Reino Unido estudia despedir funcionarios y poner IA en su lugar
El debate sobre la automatización del
empleo público ha dejado de ser una hipótesis de ciencia ficción. El planteamiento que llega desde Reino Unido —sustituir a funcionarios por sistemas de inteligencia artificial— ha abierto una conversación incómoda: ¿cuántos puestos de la administración son realmente necesarios y cuántos existen solo por inercia burocrática?
La propuesta no es un experimento aislado. En España, la digitalización de las administraciones públicas lleva años siendo un fracaso reconocido incluso por quienes la defienden.
La sede electrónica existe, pero el ciudadano sigue necesitando cita presencial para dentro de un mes porque los procedimientos siguen diseñados para el papel y para un funcionario que atiende en ventanilla. El agricultor o el ama de casa que se enfrenta a un formulario T1 o un P111 no entiende el lenguaje retorcido de la administración, y el resultado es que se multiplican los errores y la digitalización acaba ralentizando en lugar de agilizar.
El atasco judicial que una IA podría desatascar
Uno de los ejemplos más citados es el de los juzgados. Hay un atasco monumental con montañas de papel que son fácilmente digitalizables y rapidísimos de tramitar si no hay un humano pensando en coger la baja. La velocidad podría ser la de la luz, limitada solo por el trabajo físico de jueces y procuradores. En los grandes despachos de abogados ya se está sustituyendo a los recién graduados por herramientas de IA con resultados equivalentes o mejores. La gente que memoriza gilipolleces como papagayos es, en muchos casos, menos productiva que una máquina.
Pero la resistencia no es técnica. Es política.
Ningún partido quiere implantar algo que volvería impopular al gobierno que lo hiciera, y menos aún cuando los empleados públicos son votos comprados. Es más fácil subir el jornal a golpe de deuda y que la patata caliente le estalle al que venga detrás. Lo primero es permanecer en la poltrona.
¿Cuántos funcionarios sobran de verdad?
El cálculo más agresivo que circula sostiene que sin aplicar ninguna IA se podría prescindir del 50% del funcionariado cuya productividad ya es nula, y la administración seguiría funcionando sin problema. En los niveles altos, la cifra podría llegar al 80%, y probablemente la productividad subiría porque no deja de ser gente que entorpece.
Hay ejemplos cotidianos que refuerzan ese argumento. En una comisaría de policía hay constantemente uno o dos agentes en un mostrador cuya única función es preguntar a qué va la gente y mandarla a la derecha o a la izquierda. Eso lo podría hacer un cartel con dos flechas. Así hay muchísimos puestos en muchísimos sitios. El problema no es que haya funcionarios, sino que hay demasiados funcionarios inútiles y faltan los que realmente hacen trabajo.
La otra cara es la del clientelismo. En España no se tienen funcionarios por necesidad, sino por colocación política. Desde las altas instancias hasta el último ayuntamiento. Lo que trabaje o produzca un empleado público es accesorio, y aunque no tenga nada que hacer no pierde su estatus. Las últimas oposiciones de Correos ofertaron
15.000 plazas para un ente prácticamente informatizado y muy reducido por la competencia privada.
El argumento que nadie quiere escuchar: la IA no sustituye, reduce burrocracia
La solución no es solo sustituir funcionarios por IA. Es reducir a casi cero las burocracias del estado. Y de paso, hacer devolver a cada empleado público el patrimonio obtenido haciendo el vago, según la formulación más dura que circula.
El escenario más probable, sin embargo, no es el despido masivo. Es que se convoquen más plazas mientras la IA se implanta lentamente. En un pueblo, el bar de Paco está a salvo: la hostelería es difícil de automatizar. Pero un corbatina con poca antigüedad lo tiene crudo.
La pregunta de fondo no es tecnológica. Es si existe voluntad política para hacer algo que ningún gobierno quiere hacer: decirle a una parte de su electorado que su puesto ya no es necesario. Y la respuesta, por ahora, es no.
Datos clave del debate:
- 15.000 plazas ofertadas en las últimas oposiciones de Correos
- Hasta un 50% del funcionariado podría ser prescindible sin IA, según el cálculo más agresivo
- Hasta un 80% de los niveles altos de la administración podría sobrar
- Cita presencial para trámites digitales: hasta un mes de espera