
La tradicional debilidad del empleo en el mes de agosto ha dejado este año un nuevo récord histórico. El pasado lunes 31 de agosto, el mercado laboral español sufrió la mayor destrucción de puestos de trabajo en un solo día desde la entrada en vigor de la última reforma laboral a finales de 2021, con la pérdida de 272.172 empleos (una reducción del 1,22% de los ocupados).
Para encontrar una cifra superior en un cierre de mes hay que remontarse al 31 de agosto de 2021, cuando desaparecieron 289.982 empleos, un periodo aún marcado por la incertidumbre y las restricciones de la pandemia de Covid-19. Los datos de afiliación diaria de la Seguridad Social confirman así la dureza del cierre estival, a pesar de las políticas gubernamentales orientadas a mitigar la estacionalidad.
El impacto de la regularización extraordinaria
A pesar de este desplome diario, el balance mensual de agosto no reflejó una caída tan severa como cabría esperar por el fin de la temporada estival: se perdieron cerca de 165.000 puestos y el paro subió en 44.419 personas (el peor agosto desde 2019).
Este colchón en las cifras se debe en gran medida al impacto de la regularización extraordinaria de inmigrantes. Según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, los trabajadores regularizados hasta finales de agosto suman 337.917 nuevos ocupados, un factor clave que maquilla la ralentización general en la creación de empleo. De hecho, este colectivo representa ya el 43,7% de los nuevos afiliados a la Seguridad Social en lo que va de 2026 y abarca el 66% de los nuevos ocupados extranjeros del año.
La paradoja de la temporalidad y los contratos cortos
Si bien las estadísticas oficiales reflejan una caída drástica de la temporalidad en el sector privado —que ha pasado de rondar el 25% al 12%—, expertos como la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) advierten de que esto no se traduce en una mayor estabilidad real.
La duración media de los contratos se mantiene inalterada en los 45,83 días, prácticamente la misma cifra registrada en julio de 2022, cuando la reforma laboral se implementó por completo. Detrás de esta corta duración se encuentran factores como el repunte de los despidos por no superar el periodo de prueba y el aumento de las bajas voluntarias a corto plazo, ambos multiplicados respecto a los niveles previos a la pandemia.
