El feminismo corre el riesgo de cargarse el deporte femenino. Buena muestra lo tenemos en la la atleta trans «Alana McMcLaughlin» (en la foto, antes de cambiarse de sexo) que antes de convertirse en mujer perteneció a las fuerzas especiales de Afganistán. No era un buen luchador en su categoría pero al cambiarse de sexo el éxito deportivo le ha llegado caído del cielo y en su última pelea casi destroza a su rival.
No es la primera vez que un atleta transgénero participa en este tipo de competiciones, recientemente Tamikka Brents rompió el cráneo a su rival femenina y es que en estos deportes la desigualdad se paga muy cara.
La trans no le pone mucho ímpetu y se nota que da los golpes flojillos a posta para no hacer mucho daño. En el tercer round ya deja de hacer el paripé terminando el combate en cuanto puede aprovechar su superioridad en físico y fuerza inmovilizandola.
Es que ni ha sudado.
Y es más bajito que la otra.
Al final buen rollo entre ambas, la contricante cis femenina muy agradecida de que no le haya partido alguna costilla o el cráneo.
Hay que joderse.Esto lo pueden parar las mujeres, pero si no quieren… ¯\_(ツ)_/¯
