Lo podríamos llamar la pandemia escondida por los medios y todo, en parte, por culpa de ese mito que dice que cuando se publican noticias de suicidios se fomentan los mismos, algo que se demostró no es cierto. Y ya basta porque el suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte en los jóvenes españoles, algo que nunca había pasado en la historia desde que se dispone de estadísticas. En 2019 se quitaron la vida 309 personas de edades comprendidas entre los 15 y 29 años, una cifra que se sitúa ligeramente por delante de los accidentes de tráfico (de los cuales algunos probablemente también sean suicidios)
Y mucho me temo que los confinamientos que hemos vivido y amenazan con alargarse incrementen aún más esta dolorosa estadística.
En un país donde el paro juvenil es del 40% y la única prioridad es subir las pensiones, pocos suicidios me parecen. Aunque lo realmente necesario no serían suicidios, sino echarse a la calle.
Es lo que pasa cuando te quitan, la esperanza o la libertad, hasta para poder fumarte un cigarrillo en la calle.
Aquí hasta los presos cumpliendo condena tienen más esperanzas y libertad que los remeros e hipotecados.
