y mientras tanto, en Corea del Norte, vivienda gratuita para toda la población. Pero luego dicen que los socialistas somos nosotros, no hay quien entienda nada...
La vivienda está garantizada por el Estado para todo el mundo y es totalmente gratuita. No existe la figura del vagabundo o el “sin techo”. No hay chabolas ni barrios marginales ni nadie viviendo debajo de un puente como sí existe en los países capitalistas.
Con la mayoría de edad o al formar familia mediante el matrimonio el Estado te entrega gratuitamente tu primera vivienda. No existe la compra-venta de inmuebles ni los alquileres o las hipotecas.
Cuando el Estado construye nuevas viviendas se sustituyen las más antiguas y en peores condiciones por las recién inauguradas. De esta forma se renuevan las viejas viviendas que una vez libres son derruidas, y las familias trabajadoras son trasladadas a mejores departamentos.
La vivienda que tengas asignada no tiene porque ser para toda la vida. Existe un mercado de intercambio de viviendas legalizado para habitantes de diferentes distritos con la ayuda de un pago en efectivo para propiedades de diferentes valores. Por tanto, el intercambio de viviendas es posible, pero no el alquiler o la compra-venta. No te puedes lucrar o hacer negocio con el techo de las personas.
Ejemplo. Si tu casa está valorada por el Estado en 50.000 wones (moneda norcoreana) y le has echado el ojo a una preciosa vivienda a unas pocas manzanas de tu casa valorada en 75.000 wones. Como tienes un dinero ahorrado te puedes permitir pagar esos 25.000 wones de diferencia. Tras hablar con sus inquilinos ellos aceptan el cambio de propiedad. Tú te quedas con la casa de 75.000 wones y los otros se quedan con tu vieja casa de 50.000 más 25.000 wones en efectivo.
En Corea plantean el problema de viviendas como una de las políticas más importantes del Estado y lo resuelven en un nivel cada vez más alto.
La distribución y el uso de las viviendas en Corea se realiza según el orden y el método determinado en la ley sobre las viviendas de la RPDC, a base del principio de distribuirlas a los habitantes de manera gratuita, al construir las viviendas de las ciudades modernas y del campo, a expensas del Estado.
La distribución de las viviendas en Corea se realiza de forma igual y racional por el comité popular, los órganos, las empresas y las entidades correspondientes.
El ciudadano que va a obtener una vivienda debe solicitar la distribución de la vivienda al comité popular, el órgano, la empresa o la entidad correspondiente. El órgano que haya recibido la solicitud debe analizarlo detalladamente, registrarlo en la lista y distribuirle con responsabilidad a medida que se construya la vivienda.
El ciudadano tiene los derechos a cambiar y mudarse de vivienda y hacer la convivencia, después de recibir el permiso del comité popular o del órgano correspondiente en el caso necesario, y tiene el deber de arreglar de manera limpia el interior y el exterior de la vivienda y pagar a tiempo los gastos.
Se han prohibido estrictamente los actos ilegales, entre ellos el acto de mudanza sin tener el permiso del uso de la vivienda, el acto de intercambiar la vivienda con el objetivo egoísta o injusto y el acto de vender y comprar la vivienda de la propiedad estatal o alquilarla a otro ciudadano y conseguir ganancias ilegalmente.
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Como muestra del ímpetu de Corea que acorta el siglo y de la época animada por magnas innovaciones, día a día la capital de la República Popular Democrática de Corea manifiesta plenamente su aspecto majestuoso y prestigio peculiar, convirtiéndose en la urbe ideal de talla mundial y el paraíso donde el pueblo disfruta de una nueva vida y civilización socialistas.
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Gracias a la estrategia de la construcción capitalina, trazada en el 8º Congreso del Partido del Trabajo de Corea, y la orientación científica y entusiasta de su gran Comité...