La okupación ha pasado en pocos años de ser algo anecdótico a convertirse en un problema real para la sociedad, un buen ejemplo lo tenemos en una sanitaria de Tarragona al intentar vender su casa heredada en el municipio de Vic (Barcelona) descubrió que alguien había entrado a su casa.
En ese momento el okupa entró y llamó enseguida a la policía al encontrarse a los hermanos de la propietaria . Al personarse los Mozos de Escuadra le echaron de inmediato a ella. El okupa se instaló tranquilamente con su familia, mientras la policía expulsaba a los familiares de Pilar, quienes no daban crédito a lo que estaban viviendo.
El okupa se llegó a instalar fibra óptica. Vinieron con una furgoneta con todos sus enseres y descargaron sus cosas a la vista de todos, tan tranquilamente.
Lo peor vino cuando finalmente se fueron ya que después de ocho meses los okupas dejaron la casa para demolerla. «Todos entramos y salimos mudos de allí al ver lo que habían hecho«, cuenta la barcelonesa.
