
El pasado 28 de diciembre será recordado en los pasillos de Fuencarral como uno de sus días más amargos. Telecinco firmó su quinto peor registro histórico, cerrando la jornada con un pobre 6,7% de media. Para hacerse una idea de la gravedad, se quedó a tan solo una décima de Cuatro, su canal hermano, que estuvo a punto de adelantarle por la derecha.
El principal culpable de este hundimiento fue el bloque de máxima audiencia. La apuesta por el cine con La gran murallano cuajó en absoluto, conformándose con un escaso 5% de cuota y apenas medio millón de seguidores. La situación no mejoró después; al contrario, El guerrero nº13 hundió aún más la cifra hasta el 4,5%.
Una competencia que no dio tregua
Mientras Telecinco se desangraba, el resto de cadenas se repartían el pastel. La gala Inocente, inocente de TVE lideró con un 15%, seguida por el aguante de Antena 3 y su serie Una nueva vida (10,4%). Incluso Cuatro y La Sexta superaron a la cadena principal de Mediaset durante la noche con sus ofertas de cine. Pero los problemas no se limitaron al horario estelar: a mediodía, el programa Vaya fama apenas rascó un 5,4%.
Sin embargo, el dato más chocante llegó de madrugada. El espacio musical Miramimúsica, que suele rellenar las horas previas al amanecer, llegó a marcar un insólito 0,0% de audiencia cerca de las siete y media de la mañana. Esto no quiere decir que no hubiera una sola persona viendo la tele, sino que el volumen de gente era tan bajo que ni siquiera computaba para las estadísticas oficiales, algo muy raro de ver en una cadena nacional.
La mañana remontó un poco gracias a las reposiciones de Got Talent y los informativos, mientras que por la tarde, Emma García y su programa Fiesta lograron los mejores datos del día (8,7%), junto al informativo nocturno (8,8%). Aun así, estas cifras no bastan para maquillar una jornada que la cadena preferiría borrar del calendario.
