Ya no nos pilla por sorpresa porque ocurre prácticamente en cualquier estreno y es que a la hora de hacer una peli hay que meter diversidad y que la protagonista sea una mujer LGTB+ racializada, además hay que poner algún chino para hacer taquilla en aquél país y da igual que se trate de una película de una novela de 1965 porque hay que adaptarla a la sensibilidad de ahora. Y si no lo haces te pueden boicotear el estreno e incluso acabar con tu carrera.
Afortunadamente Denis Villenueve se dedica a hacer películas muy buenas y en el caso de Dune, además de una novela muy buena así que se puede permitir el lujo de dejarla tal y como estaba, alejada de ideologías lo cual no le protege de la crítica por criticar. En este caso el problema es que «el salvador» es un hombre blanco, que ya sabemos que a día de hoy tienen que ser los malos.
