Lo primero que preguntas creo que nadie está en disposición de responderlo. Simplemente escapa a nuestro entendimiento. Pero también te digo que es irrelevante saberlo. No hace falta saberlo ni ayuda a trascender el ego y a alcanzar la meta espiritual más elevada. Al fin y al cabo es solo "información" que no te va a transformar. Solo te va a ayudar a crearte una composición de lugar mental que realmente no sirve para nada. Con la mente no se llega a la sabiduría. Y la sabiduría se obtiene centrándose en uno mismo como objeto de experimentación y no preguntando a qué saben las nubes.
(El Señor ya pone a nuestra disposición las herramientas necesarias para alcanzar la santidad. Y está todo a nuestra mano. Tan a mano que está dentro. Nada necesario para eso está fuera.)
El ego realmente es humo. No es nada. Es una ilusión. Es algo que nos acompaña en paralelo al cuerpo.
El ego y el cuerpo van vinculados. Surge el ego porque "tenemos" un cuerpo. Y ya os he dicho mil veces que nosotros realmente no somos nuestro cuerpo. Lo digo con conocimiento de causa. Lo sé porque lo he comprobado.
Cuando el cuerpo muere, nosotros seguimos vivos. (En esto me baso para que la gente pierda el miedo a la gloria, algo que a la mayoría le va a suceder en los años inmediatos de una manera u otra. Y en muchos casos de forma violenta. Declarando eso lo que quiero es preparar a la gente ante eso que viene, pero eso es otra historia ahora)
Digo que cuando el cuerpo muere, nosotros seguimos vivos. La consciencia continúa. De hecho se revitaliza, se vuelve más intensa al separarse de ese colgajo pesado y limitante que es el cuerpo. Y se vuelve más intensa y clara porque al separarse del cuerpo, se disuelve buena parte del ego en ese proceso (aunque no totalmente y eso precisamente es lo que nos hace reencarnar, aunque ese es otro melón).
El ego se desarrolla en vínculo con el cuerpo al identificarnos erróneamente con este. Así que si el cuerpo muere, el ego se pierde en muy buena medida al comprobar la consciencia que ese cuerpo no éramos nosotros.
Digamos que el ego surge como "guardián mental" del cuerpo. Tenemos miedo de morir y de enfermar, de que nos roben, de tener accidentes, de arruinarnos, de que nos pongan los cuernos... Ese miedo básicamente es el ego "defendiendo" de esas amenazas al cuerpo.
Lo anterior son aspectos muy básicos y primarios de ese ego que surge, pero en esta sociedad tan compleja y tóxica, el grado de sofisticación que ha alcanzado el ego es muchísimo mayor... y más alienante.
¿a dónde va cuando lo mato?. ¿Cómo logró renko deshacerse de su ego?
El ego simplemente se esfuma. Como el humo. Se disuelve, desaparece. Como un sueño cuando uno despierta (realmente sucede así). Ya digo que es humo, pura ilusión.
Yo tengo ego como el que más. No me he librado de él todavía. Pero lo tengo razonablemente controlado y atenuado en base a ciertas experiencias que he tenido a lo largo de mi vida y a una evolución rápida que he sufrido.
Algunas de esas experiencias ya las he explicado, pero básicamente lo que me ha pasado es que he vislumbrado ese "estado sin ego" de forma muy puntual en algún momento de mi existencia. Y aunque ese estado dure un solo instante, te marca ya para siempre y se convierte en referencia e inspiración para toda tu vida.
Lo que ya fue muy importante en mi vida fue cuando hace relativamente poco, en 2014, tomé conciencia de lo increíble que iba a suceder en el mundo y el vínculo que esos eventos sin precedentes en la historia de la humanidad tenían en mi particular camino hacia la liberación definitiva.
Si tú crees que no existe libre albedrío, lo cierto es que para ti no existe. Pero esto no implica que para los demás no exista.
Que para ti exista el libre albedrío solo puede ser en base a tu identificación con el ego. Dicho de otra manera, sientes que tienes libre albedrío en la medida en que el ego ha usurpado el lugar de tu verdadera consciencia. Te crees que eres libre y no lo eres realmente: el ego ha metastatizado tu consciencia.
El camino hacia la iluminación o santidad empieza al darse cuenta uno de eso. Y el paso final es que sea el propio ego, lo que queda de él, el que renuncie a sí mismo. Esa es la mayor manifestación de humildad y arrepentimiento (en el sentido cristiano) que existe. Es la humillación final a los ojos de Dios (en el sentido cristiano, insisto). Ese paso es el que te abre las puertas del Cielo. En ese momento Dios te abraza y te dice: "¡lo conseguiste! ¡Bienvenido a la gloria eterna!"
... y hay un camino, el más corto (recto) que existe, para la disolución paulatina del ego y del dolor que necesariamente lo acompaña. Yo lo he descubierto de forma espontánea y natural. Está en el centro del pecho y lo llamo Tecla.