Hombre, no tiene nada de malo tener una enciclopedia en casa. Espasa como la que tenían mis padres o la Larousse de otras casas.
Pero es algo definitivamente obsoleto desde el momento en que tenemos toda la información que deseemos en el móvil que siempre llevamos encima. Sin necesidad de cargar el mueble del salón con cuarenta kilos de tomos. Así que algo de paco sí que tiene, en el sentido de superado.
Es verdad, pero el saber no ocupa lugar. Y cualquiera lo puede tener en la forma que prefiera.