Pues, brevemente, acabamos ganando, como ya he dicho. Y con el mundo que heredemos, empezaremos uno nuevo tratando de emular lo que fue el paraíso terrenal. Seremos una fracción de la población actual.
Aprovecharemos toda la tecnología y conocimiento que se habrá quedado aquí, el visible y el que nos han ocultado, del cual nos apropiaremos, pero aplicado todo ya de forma constructiva y positiva. Será un gran acontecimiento.
Digamos que la misión de esa nueva humanidad superviviente y vencedora será reconstruir el Edén de nuevo en la Tierra. Y se hará.
La idea básica de este enfrentamiento entre dos bandos/energías es que el despertar de una parte de la población hará que ellos pierdan fuerza. Ellos se alimentan de nuestro dolor, miedo, etc. Si eso desaparece en una masa crítica de gente, que no tiene que ser un porcentaje mayoritario en número, ellos pierden fuerza.
Esto lo explicará perfectamente ese tipo que saldrá. Y hará que la gente lo ponga en práctica. Se ganará a todo ese mínimo grupo de gente, que seguirá sus instrucciones. Con ese minoritario núcleo de población vibrando diferente, ellos se cortocircuitarán y su tinglado empezará a hacer aguas.
Ese tío será muy listo y sabrá qué hacer en cada momento para asestar golpes letales al sistema. Todo manejando quirúrgicamente la información y mostrándose de manera natural, su esencia más humana y tierna, que será lo que seduzca y convenza a la gente, y lo que hará que el enemigo no le pueda meter mano para neutralizarlo.
Lo hará ver fácil y dará confianza y seguridad a la gente, que se enamorará de él. Explicará cómo detonar el sistema y la gente lo verá claro, los que le sigan, que lo apoyarán a gloria. Verán que es un gran referente y que es incorruptible y 100 % de fiar. El entusiasmo en torno a su figura, vistas sus batallas ganadas, hará que ese egregor positivo sea cada vez más potente e imparable.