Lo que me chifla de estas bandas de pop (ya no solo LODVG aquí presente, sino Mecano, etc.) es cómo se estrenan con canciones de juventud, dulces-desgarradoras. Después van evolucionando a estilos más "populares" que acaban teniendo un enfoque sensible, femenino, sobrepoético.
Los tres primeros discos de Mecano tienen canciones hechas para la juventud, para los chicos, para las chicas, en ocasiones alocadas, en ocasiones rebeldes; pero cuando se pusieron realmente sensibles con "entre el cielo y el suelo" y posteriores, comenzaron a afrontar temáticas de mujeres, mujerona, SIDA, relaciones sentimentales, etc. y ya con "Aidalai", la banda seguía siendo muy aclamada, pero internamente los hermanos no se soportaban y todos se separaron.
Alejandro Sanz, un tío que ha tenido mucho éxito a lo largo de su carrera, con canciones hechas para mujeres al 100% empezó con "pisando fuerte" a principios de los '90, que cualquiera podía escuchar y que abordaba cosas como el trágico relato de un accidente de tráfico, identidad juvenil, y demás.
Todos han tenido un comienzo más universal, de mirar en su juventud antes de tirarse a la fama, con nostalgia, en el inicio de sus carreras, queriendo gustar a un público de su edad o algo más pequeños. Luego se han hecho más populares y como dicen aquí, se han "charificado". A los 30 se van estropeando, a los 40 se meten en sensiblerías para los muy fans. Un grupo pop español acabará así. La edad no perdona.
Particularmente, no me atraen mucho las letras de LODVG, pero la fama se la han ido labrando, a veces para bien, a veces con peleas. Como suele ocurrir en muchos grupos 'fenómeno' que he comentado, algunas canciones de sus comienzos me hacen bastante tilín. En la época de Amaia más pizpiretilla, eran unos chavales, amparados por los arreglos de Mikel Eretxun, que seguro que no se dedicó a hacer el chorra. Hacían canciones pegajosas como "el 28" o "Soñaré". Ya tenían cierta mentalidad dirigida al público femenino, pero eran accesibles, y sonaban con frescura. A mi particularmente me gustaban. Ya después, no tanto.