El concepto de economía digital ha ganado mucho peso en las últimas décadas, ya que este sector ha multiplicado su influencia en nuestro país y se posiciona como uno de los activos más importantes a la hora de generar riqueza. Actualmente, tan solo es superado por la industria inmobiliaria, generando en torno al 19% del PIB en 2019 y cuenta con pronósticos de futuro muy favorables.
Por otro lado, el auge de la economía digital ha impulsado nuevos modelos de negocio que se están expandiendo con mucha rapidez, ya que las empresas necesitan adaptarse a las demandas de unos consumidores cada vez más exigentes e interconectados. Esto supone un nuevo panorama empresarial cargado de retos, pero también ofrece una serie de oportunidades que benefician a los sectores que apuestan por aumentar la presencia en Internet, la diferenciación o la diversificación.
En el informe Economía Digital en España, que ha sido elaborado por la Asociación Española de Economía Digital (Adigital) y el Boston Consulting Group (BCG), recoge que el 9% de la riqueza del país depende directamente de la economía digital. Sin embargo, factores como la democratización de acceso a Internet y la reducción de la brecha digital demuestran que esta cifra se está quedando obsoleta con rapidez, debido al impulso de un sector que vive profundas transformaciones constantemente.
Nuevos modelos de negocio que crecen con rapidez
Este panorama tan optimista se refleja en otros sectores que viven directamente de la economía digital, ofreciendo servicios que eran impensables hace unos pocos años. Uno de los ejemplos más notables es la posibilidad de operar en el mercado de divisas, que aprovecha la creciente globalización y el impulso de regiones emergentes para asentarse como uno de los mercados más lucrativos que existen.
Una ventaja competitiva de estas actividades es que se pueden realizar a través de cualquier dispositivo con conexión a Internet, lo que supone una comodidad extra para cualquier usuario que decida adentrarse en este ámbito. Además, su normalización como una de las actividades económicas imperantes de la última década facilita atraer a más usuarios, ya que las grandes multinacionales también han aumentado su presencia en esta dirección.
La importancia de estrechar lazos con el sector privado
Por supuesto, el desarrollo de la economía digital requiere de una sólida estrategia por parte de las administraciones públicas, pero también de una estrecha colaboración con un sector privado que sirve como fuente de financiación y desarrollo. Este debe ser un objetivo prioritario para España, sobre todo cuando se ha marcado una meta muy ambiciosa mediante una agenda digital que culmina en 2025.
De momento, los resultados están siendo muy positivos y se han generado muchas expectativas al respecto, pero queda mucho trabajo por hacer a corto plazo. Asimismo, estamos en un momento marcado por la incertidumbre, por lo que es necesario que este tipo de iniciativas se apliquen con rapidez y contundencia, con la intención de que la economía digital siga ganando peso en España y se convierta en una de nuestras matrices productivas.
