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| Os traigo aqui un texto de Beatriz Gimeno, Presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (FELGT), del Estado Español. En este texto acusa al colectivo de varores homosexuales de machistas por el mero hecho de pensar o adoptar el rol de masculinidad que le sale de los huevos. Ya ni se libran los gays del sin sentido feminista, esta gratuidad con la que que se menosprecia todo lo que tenga que ver con lo masculino ya roza lo patológico. EL tufo a misandria del artículo es bestial Neomachismo gay ALAI, América Latina en Movimiento 2007-05-15 Beatriz Gimeno “En sus deseos, el varón gay siempre se aventura a identificarse con imágenes culturalmente dominantes de masculinidad misógina. Una simpatía más o menos secreta por la misoginia heterosexual trae aparejada la recompensa de confirmar nuestra presencia por la sociedad masculina privilegiada”, dice Bersani, uno de los pocos gays que reflexionan sobre la masculinidad gay y que se atreve a problematizarla. La unión entre gays y lesbianas es una estrategia política fruto de estar compartiendo una opresión común, aun cuando dicha opresión se ha manifestado de manera diferente sobre unos y otras. Esta opresión tiene su origen en el lugar simbólico (y material en el caso de las mujeres) que el sistema de género nos asigna, un lugar concreto: el espacio desvalorizado de lo femenino, de subordinación respecto de la masculinidad hegemónica. Pero la consideración del “afeminamiento” como elemento necesario de la homosexualidad es relativamente moderna, se remonta al siglo XVII; antes no existía. Más bien era al contrario, tradicionalmente aquellas culturas donde la homosexualidad masculina ha sido socialmente valorada o, al menos, no perseguida, han sido las culturas más misóginas que han existido, la fratría entre hombres llevada incluso al terreno sexual impide que se creen lazos con las mujeres. Gays beneficiarios de la masculinidad Los gays -y vuelvo a Bersani- son un grupo oprimido no sólo sexualmente atraído por el sexo que esgrime el poder, sino también perteneciente a él. Si para el patriarcado el hombre se construye como el Uno y la mujer como el Otro, el hombre homosexual tenderá a construir a la mujer como el Otro intocado, desconocido y absolutamente lejano. Para el heterosexual la mujer es, al menos, el Otro deseado y necesario y finalmente cesiones de poder según las mujeres vayan consiguiendo, con su lucha, una participación más justa. Con las mujeres heterosexuales los gays comparten al menos el deseo. Pero un abismo separa a gays y lesbianas. Hombres que aman a hombres, mujeres que aman a mujeres, no podría haber una separación psíquica y física más radical. Hasta ahora, el único punto en común era el hecho de haber sido colocados en un lugar de subordinación respecto a la sexualidad hegemónica y ser convertidos unas en el sexo subordinado, otros en practicantes de una sexualidad subordinada; ambos ocupando un espacio de feminización. Pero lo que es la sexualidad hegemónica y sus relaciones con sexualidades subordinadas es algo propio de cada cultura y puede cambiar con el tiempo. En la actualidad, en aquellos países que han conseguido la igualdad legal o que se aproximan a ella, se ha producido un importante cambio. La feminización de los gays se ha hecho mucho más frágil a base de masculinizarse de manera evidente. Hasta cierto punto era esperable porque nadie querría, de poder evitarlo, permanecer en ese espacio desvalorizado de lo femenino. Y si la desvalorización de la homosexualidad masculina como perteneciente al ámbito de lo femenino es reciente, la desvalorización de todo lo femenino es, desde siempre, uno de los pilares de nuestra cultura. Las mujeres no podemos escapar de ese espacio opresivo si no es cambiando todo el sistema, haciendo desaparecer el par masculino/femenino, esto es, el sistema binario del género. Pero los gays sí pueden. Si consiguen “demostrar” su masculinidad, entonces podrán recibir, o esperar recibir, los beneficios que esta cultura destina a los hombres. Por eso, junto a la casilla de la masculinidad tradicional, está surgiendo la casilla de la masculinidad gay que, en realidad no es nueva sino que tiene una larga historia detrás. Es evidente que el estatus simbólico de la homosexualidad masculina está cambiando y que ya no ocupan el espacio de lo femenino más que en discursos marginales. Siguen ocupando un espacio desvalorizado como practicantes de una sexualidad aun no hegemónica, pero ya no feminizada. De hecho, gran parte de la cultura gay actual está enfocada en ese sentido, en el de masculinizarse: cuerpos marcadamente masculinos, extremada valoración de la masculinidad tradicional, exacerbación de valores masculinos; cierto desprecio de lo femenino, la consideración de la sexualidad falocrática como superior… Desde un punto de vista eminentemente práctico, para los gays la mejor estrategia sería la de mantener los beneficios que les esperan como hombres al tiempo que minimizan las pérdidas que podrían sufrir como gays. Y esa estrategia ha comenzado a ser posible ahora, cuando la homofobia se está debilitando en algunos lugares. Recordemos que los hombres reciben en masa de las mujeres beneficios sexuales, psicológicos, domésticos...y si bien es cierto que estos beneficios los reciben sobre todo los heterosexuales, hay otros que recibe cualquier hombre por el hecho de serlo: sociales, de prestigio, derecho a mandar, autoestima… y sobre todo beneficios económicos y materiales: ganan más dinero, tienen más y mejores empleos, sufren menos paro, tienen que demostrar menos cosas, disponen en general de muchas más oportunidades en todo. Y naturalmente que todo eso que tienen de más, se corresponde con lo que las mujeres tenemos de menos. Y eso en los países ricos porque en los países pobres los beneficios son vitales: reciben más comida, mejor atención médica, están expuestos a muchos menos riesgos…Teniendo en cuenta todas las ventajas que proporciona ser hombre es evidente que los hombres gays no están muy interesados en destruir el sistema. Debilitar o destruir el sistema de género debería ser una cuestión de justicia social como cualquier otra, pero es muy difícil que la mayoría de los hombres lo vea así ya que estamos hablando de una masiva desposesión de los recursos sociales y materiales de las mujeres, recursos que van a parar a los hombres, gays incluidos. Además, cuando hablamos de política sexual, de masculinidad o de proyecto hegemónico, hay que tener en cuenta que muchos hombres no se sienten concernidos: la masculinidad perfecta es un ideal en torno al cual la gente se coloca y que no encarna casi nadie en su totalidad. La mayoría de los hombres que se benefician del proyecto hegemónico, no encarnan personalmente el ideal perfecto de masculinidad sino que más bien son cómplices silenciosos de ese proyecto sin necesidad de ser ellos mismos “ejecutores directos del patriarcado”. Para los gays es fácil ser cómplices de este estatus quo sin sentirse directamente ejecutores, permitiéndose a sí mismos considerarse también víctimas, pero sin implicarse en la lucha por un cambio real de la política de género. Relaciones de género más justas Si lo que ha unido a gays y lesbianas ha sido compartir un espacio de opresión ¿qué ocurre cuando la homofobia se debilita? ¿Podemos estar seguras de que los gays estarán a nuestro lado para combatir los aspectos más opresivos del género? Yo no lo creo. La masculinidad gay está incorporando algunos aspectos de la misma a la masculinidad hegemónica. La consideración de que una masculinidad subordinada se está incorporando a la hegemónica se produce cuando ésta comienza a incorporar como modelos sociales generales a personas que pertenecen a ese supuesto grupo subordinado. En este caso, cuando podemos apreciar que los gays se están incorporando a todos los ámbitos sociales con poder sin sufrir menoscabo por el hecho de ser gays, sino que, al contrario, son presentados como modelos dignos de admiración. En España eso está ocurriendo claramente: políticos, jueces, escritores, grandes comunicadores de TV, cantantes…Ni una sola lesbiana pública, por el contrario. Si lo que buscamos, hombres y mujeres, son unas relaciones de género más justas, tendremos que tener en cuenta aquello en lo que la construcción de la masculinidad atenta contra la igualdad y tendremos que exigir a los gays que se aparten de aquellos aspectos de la misma que no son compatibles con un proyecto de liberación de las mujeres. Pero no parece que ellos tengan interés en tener en cuenta este “pequeño” detalle. Y las lesbianas tenemos que hacer de esto motivo de reflexión. - Beatriz Gimeno es Presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (FELGT), del Estado Español. Publicado en América Latina en Movimiento, No. 420: - América Latina en Movimiento
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| EL FEMINISMO DEVASTADOR por Paloma Villegas, publicado en la revista Debate Feminista Año 2. Vol. 4. Septiembre 1991 Aquí podeis leerlo al completo: El feminismo devastador :: lahaine.org Aquí la versión en pdf con notas: http://www.debatefeminista.com/PDF/A.../elfemi993.pdf Paloma Villegas es una de las muy, muy, muy poquitas feministas que tempranamente se dieron cuenta de la cultura misándrica que se estaba gestando en el feminismo (rara avis dentro del feminismo). Además hay que añadir la valentía de hacer autocrítica, cosa que el feminismo contemporáneo español no practica. Os dejo de su artículo "el feminismo devastador" el epígrafe precisamente titulado "misandria" II Misandria Oh sister, when I come to knock on your door You should not treat me like a stranger BOB DYLAN Como primera medida, las mujeres teníamos que reunirnos sin los hombres, a solas. La argumentación que justificaba esta clausura fue al principio instintiva y muy discutible ("La presencia de los hombres hace que las mujeres no se atrevan a hablar" ; "Ustedes ya han hablado bastante, ahora nos toca a nosotras"), pero la decisión fue sin duda acertada . El espacio creado no era meramente un ámbito verbal (dónde "hablar"); era básico para la formación de una conciencia colectiva femenina (ser para sí de las mujeres) y la experiencia política había probado que era imposible lograrla de otro modo; ese buscarnos como mujeres unas a otras fue un gesto fundador incuestionable. Como organización o movimiento el feminismo no podría haber existido de otro modo . Pero la exclusión de los hombres tomó características de condena a perpetuidad . Poco a poco se cegó la dialéctica que exigía el contacto con ellos . La prolongación de la clausura creó una asfixia cada vez mayor, y un sectarismo fanatizante veló la existencia misma de una realidad muy distinta de ese ambiente femenino . Las mujeres teníamos que haber sabido que excluir a un sexo deforma las cosas . Que estábamos cultivando nociones sin correlato objetivo (el "mundo de los hombres", el "mundo de las mujeres" : aún se habla así) . Estábamos tratando de olvidar que teníamos que enfrentar, diariamente, nuestro condiciona miento, al hablar, vivir, trabajar, hacer el amor, educar hijos con los hombres, e incluso amar a éstos . Creamos un espacio artificial que, ante todo, nos gustaba, como los hombres gustan de los ambientes exclusivamente masculinos que nosotras detestábamos y cuyos valores tan bien criticamos . Al perpetuarlo durante años y extender la exclusión a ámbitos ajenos a la organización del movimiento como tal, al desdeñar la confrontación colectiva, y disfrutar de las escasas instancias en que las mujeres tenían el poder de excluir, ese encierro remitió a la pura irrealidad . Vivir espacios artificiales puede ser incluso recomendable e inspirador (como cualquier delirio o autoengaño tiene su lado fértil), pero seguramente no es buen punto de partida para actuar sobre una realidad que no prescinde del otro sexo . Ese "mundo de los hombres"2,' metafório, era simplemente el mundo exterior y mixto, el mundo tout court : compartimentado y dificultosamente heterosexual, cuyos apartados queríamos romper. Muchos grupos feministas (y no sólo los de las "radicales" o los de las homosexuales) se dieron la satisfacción pueril de prohibir a los hombres la entrada a sus bares, librerías, funciones de cine, etcétera . A veces, incluso, la cuestión condujo al enfrentamiento violento . Nunca se dijo que ello se hacía simplemente porque se consideraba saludable que un sexo descansara del otro, siempre se argumentaron miedos o resentimientos más o menos disimulados, y al final sólo una incuestionada costumbre. 2 En muchísimos casos, el temor a la presencia inhibidora de los hombres era claramente paranoico ; demostraba más una incapacidad ya consagrada que una intención política : he visto a un conjunto de ciento cincuenta mujeres cerrar la única ventana del local en que se reunían, y optar por asfixiarse, porque por esa ventana se asomaban dos hombres para escucharen silencio (La Sal, Barcelona, 1979) . Támbién se hicieron revistas sólo de mujeres, es decir no sólo dedicadas al tema de las mujeres sino sólo a cuanto ellas hicieran : ensayos teóricos, notas de libros ; crítica teatral, cinematográfica y de artes plásticas sobre y por las mujeres . Como énfasis es comprensible ; como revistas eran malas, porque más que vincular aislaban fenómenos de una realidad que no se habría partido en dos todavía. Ni siquiera para conformar un marco teórico del feminismo era posible excluir a los autores masculinos. Bien estaba leer textos literarios escritos por mujeres, aunque ni con la mayor obcecación podía encontrárseles una voz común (si el catálogo era mínimamente rico), ni ocultar su vecindad con textos de autores masculinos . Y muchas antologías de poesía, exposiciones, ciclos de cine de mujeres parecían más una delación que la promoción de artis tas ignoradas . El proyecto de invertir la exclusión no sólo es poco deseable, sino decididamente imposible3 Normalmente, todo se reducía a negar el uso de la palabra a los cuatro atormentados que querían discutir con nosotras . Y, a la larga, a empobrecernos teóricamente, reduciendo el feminismo en muchas de sus instancias a una circularidad protestaria . De cualquier forma es triste comprobar que, cada vez más, las feministas excluyan y discriminen en todos los campos y lugares en que adquieren poder, y sobre todo en su propio discurso sobre la feminidad y la masculinidad posibles . 3La imaginación feminista produjo fantasías literarias, por ejemplo, en que esa inversión se cumplía . A veces, los hombres se encontraban sometidos alas mujeres, y la fantasía tenía justificaciones didácticas . A veces ese sometimiento era mucho más extremo : los hombres quedaban reducidos a animales de cría, sementales, bestias de carga, etcétera . En otros casos, la fantasía se conformaba con un mundo ideal (florido, hermoso, musical, curvilíneo) en que las mujeres estaban (oh finalmente) solas (Cf. Las guerrilleras de Monique Wittig) . Lo más curioso es que hubo "novelas de anticipación" antifeministas que describían una situación muy parecida . . . Todo ello remite al problema general del feminismo, que en parte define tendencias en su interior : ¿hasta dónde queremos cambiar la vida, eliminarlas estructuras de opresión, el silenciamiento, las compartimentaciones, y hasta dónde sólo queremos apaciguar el resentimiento, participar del poder? La inversión vengativa conformaba un gesto ideológicamente inviable a la vez que conmovedoramente banal. Por otro lado y según esta fuente, Prado Esteban (anarquista y feminista) hace un comentario a todo el artículo: “Feminismo devastador” es el título que ha dado a su texto su autora, la feminista mejicana Paloma Villegas, un texto bravo, nacido de una vigorosa sensatez, de la recuperación de la decencia y la lucidez en el discurso femenino, de la madurez que permite emprender la autocrítica como proceso de crecimiento y superación. ¿Podemos considerar o no la misandria dentro de ciertos sectores del feminismo? ¿No es el feminismo de género, el imperante desde los años 60, promocionador del odio al varón o cuando menos su exclusión? ¿Es posible que en más de 50 años de prevalencia del feminismo radical de género haya creado una conciencia y culturas misándricas?
__________________ Última edición por NODIANO; 04-ago-2012 a las 13:23 |
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| Todas esas mujeres la van a pasar muy mal cuando las vendan por unos camellos. Será la cosecha de lo que ahora se siembra.
__________________ Si el Estado interviene, no es Libre Mercado |
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| Pues creo que yo seré unos de los primeros en oponerme a esa venta: no lo deseo a ninguna de las mujeres a las que aprecio, admiro (¡y que cojones! amo con locura): familia, pareja, amistades... Evidentemente el shock social (inventado por motivos económico-políticos) en el que viven las mujeres en cierta medida las hace ajenas a la problemática que se les está presentando en sus puertas. Las pocas que sean capaces de reaccionar y posicionarse se librarán de mucha mierda (al igual que los hombres, que muchos están también sumidos en el desconcierto)
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| Os quiero traer al foro una polémica que se ha levantado en el Reino Unido a colación de la publicación del libro “El Segundo Sexismo” de David Benatar, jefe del Departamento de Filosofía de la UCT de Sudáfrica. Antes de nada os dejo una entrevista al autor del libro antes de su publicación en el Reino Unido para que entendamos por donde van los tiros sobre el pensamiento misándrico por parte de amplios sectores del feminismo y como esta misandria se perpetúa en la descalificación gratuita. ¿Por qué escribió El Segundo Sexismo? La discriminación contra los hombres y niños --lo que yo llamo segundo sexismo-- no está suficientemente reconocido. De hecho, ¡hay una idea generalizada de que los hombres no sufren la discriminación sexual en absoluto! Esto hay que corregirlo. Aunque otros han señalado este problema, yo quería escribir un libro académico pero accesible sobre el tema. ¿Existe tal cosa como un movimiento de hombres? ¿Y está creciendo? La respuesta a la primera pregunta dependerá en parte de lo que uno entiende por un "movimiento de hombres". Sé que suena muy parecido a la respuesta de un filósofo, pero creo que es la más adecuada por la siguiente razón. Debido a que, obviamente, es un movimiento de hombres, en cierto sentido, la cuestión deja de ser retórica sólo si hay algún sentido razonable de "movimiento de hombres" según el cual la respuesta a la pregunta no es obvia. Sólo una vez que sepamos lo que queremos decir con "movimiento de hombres" podemos determinar si existe y, si lo hace, si está creciendo. ¿Cuál ha sido la respuesta a su libro hasta ahora? Acaba de ser publicado en el Reino Unido e inminentemente se publicará en otras partes del mundo, y por lo tanto no ha habido casi ninguna oportunidad para que la gente responda todavía. Me hice escribir un artículo académico sobre el tema hace algunos años y que llevó a una serie de respuestas. También he escrito algunos artículos de opinión sobre este tema más recientemente. Estos provocaron la indignación de los ideólogos de varios tipos, pero también el apoyo de la gente que vio la razonabilidad de la posición que yo defiendo. Los hombres se enfrentan la discriminación sexual al igual que las mujeres, pero el mundo en gran parte lo ignora. ¿Irá esto alguna vez a cambiar? No puedo decir. Sólo puedo esperar que la gente vendrá a reconocer que la discriminación existe. Su nuevo libro sigue un estudio reciente de Stonewall que indica que los hombres son descuidados por el Reino Unido en atención médica. ¿Por qué las organizaciones como el NHS han tomado la tarea de esa discriminación? Es parte del malestar. En primer lugar, la medida en que la gente acepta la ortodoxia de que todo funciona en beneficio de los hombres van a ignorar la evidencia de lo contrario. En segundo lugar, parte de la discriminación que enfrentan los hombres es que la sociedad (al menos en el mundo desarrollado) no está preocupada por el bienestar de los hombres. Así, la evidencia de la discriminación contra los hombres no es ni noticiada o no es un tema de preocupación. Sharon Osbourne dijo recientemente en la televisión en directo que el caso de una mujer que cortó el pene a su marido era "fabuloso". Si la víctima fuera una mujer adulta y un presentador de televisión masculino bromeara al respecto, estaría despedido en el acto. ¿Qué le diría a los ejecutivos de televisión que la contratan – y a los espectadores que se reían con ella? Hay un doble estándar definido y es deplorable. No creo que la gente necesariamente deba ser despedida por los comentarios estúpidos o incluso malvados, pero es claramente un error estar indignados por los comentarios poco serios sobre la violencia contra las mujeres, mientras que uno hace la vista gorda a comentarios similares acerca de la violencia contra los hombres. ¿Las mujeres están exentas de ser machistas, simplemente por ser mujeres? ¡No! Las mujeres pueden ser tan machistas como los hombres puedan serlo. Una manera en que algunas personas tratan de negar que existe un segundo sexismo es mediante la definición de sexismo de un modo que excluye la posibilidad de que las víctimas sean machos. Discuto esa estrategia en el libro y muestro por qué eso falla. ¿Cuál es su opinión sobre el feminismo? Ese es otro tema que discuto con cierto detalle en el libro. No creo que haya un solo feminismo. Una forma de feminismo – lo que yo llamo el "feminismo igualitario" – está interesado en la igualdad de los sexos, y sus seguidores se opondrán a la discriminación sexual, independientemente de si las víctimas son hombres o mujeres. Esto está en contraste con otra forma de feminismo – lo que yo llamo el "feminismo partidista" – que sólo está interesado en avanzar la posición de las mujeres y las niñas, independientemente de si están mejor o peor que los hombres en una forma particular. Estoy de acuerdo con el primer tipo de feminismo, pero no con el segundo. A veces las personas profesan el feminismo igualitario cuando son de hecho partisanas de las feministas. El cómo las feministas en particular respondan a la evidencia del segundo sexismo proveerá la comprensión de si realmente son feministas igualitarias. Aquí, en Londres, un hombre recientemente demandó a la London School of Economics por anti-hombre en su curso de Estudios de Género. Además de esto, las escuelas en general están fallando a los muchachos a izquierda, derecha y centro. ¿Cómo se pueden los currícula escolares servir mejor a los niños? Los programas escolares y universitarios deben tener como objetivo la transmisión de conocimientos y fomentar el entendimiento. La unilateralidad en los programas ideológicos no son ninguna manera para alcanzar estos fines. La apertura intelectual es la manera de servir a los niños y las niñas. Para que os hagais una idea los postulados que defiende Benater como ámbitos de discriminación al varón, en resumidas cuentas, son los siguientes: el servicio militar obligatorio y el combate, la violencia, el castigo corporal, agrasión sexual, la circuncisión, educación, familia y otras relaciones, intimidad corporal, la esperanza de vida, prisión y la pena capital. Después de dedicar un capítulo discutir cada una de las ideas principales que plantea, a su vez, Benatar examina las creencias subyacentes sobre los hombres en la sociedad que conducen a la aceptación (o incluso la ignorancia) de discriminación tan evidente (capítulos 2 y 3), a continuación, muestra para cada ejemplo de discriminación que esas actitudes no se proporciona ninguna justificación (capítulo 4), seguido de una rigurosa y brillante refutación de las objeciones feministas (capítulo 5). En el capítulo 6 del libro, el autor analiza el concepto de acción afirmativa (Benatar es algo así como un académico especializado en ese tema) y si tiene un papel que desempeñar, ya sea en justificar la discriminación contra los hombres, o en la rectificación de esa discriminación. En el último capítulo, el autor saca sus conclusiones y se sugieren algunas formas en que un segundo sexismo -hacia el varón- es latente en la sociedad. Y no, no me olvido de del primer capítulo que parte del inicio de la polémica. En este primer capítulo ya se ve como afrontará el término “sexismo” llegando a la conclusión (ya conocida por muchos) que para el imaginario de las feministas de género es un ente “estructural” o “sistemático” de opresión hacia la mujer que imposibilita, por definición, injusticial alguna contra el hombre. Esta visión sitúa a Benatar como disidente del determinismo de género, dogma que defiende a capa y espada la inmensa mayoría del feminismo contemporáneo. Como ejemplo de sexismos históricos hacia el hombre son las campañas de “pluma blanca” perpetradas durante la Primera Guerra Mundial. El autor señala la distinción entre el sexismo sutil y explícito. Por ejemplo (mi ejemplo), la LIVG (Ley Integral de Violencia de Género) que explícitamente es discriminatoria contra los hombres ya que para una misma agresión las mujeres son castigadas con menos dureza. Un ejemplo de discriminación sutil: el silencio mediático ante los problemas que afronta el hombre como por ejemplo las nulas de campañas contra el cáncer de próstata... cuestión que muy bien ha abordado Warren Farrell con el término “bodega de cristal” en su libro El mito del poder masculino. En palabras de Benatar “si nos fijamos en la parte inferior (de la pirámide social) –por ejemplo, la población penitenciaria, la población sin hogar, o el número de personas que abandonan la escuela– que es mayoritariamente masculina”. Pero había empezado a hablar de polémicas y es que las reacciones feministas a la publicación de Benatar no se han hecho esperar. Son de destacar las realizadas por dos feministas bien situadas en los medios de comunicación como son Suzanne Moore y Julie Bindel. El feminismo ha querido ver un ataque a su doctrina pero lo más “gracioso” es que Benatar no culpa al feminismo por la discriminación contra los hombres sino que señala que las injusticias que él plantean son anteriores a los movimientos de mujeres. Suzanne Moore columnista de The Guardian ha calificado el libro como “gilipolleces” y que responde a una “envidia de sexismo.” En sus propias palabras admite que “ Hasta el título me molestaba”, pero ya no sólo por el contenido sino por el guiño que el título hace a la obra de Simón Beauvoir “El Segundo Sexo”. Pero claro, ella no entiende que segundo, es una adición a la primera (el sexismo hacia la mujer) ¿recordais ahora porqué he insistido en que le ideario feminista de género ha tergiversado el concepto de sexismo como unidireccional?. Además, Suzanne Moore alega que “a Simone de Beauvoir le debe de girar el moño, pues ella entiende las políticas sexuales y sus contradicciones”; pero lo que omite nuestra columnista es que Beuvoir también dijo que los hombres y las mujeres “afirman inequívocamente su hermandad”, entonces la empatía y la compasión deben viajar en ambas direcciones. Yo estoy en que Simone de Beauvoir si viera el lamentable espectáculo del feminismo actual mandaría a más de una autoerigida defensora de las mujeres a la mierda. Por lo menos, Suzanne Moore hace un vago intento de reflexión proactiva pero creo que debe mejorar pues no va muy bien encaminada si va a invocar a Beauvoir ya que se pregunta si las mujeres necesitan una acción afirmativa para los hombres y su conclusión es que ya existe, pero la llama status quo. Por otro lado la feminista británica Julie Bindel también fue inflexible en su respuesta, etiquetando la publicación de "total y absoluta mierda”. Además dice “Hay zonas donde los hombres están pagando el precio que les da la supremacía masculina -no hay absolutamente ninguna duda de eso... La realidad es que el dominio público pertenece por entero a los hombres y las desventajas que enfrentan son sólo el precio que pagan. Es el queso duro". Y yo me pregunto ¿no es eso una forma velada de misándria?. Poco tengo que alegar ante una persona que es catalogada en internet como Julie “odia hombres” Bindel, apelativo que se ha ganado a pulso con varios artículos en los que exlícitamente reconocía odiar a los hombres o de una manera menos acusatoria pinta a todos los niños y los hombres como potenciales violadores y opresores. Benatar ante la furibunda reacción feminista simplemente ha alegado que se le ha querido malinterpretar ya que su tesis sostiene que, aunque las mujeres son discriminadas y el sexismo contra las mujeres es ampliamente reconocido, poca gente toma en serio la posibilidad de que los hombres también son objeto de discriminación (que Benatar ve como un hecho.) Por ejemplo, dice Benatar. "En estudios experimentales, se han encontrado que tanto hombres como mujeres tienen más probabilidades de causar la violencia en los machos que en hembras. Hay menos inhibiciones sobre violencia hacia los hombres." Y yo me pregunto ¿como las reacciones de estas dos feministas? En fin, parece que por la polémica suscitada ya me parece un libro a tener en consideración. No obstante, y llamadme conspiranoico, creo que existe una “velada” censura sobre este tipo de material para que no aparezca en español y así sea más accesible un pensamiento disidente al totalitarismo de género. ¿Recordais los tipos de misandria que se describían en el primer post? Pues eso. Quien desee saber más sobre esta publicación aquí os dejo su previsualización (en inglés) Pdf de la tabla de contenidos Aquí os dejo un estracto (pdf) en inglés: Aquí el mismo estracto con traducción mecánica de google Paso de poner mil enlaces a distintas webs (que es un coñazo) si alguien está muy interesado en el tema que lo diga y le posteo las fuentes.
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| Os reto!!!!!! Me gustaría que fueseis capaces de encontrar los "10 puntos" misándricos en este texto. (no puedo copiarlo porque explícitamente la autora dice: "Este contenido pertenece a Inma GuePer, no puede ser copiado ni utilizado por otras personas") así si os apetece dejarle la impresión que habeis tenido del texto podrá valorar lo que opina el vulgo al respecto. 10 razones para ser lesbiana : Con mano de bollo Para defender el lesbianismo (muy respetable) se basa en el ODIO a lo masculino sobre todo y en menor medida a la heterosexualidad.
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| Dirá Ud. para limitarnos a encontrar 10 puntos misándricos, ¿no? No he hecho sino comenzar a leer el enlace y ya hay algo que no me cuadra: el título. ¿Soy el único al que le da la impresión de que, por lapsus calami u otra razón, la autora viene a caer en el vicio ultraconservador de que el lesbianismo, como la homosexualidad, es una "opción"? Sea como sea, si es lesbiana honrada consigo mismo, no necesita ni dar explicaciones; ni justificarse; ni pedir perdón. Es lo que es, ha nacido así y a quien no le guste que le den por el tabernáculo. Añado tras edición: El texto, si no es una parodia, resulta patético en su lesbianismo militante. Podría haberse limitado a afirmar que está orgullosa de ser lesbiana por 10 razones: aun entonces éstas habrían sonado en parte a hueco y en parte a misandria andrófoba; pero, al menos, le faltaría ese punto de provocación gratuita que ahora le sobra.
__________________ "No podrás escapar de mi. Las balas no me hieren. Nada me hiere. Pero sé del dolor. Lo conozco. A veces lo comparto con alguien como tú" http://www.spaghettiwesterns.com.ar/...aArgentino.jpg http://www.youtube.com/watch?v=DLs5PILh6qA Última edición por Eric Finch; 07-ago-2012 a las 17:11 Razón: Corregir y ampliar. |
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| Lo realmente risible es que Beatriz Gimeno es transexual, de esas que defendian que las que son como ella siguieran en la marginación y la prostitución ya que era un derecho, de eso hace años, ahora viven en la opulencia de la subvención y supongo que ese feminismo le viene de la epoca cuando ella vendia su cuerpo por voluntad propia, pero se paso el arroz y toca vivir de otra manera. |
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Dirá Ud. para limitarnos a encontrar 10 puntos misándricos, ¿no? Sí, quería limitar a 10 puntos porque si digo a discreción daría para tesis o casi enciclopedia. Si se da duenta creo que de parodia nada ya que stribuye única y exclusivamente valoraciones positivas a lo femenino y cuando las menciona como valor negativo lo hace desde la hipotética, manida y estereotipada perspectiva masculina. Por otro lado si eso es una parodia le doy una calificación de "MD", porque no es que "Necesite Mejorar" es que, como bien aduce, parte de suspuestos a los que supuestamente su militancia combate. ¿Lapsus cálami? lo dudo, creo que lo ha escrito con toda su intención.
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| Que divertido ¿verdad?... Video: Train Fight: Mad Girlfriend Abuses Her Ginger Cheater Boyfriend! Era su novia y el aguantando carros y carretas porque sabe que si encima se defiende el jodido es él. ¿y la gente del tren? riéndose de los golpes que recibe el tipo que estoicamente casi ni se atreve a levantar el brazo... sobre todo la mujer de la derecha y quienes relatan el desgraciado suceso. ¡¡¡¡Bag, es hombre, que le den!!! Pero ya se sabe "algo habrá hecho" ¿no?
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