Aquí hay un debate muy interesante ¿Se debe obligar a la población a ponerse una vacuna que ha sido aprobada de emergencia?. Confiamos en que las vacunas son seguras, funcionan para esta pandemia y están salvando más vidas de las que ponen en peligro. Indudablemente estamos saliendo de esta gracias a ellas pero ¿No podemos respetar la decisión de quién no quiere ponérselas por las razones que sea?. Un no-vacunado no pone en peligro a un vacunado, un no-vacunado se pone en peligro a sí mismo y aunque para la mayoría es una decisión errónea, hay que respetarla.
En Italia lo tienen claro y se ha convertido en el primer país del mundo occidental que obligará a sus ciudadanos a vacunarse para ir a trabajar o prestar servicios a domicilio, ya sea en la empresa privada o el ámbito público. En realidad, los empleados deberán tener en regla su certificado verde, que básicamente acredita la inmunización a través de la vacuna o la realización en los últimos dos días de una prueba con resultado negativo. Esta opción, sin embargo, no es viable para utilizarla a diario con fines profesionales, por lo que las imposiciones del Ejecutivo son más bien una fórmula técnica destinada a convencer a la población de vacunarse y terminar definitivamente con las resistencias. Italia ya fue pionera en Europa al introducir el pasado abril la obligatoriedad de vacunarse para los trabajadores sanitarios. Hace unas semanas dio un paso más e implantó el uso obligatorio del certificado covid también para los profesores.
Esto es causus beli sin paliativos, coaccionar sin obligar para que si te jodes no puedas demandar al estado pues fuiste «voluntario», es delictivo, es coacción pura y dura y eso tiene figura penal.
Hay pocos pasos entre el gobierno y la tiranía, y se están recorriendo a marchas forzadas.
