El desabastecimiento de los comercios puede convertirse en una profecía autocumplida, que lo comercios se queden sin género por el miedo de la gente a que los comercios se queden sin género. De ahí que carteles como los que ha puesto El Corte Inglés en alguna sección tengan sentido y limiten el número de productos que pueden vender a los particulares. En el fondo no deja de ser un racionamiento, algo que suena muy de «postguerra» pero que corremos el riesgo de que se convierta en normal los próximos meses.
Quizás es para evitar reventa de listillos en eBay o similares .

