La jueza Tardón investiga la invasión de Ceuta y Moncloa responde atacando a los jueces
La Audiencia Nacional ha aceptado la competencia para investigar la entrada masiva de más de 70.000 migrantes en
Ceuta, un episodio que la jueza María Tardón atribuye a una actuación favorecedora de las fuerzas de seguridad marroquíes. La investigación, que apunta a delitos graves y a la posible responsabilidad del delegado del Gobierno, ha provocado una reacción inusual en el Ejecutivo, que ha puesto en el punto de mira a los jueces a los que califica de «salvapatrias». El caso, lejos de diluirse, se ha convertido en un pulso entre el Gobierno y la justicia.
El origen: una entrada masiva bajo sospecha
La jueza de la Audiencia Nacional María Tardón asumió la competencia para investigar la entrada masiva de migrantes en Ceuta después de que el teniente fiscal Jesús Alonso considerara competente al órgano judicial y apuntara a la comisión de al menos cuatro delitos graves. La magistrada identifica hasta cinco niveles de responsabilidad en lo que describe como una actuación favorecedora por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes. La causa se dirige también contra el delegado del Gobierno en Ceuta, cuyo papel durante la crisis fronteriza está siendo examinado.
El caso ha escalado con la petición de Tardón al juzgado de Ceuta para que le remita las denuncias contra el delegado del Gobierno, una decisión que ha sido respaldada por la Audiencia Nacional. Según las informaciones publicadas, los papeles desclasificados de Ceuta están sirviendo a la jueza para tirar del hilo de una trama que podría comprometer a altos cargos.
La reacción del Gobierno: jueces en el punto de mira
La reacción del Ejecutivo no se ha hecho esperar. Desde Moncloa se ha puesto en la diana a los jueces «salvapatrias», una etiqueta con la que se pretende desacreditar la investigación. El ministro Puente acusó a la magistrada de haber «dado muestras de que se pueda dudar de su imparcialidad», una acusación que, según analistas, busca presionar a la judicatura. La operación diseñada en Moncloa para aliviar la presión sobre Sánchez y mitigar la desconfianza de la opinión pública ha fracasado, según las crónicas publicadas.
Hay quien sostiene que el Gobierno intenta una voladura controlada del caso Ceuta, pero que la estrategia le ha estallado en las manos. La investigación de Tardón golpea al corazón de la Moncloa y todo apunta a que Diego Rubio será uno de los primeros llamados a declarar en la Audiencia Nacional. La pregunta que sobrevuela es por qué al Gobierno de España le ha incomodado tanto esta investigación si no existe ningún elemento de complicidad con la dictadura marroquí.
Las consecuencias penales: hasta 15 años de prisión
El delito que se investiga en relación con la invasión de Ceuta se castiga con penas de entre 8 y 15 años de prisión. Se trata de un delito por comprometer la paz o la independencia del Estado, una acusación de extrema gravedad que, según los expertos, podría alcanzar al propio presidente del Gobierno. La jueza Tardón dictó un auto la semana pasada en el que acordaba asumir la competencia tras recibir el informe de la Fiscalía.
La investigación también ha abierto diligencias contra el exdelegado del Gobierno por desórdenes públicos y prevaricación, a raíz de una querella de Abogados Cristianos. La Audiencia Nacional ha abierto nuevas diligencias sobre la crisis de Ceuta, y la jueza ha pedido informe a la Fiscalía para esclarecer la actuación del exdelegado durante la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio.
El contexto político: un pulso entre poderes
El caso Ceuta se ha convertido en un campo de batalla entre el Gobierno y la judicatura. La reacción del Ejecutivo tras el bloqueo del voto CERA en el Supremo ha sido la de señalar a los jueces, una estrategia que, según algunos analistas, busca desviar la atención de la investigación principal. La hipocresía del Gobierno con la jueza Tardón es notable: diez socialistas volvieron a la judicatura tras la política, y ahora se cuestiona la imparcialidad de una magistrada con una larga trayectoria.
Mientras tanto, el PSOE de Ceuta afronta sus propias turbulencias: Guerrero ha dado 48 horas al partido para entregar las cuentas del grupo parlamentario y ha reclamado los extractos bancarios y el acceso a las cuentas desde 2023. Si no obtiene respuesta, acudirá al juzgado. El caso Ceuta amenaza con convertirse en un terremoto político de consecuencias imprevisibles.
El caso sigue abierto y la investigación de Tardón avanza. La pregunta que nadie responde es hasta dónde está dispuesto a llegar el Gobierno para frenar una causa que apunta a lo más alto. Los próximos llamados a declarar y las decisiones judiciales marcarán el rumbo de un asunto que puede cambiar el mapa político español.