
Intel acaba de tirar por tierra las ambiciones comunitarias de ganar peso en la industria de los procesadores. La firma americana había prometido 80.000 millones de euros para el continente, pero esa cifra se ha reducido de forma drástica tras la continua suspensión de proyectos debido a los problemas de Intel. Con el aplazamiento de las inversiones en Alemania y Polonia y la marcha atrás en Italia, España y Francia, solo queda en pie la fábrica de Irlanda.
Intel ya había empezado a trabajar en la fábrica de Magdeburgo, en Alemania. Ya se había hecho la nivelación del terreno y también se ha ampliado un tramo de la carretera para facilitar el acceso a la instalación. De hecho, los arqueólogos habían estado trabajando y documentando qué había en la zona antes de iniciar las actividades. Se encontró un sepulcro del Neolítico muy cerca y un cementerio de los siglos IV y VI antes de Cristo, según informó la Oficina Estatal de Conservación de Monumentos y Arqueología del estado de Sajonia-Anhalt.
Europa se está quedando más atrás en la innovación de todo lo que no sea crear nuevas leyes, añadir burocracia y poner a prueba la resiliencia de los ciudadanos.
