
La noticia de un turista presuntamente asesinado en Barcelona para robarle, evocando escenarios de Colombia o México, ha encendido las alarmas en nuestro foro. ¿Estamos ante el inicio de una tendencia preocupante, la confirmación de que España ya no es un país seguro para el visitante, o es un caso aislado magnificado por el clickbait? Personalmente, creo que la pregunta de fondo es: ¿cuánto tardaremos en ver este tipo de sucesos como algo habitual si no se toman medidas contundentes? El hilo original, titulado «En España ya se asesina a los turistas para robarles, como en Colombia y México. Bienvenidos al Cuarto Mundo.«, plantea una tesis demoledora, y aunque el título sea de manual para atraer visitas, no podemos ignorar la inquietud que genera. Se habla de que los únicos que advierten a sus compatriotas son los países asiáticos y los propios americanos, mientras aquí se prefiere el relato oficial de la España que progresa.
La conversación arranca con la viralización de un tuit que muestra un vídeo con imágenes bastante explícitas, acompañando la afirmación de que «en España ya se asesina a los turistas para robarles». A partir de ahí, el debate se desboca. Algunos usuarios, como Chimpu, señalan que «los únicos que avisan de esto son los usanos a sus compatriotas/ciudadanos, los chinos y los japoneses, los demás ni se enteran». La comparativa con sus países de origen, donde la inseguridad es más manifiesta, lleva a la conclusión de que para muchos visitantes, España sigue pareciendo un paraíso. Pero la realidad, insisten otros, es que España no es un país 100% seguro. Las menciones a zonas de Barcelona «donde daba canguelo ir por los moros, y ahora con sudacas» reflejan una percepción de deterioro que va más allá de un incidente puntual.
Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo en la causa o la gravedad. Surge la duda sobre si realmente se trató de un asesinato para robar o si hubo otros factores, como el consumo de alcohol o drogas, que pudieron jugar un papel. Arturo Bloqueduro, con su habitual ironía punzante, cuestiona la premisa del asesinato, sugiriendo que «según un testigo, la última vez que se lo vio, iba en dirección al mar. No dice que huyera de unos asaltantes armados con toledanas, mínimo. ¿De ande se saca que lo mataron?». Esta discrepancia es clave: ¿es un caso aislado de violencia criminal o un síntoma de algo más profundo? La discusión se vuelve más cruda al entrar en juego términos como «payoponis» o «moroccos piltrafillas», reflejando la polarización del debate y la frustración de algunos usuarios ante la percepción de un aumento de la delincuencia y la inmigración descontrolada.
La mención de «las maravillas del globalismo liberaloide» por parte de amcxxl conecta el incidente con una crítica más amplia al sistema, sugiriendo que la apertura de fronteras beneficia a los criminales. Otros, como Expat, critican a quienes defienden la seguridad de España comparándola con «países de Africa o Latinoamérica» en lugar de con naciones realmente seguras como Japón o Corea del Sur. La cuestión de si Barcelona se ha convertido en una «shitoles», como apunta Chimpu, o si es un simple «cagadero» donde «el giri murió por tontuna» según Gorrino, revela la profunda división de opiniones sobre el estado actual de la ciudad condal y, por extensión, de otras áreas turísticas españolas.
