Tinder, cuentas y el 'mercado' de los 40: el hilo se llena de casos
El tramo arranca con un forero contando su experiencia en Tinder: dice que solo le salen treintañeras, que ninguna tiene ahorros y que se quedan sorprendidas cuando ven su piso. A partir de ahí, el hilo se llena de casos concretos: una cena con tres amigas solteras de 40 a 50, una enfermera que cobra 3.400 euros netos, un cálculo sobre el poder adquisitivo desde 2008. Y salta la bronca por racismo y por aspiraciones.
Qué se ha sabido
Un participante cuenta que en Tinder solo le aparecen treintañeras, que ninguna tiene ahorros y que se sorprenden al ver su piso. Otro relata una cena con tres amigas solteras o divorciadas de
40 a 50 años: una está en paro y vive con sus padres, otra cobra
1.800 euros al mes y sale con hombres sin importarle su dinero, y una tercera cobra
5.000 euros al mes y no está en aplicaciones. Un tercero menciona enfermeras en centros de especialistas que no bajan de
3.400 euros netos al mes.
Sobre el poder adquisitivo, un forero calcula que
2.100 euros al mes en una gran ciudad no dan para vivir igual que hace 20 años si no se suma otra nómina, y sitúa el cambio en la energía barata y la inflación desde 2022. Se enlaza un vídeo de YouTube (
) que, según un participante, va dirigido a mujeres y a muchos hombres les da igual. También se comparte una imagen sin más comentarios.
Dónde está la bronca
La bronca se divide en dos frentes. Uno es el racismo: un participante critica que se desdeñe a mujeres cubanas, argentinas o colombianas por no ser españolas, y otro responde que lo decía por otra cosa. La discusión deriva hacia si el problema es de las mujeres o del mercado. Unos sostienen que muchas no quieren ser esposas y madres para un hombre medio, y que buscan a alguien con piso. Otros responden que eso también pasa al revés: hay mujeres con dinero y hombres sin él.
Otro frente es el de las aspiraciones. Un participante dice que el problema es que nadie cuadra sus expectativas: la treintañera que busca veinteañeros, el cuarentón que busca veinteañeras, la cuarentona que busca treintañeros. Varios responden con casos personales. Uno dice que con su piso reformado y su trabajo de funcionario no le va mal. Otro dice que las mujeres se están quedando con los trabajos en las ciudades y que los hombres de mediana edad tendrán que salir de ellas. Y se cuela un comentario sobre la devaluación de los salarios desde la entrada del euro.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es que el hilo deja de hablar en abstracto y se llena de casos concretos: una cena, una enfermera, un cálculo de inflación. La discusión sobre si el fenómeno existe se da por superada y ahora se discute quién tiene la culpa y qué se puede hacer. Entra con fuerza el tema del racismo en las preferencias y el de las mujeres que ganan más que los hombres. No hay acuerdo y el tramo acaba sin resolverse.