El nombre comercial no tiene nada que ver con el fiscal. Yo soy autónomo y el nombre "de puertas para afuera" es otro. En mi caso, aunque mi negocio no tiene nada que ver con el tuyo, coincido en que ambos tenemos trabajadores, en mi caso algunos más. Con el tiempo he aprendido que un trabajador contento es más productivo y que si en algo no hay que ser rácano es en darle concesiones a un trabajador. El día que tenga que ir a por el niño al colegio porque no tiene más agallas, permitírselo, de modo que un sábado que no le toque trabajar y tú tengas que terminar un trabajo sí o sí, te eche un cable y luego, además de pagarle un poco más de lo que le tocaría, lo invitas a comer. Actualmente muchas personas, entre las que me incluyo, miramos antes las condiciones de un trabajo que el salario. Si estás a gusto en un sitio y recibes una oferta de otro por más dinero, es raro que cambies a no ser que la nueva oferta sea estratosférica.
El problema que veo en el tema fiscal es que los particulares no suelen querer factura porque no se la pueden desgravar y les genera un coste adicional en el precio final. Hace un año contraté a un carpintero para que me construyera una pérgola en el jardín con un entarimado. Me hizo un presupuesto con iva incluido y le pregunté sobre la posibilidad de reducir la cantidad. Me dijo que sí, que no había problema en hacer la mitad de la factura en A y la otra en B. A colación, me comentó que mucha gente quería trabajos sin nada de iva. Él respondía que no podía ser y en algunos casos perdía el trabajo porque otro se ofrecía a hacerlo en zain. Te sugiero que ofrezcas la posibilidad de quitar parte de iva. Supongo que a tus proveedores de material les podrás pagar parte en B, así como a tus trabajadores, siempre que a ellos les parezca bien.
En cuanto a la maquinaria, cuidado con comprarla de segunda mano o de origen dudoso. Si se trata de maquinaria electrónica que no funciona bien, ya tienes el lío armado. Me pasó una vez, la primera y última que compro algo electrónico.