El problema del precio de le energía es un fenómeno que se está extendiendo a todo el mundo y ha llegado a la fábrica global que es China, allí han comenzado a racionar el consumo de electricidad para contener los precios y reducir las emisiones, que es uno de los grandes objetivos del gobierno chino. El racionamiento de esta energía amenaza con tensionar aún más las cadenas de suministro globales y generar escasez de «todo» que se trasladará a una inflación desbocada que podría sacudir la economía mundial.
Las reducciones son una nueva amenaza para una economía que se enfrenta a múltiples presiones después de la rápida recuperación que vivió durante 2020. Y al igual que con los problemas energéticos de Europa, la restricción plantea un desafío para los responsables políticos: cómo perseguir los objetivos medioambientales sin dañar unas economías aún frágiles.
