Ha tenido que ser la primera ministra de Dinamarca, la socialdemócrata Mette Frederiksen, quien meta mano a las polémicas ayudas públicas que reciben muchos inmigrantes que no están trabajando ni cotizando en el sistema público, con ello quiere promover una nueva lógica de trabajo, en la que las personas tienen el deber de hacer una contribución y ser útiles.
Y razón no le falta “Durante demasiados años hemos hecho un flaco favor a muchas personas al no pedirles nada”, indicó el ministro de Trabajo, Peter Hummelgard, quien agrega que “lo más importante para nosotros es que la gente salga de sus hogares”.
Esta medida es parte de un paquete de reformas que han presentado con el objetivo de aumentar la integración de los inmigrantes y equilibrar un sistema social en el que considera que pesa demasiado la ayuda a los inmigrantes y refugiados. Afectará a personas desempleadas con «necesidades de integración» que reciben apoyo económico del Estado.
Con lo que ahorremos de paguitas podremos comprar tanques, aviones y helicópteros como hace Marruecos.
