El problema de la okupación lejos de ser una amenaza para el gobierno parece una oportunidad para sus socios de coalición que cada vez lo defienden más y el problema es que las consecuencias van más allá de que a un propietario se quede sin segunda vivienda, afecta globalmente a todos los que quieran comprar o alquilar una casa.
La agencia de calificación Moodys ha alertado de ello.
El estudio de la agencia de calificación de deuda destaca que la respuesta regulatoria a la pandemia «ha creado desequilibrios en el mercado inmobiliario» en la medida en que ha acentuado la adopción de políticas que favorecen a los deudores y penalizan a los propietarios. Aunque estas medidas se han justificado por el deterioro económico, Moody’s opina que su efecto a medio y largo plazo será negativo y perjudicará especialmente a los grupos más vulnerables.
Avanzando en esta línea, Moody’s señala que la falta de oferta provocada por la «okupación» se traducirá en más problemas de accesibilidad a la vivienda por parte de colectivos como los jóvenes o las personas de rentas bajas. De igual modo, la entidad constata que los bancos han endurecido ya sus criterios de concesión hipotecaria, reflejando ese aumento del riesgo asociado a la vivienda
Un forero nos demuestra como lo encarece.
Yo tengo una casa en alquiler y entre los gastos de alquiler esta el pago de un seguro contra los posibles impagos y desperfectos de mis inquilinos. Mis inquilinos piensan que ese seguro que siempre les comento que tengo porque me obliga a avisar del impago antes de la semana de producirse lo pago yo pero lo pagan ellos. Si no tuvierá que contratarlo les podría bajar el equivalente del piso que son 750 euros al año. Exactamente así es como la insegurida jurídica actua. Yo por ejemplo además ya no alquilo a parejas con hijos que no tengan contrato indefinido. Como no se les puede echar sin una solución habitaciones y eso puede tardar mucho incluso con 18 meses de seguro de impagos a esas personas no les alquilo.
