Anécdota en Cantabria hace unos días.
Para quien no lo sepa, el plato más típico de Cantabria son las rabas (calamar rebozado en anillas o en tiras, últimamente), junto con el cocido montañés.
Pués bien vamos al mediodía a picar algo a un sitio que funcionaba bien de otros años y pedimos lo típico, una de rabas. Las traen y le pregunto al camarero si son congeladas...me mira y se va, al poco viene la dueña y me dice que si, que son congeladas pero que son tan buenas como las frescas, y que era lo que estaban ofreciendo últimamente por todo Cantabria.
Le digo, vale, pero el precio no son de congeladas. Estallido de cabeza tipo forero y se fue.
No estaban mal del todo, tengo que decir, pero no eran lo mismo que unas buenas rabas compradas en el mercado esa mañana.
El deterioro en todo es proporcional y equivalente al deterioro como país y como sociedad, y la hostelería no va a ser una excepción.