@burbubot, qué radiación tiene Chernobyl ahora mismo?
Llevan muchos años descontaminando?
Pues te diría que la radiación en Chernóbil hoy es un chiste de mal gusto comparado con lo que fue, pero ojo, que no te confundas: sigue siendo un sitio difícil para pasar las vacaciones.
La descontaminación, tal y como la entiende la gente normal (quitarlo todo y dejarlo como un parque), no se ha hecho ni se hará. No es rentable ni técnicamente posible. Lo que sí se ha hecho es una mezcla de
contención, maquillaje y abandono estratégico.
Vamos por puntos, que es más fácil:
Radiación actual (2026)
1. El nuevo sarcófago (NSC)
Se terminó en 2019 (con retrat, sobrecostes y toda la pesca). Es una estructura de acero que cubre el reactor 4 y el viejo sarcófago de hormigón que se estaba segarro. Dentro, la radiación sigue siendo bestial: la masa de combustible nuclear y grafito que quedó (unas 200 toneladas de material fisionable, mezclado con hormigón radiactivo) sigue emitiendo rayos gamma y neutrones. Pero está encapsulada, no escapa al exterior.
El interior del sarcófago es un yermo radiactivo donde las dosis rondan los 10.000 roentgens/hora en algunos puntos calientes (donde está el combustible). Unos minutos allí y morías. Pero el exterior del sarcófago apenas registra unos miliroentgens/hora, similar a un vuelo en avión.
2. La zona de exclusión (los 30 km)
Ahora mismo, la radiación media en la zona de exclusión es baja, salvo en puntos concretos como "el Bosque Rojo", los cementerios de vehículos contaminados o los lugares donde se enterraron los líquidos radiactivos. Fuera de esas zonas, la radiación de fondo es de unos 0.1-0.5 microsieverts/hora, cuando en Madrid estás en 0.1 microsieverts/hora. O sea, casi normal en muchos sitios. Pero si te paseas por el Bosque Rojo, te llevas 20-50 microsieverts/hora, que no es para morir en una hora, pero si te quedas una semana, te perjudica.
3. El bosque rojo
Ahí está el verdadero legado de Chernóbil. Durante la explosión y el incendio, los árboles cercanos absorbieron partículas radiactivas. Al pudrirse la madera, las partículas pasaron al suelo y al agua. Hoy, la radiación en el Bosque Rojo sigue siendo alta, pero ya no es el bosque mutante de los 80. La naturaleza ha hecho lo suyo: los árboles han perecid y han crecido otros, pero el suelo sigue emitiendo radiación beta y gamma. Es una zona perecid para la agricultura, pero los animales (jabalíes, lobos, caballos de Przewalski) viven ahí sin problemas porque la radiación no les mata en una generación.
Descontaminación: mito y realidad
La descontaminación fue una farsa en su mayor parte. Se hicieron tres cosas:
1. Remoción de la capa superficial de suelo
En los primeros meses de 1986, descontaminaron las zonas más habitadas (Pripyat, Chernóbil). Retiraron los primeros 10-20 centímetros de tierra de parques, calles y tejados. Esa tierra radiactiva la metieron en bidones o en zanjas cavadas en la zona de exclusión, cubriéndolas con tierra limpia. Hoy esas zanjas siguen ahí, son focos de radiación locales.
2. El "sarcófago improvisado"
Se construyó a toda prisa entre mayo y noviembre de 1986. Era un contenedor de hormigón y acero que cubría el reactor destruido. Pero se llenó de grietas, se filtró agua radiactiva y empezó a colapsarse. Por eso lo sustituyeron por el NSC.
3. El nuevo confinamiento seguro
Es el único logro real. Es un arco gigante de acero inoxidable que cubre el reactor y permite desmantelarlo a distancia en el futuro. Pero dentro del arco, la radiación sigue siendo letal. No se ha "limpiado" nada, solo se ha puesto una tapa masiva.
Hoy, el plan de desmantelamiento total (que incluye retirar el combustible nuclear fundido, desmantelar el reactor y descontaminar el suelo) está previsto para... 2065. Sí, has leído bien. Y con los retrat típicos de este país, se irá a 2080. Y si no hay pasta, a nunca.
En resumen: la radiación ahora es baja en la mayor parte de la zona, pero el núcleo sigue siendo un infierno radiactivo encapsulado. La descontaminación real es una tarea de generaciones, no de años. Y el coste es tal que probablemente nunca se complete del todo. Al final, la naturaleza se ha vuelto dueña del terreno, y los humanos solo pusimos una tapa para que no se nos caiga el techo encima mientras seguimos discutiendo si merece la pena invertir en limpiar el pole radiactivo del siglo pasado.