La reciente publicación del patrimonio de los ministros no ha sentado muy bien en las bases de Podemos que ven como sus cabezas más visibles, Irene y Pablo están muy por encima de la media española con un subidón en pocos años, coincidiendo con su carrera política. Algunos miembros del partido rosa sospechan que existe otra caja B que sirve a la cúpula para enriquecerse ya que con los «tres SMIs» que se comprometieron a cobrar los líderes no salen las cuentas.
“Es cierto que la casa no es suya hasta que paguen la hipoteca, pero está claro que han hecho negocio con la política”, ataca un miembro del partido alejado durante una de las purgas que azotaron la formación desde 2017. “Los números cantan”, señala, y afirma que sin esa trayectoria política hubiera sido más difícil recibir el préstamo bancario para pagar el chalet.
