
Tener en casa una mochila lista con agua, comida, pilas, medicinas y hasta fotocopias del DNI. Ese es el mensaje de la nueva campaña de Interior para que cada hogar se prepare para sobrevivir 72 horas sin ayuda externa. La idea nace tras el gran apagón del 28 de abril, cuando España y Portugal se quedaron a oscuras y mucha gente descubrió que, sin luz ni móvil, estaba literalmente vendida.
Un kit para tres días… que sale del bolsillo del ciudadano
Protección Civil impulsa de nuevo algo que lleva años repitiendo: cada casa debería tener preparado un kit de emergencias. Ahora se lanza campaña en televisión, radio y prensa para que el mensaje cale por fin. La consellera Núria Parlon ha presentado la famosa mochila, que no es más que una bolsa resistente colocada en un punto visible de la vivienda, mejor cerca de la puerta.
La idea es que ese kit sirva para aguantar las primeras 72 horas de una situación seria: apagones, inundaciones, incendios o cualquier otra contingencia en la que la administración tarde en llegar. La Unión Europea marca ese estándar de tres días de autonomía mínima y Cataluña adapta ahora la recomendación. Mientras tanto, las familias tienen que asumir el coste de “autoasegurarse” con agua embotellada, conservas, pilas, baterías y demás.
Qué piden que metas en la mochila
El contenido se resume en sentido común… y lista de la compra. Un litro y medio de agua por día y por persona, alimentos no perecederos que no necesiten nevera ni cocina elaborada (latas, frutos secos, barritas), una radio a pilas y una linterna con baterías de repuesto. Además, una batería externa con su cable para cargar el móvil varias veces, siempre que haya algún enchufe disponible en algún sitio.
En la parte sanitaria, se recomienda un botiquín básico y medicación crónica para tres días. También una bolsa con fotocopias de los documentos importantes: DNI, tarjetas sanitarias, seguros, etcétera. Si en casa hay menores, bebés o personas dependientes, el kit se complica: pañales, leche, productos de higiene específicos, sillas de ruedas o ayudas técnicas que no siempre son fáciles de improvisar.
Las mascotas tampoco se libran: también necesitan su propia ración de agua y comida guardada en esa mochila. Para muchas familias, eso añade otra línea a un presupuesto doméstico ya presionado por la cesta de la compra, el alquiler y las facturas. Se habla mucho de resiliencia ciudadana, pero poco de si habrá alguna ayuda para equipar estos kits en los hogares con menos ingresos.
La versión europea y la “segunda mochila”
Bruselas detalla desde marzo un modelo de kit básico para toda la Unión: agua suficiente para 72 horas, alimentos que aguanten sin frío, botiquín de primeros auxilios, linterna potente, mechero duradero, navaja multiusos, saco de dormir térmico, cargador de móvil, batería externa y radio a pilas. La propuesta catalana sigue esa línea, sin grandes diferencias.
Además de la mochila principal, Interior anima a tener otra bolsa preparada por si hay que evacuar corriendo por un incendio u otra emergencia. Esa segunda mochila es casi la típica maleta de fin de semana: algo de ropa, un par de mudas, higiene personal y la medicación que cada uno tome. Quien ha tenido que salir de casa en minutos sabe lo fácil que es dejarse lo importante encima de la mesa.
Mientras se pide a la gente que sea “corresponsable” de su seguridad, queda en el aire una pregunta incómoda: si el Estado central y los gobiernos autonómicos animan a cada hogar a montarse su propio kit de supervivencia, ¿veremos rebajas de IVA en pilas, conservas, linternas y baterías externas o todo el esfuerzo será, otra vez, a costa del bolsillo de siempre?
