La UCO registra Adif Alta Velocidad y detiene al exchófer de Sánchez
¿Qué hacía el hombre señalado como exchófer de Pedro Sánchez en una sede de Adif en Córdoba? La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil ha registrado las instalaciones de Adif Alta Velocidad en la ciudad y ha detenido a Cristian Corvillo, señalado como exchófer del presidente del Gobierno, en el marco de una operación que la oposición enmarca dentro del caso Koldo y del entramado de contratos públicos que salpica al Ministerio de Transportes. El Gobierno, por su parte, niega que Corvillo fuese chófer de Sánchez o del PSOE. La contradicción entre ambas versiones es, a estas alturas, el único punto de acuerdo.
Quién es Cristian Corvillo y por qué importa
Corvillo no es un desconocido en los papeles del caso. Según un cálculo que circula en el foro, estuvo a punto de ser expulsado del PSOE por irregularidades graves cuando fue candidato en Peñarroya-Pueblonuevo, y solo se salvó porque desde Ferraz bloquearon su salida. A un nivel más modesto, es una pieza de la misma fontanería que colocó a Koldo García de portero a consejero de Renfe: el que no prospera en este país es porque no quiere, según la ironía expresada por un participante.
La detención se produce además en un contexto en el que Corvillo aparecía vinculado al caso hidrocarburos, con cientos de millones de euros en petróleo venezolano y varios millones defraudados a Hacienda, según las fuentes consultadas. Que dos años después de la salida de Ábalos a los focos siguiera operando en Adif apunta a que el núcleo duro se está quedando sin escuderos, según sostienen algunos intervinientes.
El registro en Adif Alta Velocidad: qué se busca
El registro en la sede cordobesa de Adif Alta Velocidad se enmarca en una investigación sobre contratos y adjudicaciones que afectarían a la empresa pública. El nombre de Corvillo aparece vinculado a la gestión de contratos, no a la conducción de vehículos oficiales, según las hipótesis manejadas en el debate. La pregunta que sobrevuela el caso es cómo un chófer acaba sentado en la mesa donde se reparten adjudicaciones millonarias.
El asunto conecta con el caso Koldo y con la trama de mordidas en la compra de material sanitario durante la pandemia, pero va más allá: toca el corazón del sistema de contratación pública de Transportes. Y ahí, el relato oficial se rompe, según los críticos.
El Gobierno niega la vinculación y la oposición habla de mafia
El Ejecutivo ha negado que Corvillo fuese chófer de Sánchez ni del PSOE. La respuesta ha sido recibida con escepticismo en amplios sectores, que recuerdan que la técnica del «no conozco de nada» ya se usó con Koldo y con Ábalos. Hay quien sostiene que la detención forma parte de una campaña de acoso judicial en plena precampaña; en contra pesa el argumento de que los registros no los ordena la oposición, sino un juez.
La oposición habla abiertamente de organización criminal y exige explicaciones. El PSOE, mientras, intenta contener el daño con el argumento de que se trata de un caso aislado. La coincidencia en el tiempo con la campaña electoral añade leña al fuego.
El trasfondo: Adif, los accidentes y la seguridad ferroviaria
El caso tiene una derivada que trasciende la corrupción: la seguridad de las vías. Adif Alta Velocidad es la empresa responsable del mantenimiento de la infraestructura ferroviaria, y en los últimos años se han producido accidentes con más de cien muertos y cientos de heridos, según el cálculo que circula en el foro. La relación entre los contratos adjudicados y las condiciones de seguridad es una de las preguntas que la investigación deberá responder.
No se trata solo de mordidas: se trata de si el dinero que debía ir a mantenimiento acabó en otras manos. Esa es la acusación que planea sobre el caso y que el Gobierno no ha desmentido con datos, según los críticos.
Qué puede pasar ahora
La detención de Corvillo es el último movimiento de una partida que lleva meses jugándose en los juzgados. La UCO sigue tirando del hilo y cada nuevo nombre complica la versión oficial. La pregunta ya no es si había corrupción, sino hasta dónde llega y quién la tapaba.
Con la campaña electoral en marcha, el caso se convierte en un arma de doble filo: para el PSOE, un lastre; para la oposición, un argumento. Y para el votante, una razón más para desconfiar de todos. La ironía es que el chófer que llevaba al presidente ahora lleva a la UCO hasta la puerta de Adif.