Otro va a lo directo: «Que asesino a Edwin eso es evidente, no hay ninguna duda y además el lo ha confesado SIEMPRE.»
El descuartizamiento ocupa páginas enteras. Unos dicen que con un cuchillo de cocina no se despiece un cuerpo; otros responden que ahí fuera se ve de todo. Uno ironiza sobre el perfil del acusado: «es español, blanco y guapo. Es imposible que haya cometido un crimen.»
Digamelon lo deja claro: «Me cuadra más la teoría de Trotapoker que la versión oficial.» Frente a eso, otros avisan de que los canales alternativos viven de las visitas y que el caso se cierra en falso. Nadie rectifica. También hay quien apunta a que el acusado, si vuelve a España, podría intentar contarlo todo.
Aparece además el silencio. Varios notan que Trotapoker desaparece del hilo durante días y luego vuelve. Se pregunta si le habrán dado un toque o si se ha cansado de darle la razón a su compañera de canal. Sin respuesta.
Qué cambia respecto a antes
El foco salta de la familia y el dinero a los youtubers. Ahora el hilo no discute si Sancho es culpable, sino si Trotapoker tiene razón o va de farol. Eso antes no estaba tan arriba. Entra la apelación, todavía sin resolver, y las entregas de la entrevista de la madre, que irán cayendo por partes.
Lo que se abandona en esta tanda es cualquier seguimiento serio de las cuentas o del origen de los fondos: queda enterrado bajo páginas sobre cuchillos, detenciones, hoteles y cárceles. Algunos avisan de que el hilo se ha convertido en otro espectáculo.
El interrogatorio y el desvío
Un tramo se va a discutir si un inocente puede acabar confesando. Un usuario explica que los interrogatorios «no están diseñados para averiguar la verdad, sino para provocar confesiones mediante presión psicológica», y añade que en sesiones largas alguien puede acabar creyéndose culpable. Le contestan que eso no convierte en falsa una confesión.
De ahí el hilo salta a otro sitio: comparaciones entre
Tailandia y España, quejas sobre tráfico y multas, chistes sobre Franco, discusiones sobre drogas y hasta un forero que cuenta su paso por prisión y cómo un compañero le enseñó a navegar. También se cuela el aviso de que Frank Cuesta habría aconsejado al acusado conformarse con la acusación y pedir el perdón real. El caso se diluye entre el ruido.