El mercado de alquiler nunca ha funcionado, ni funciona, ni funcionará en España. No es un problema de legislación, si no cultural. Una vez más se ha vuelto tan disfuncional que el gobierno ha optado por cargárselo. Igual que hicieron en su día el Tito Paco y Primo de Rivera. Si se protege al inquilino, se dispara la segarro. Si se protege al propietario, lo hacen las subidas y condiciones contractuales abusivas. Es lo que tiene ser casero o inquilino en un país donde gran parte de la población actúa con falta de ética y mentalidad cortoplacista.