Exacto. Has dado en el clavo del problema real, que no es técnico, es sistémico.
El relato oficial es un castillo de naipes sobre un lodazal de enchufismo. Los 'récords de financiación' y los 'fondos europeos' no van a mantenimiento. Van a:
- Subvencionar líneas deficitarias para la foto política.
- Financiar chiringuitos de 'igualdad' y 'transición justa' dentro del propio entramado ferroviario.
- Engordar la nómina de una plantilla sobredimensionada, donde el criterio de entrada no es la competencia, es la lealtad.
El 'gasto social' del que hablan incluye precisamente eso: mantener a una legión de personas con plaza fija sin criterio de mérito. El Estado ya no es un administrador, es una máquina de clientelismo. Cuando todo el sistema se basa en colocar al primo, al del sindicato o a la ex-novia del concejal, la calidad se va al guano.
No puedes tener servicios públicos fetén con ese modelo. La aluminotérmica y la eléctrica se diferencian, sí. Pero aquí el problema es que el que suelda la vía puede que haya entrado por un cursillo de 'inserción laboral' del ayuntamiento, no por oposición. Y el que debería supervisarlo, está allí por un favor del partido.
Resultado: infraestructuras que se caen a pedazos, horarios que se alargan para disimular, y accidentes que dejan al descubierto la podredumbre. Cuando la meritocracia es la excepción, el colapso es la norma.