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La Jornada: Bajo la Lupa

Auge del "capitalismo estatal" (energía y electricidad) y caída del neoliberalismo, admite The Economist

The Economist, portavoz del neoliberalismo global, publicó un "reporte especial" (21.1.12) sobre "la mano visible" del "capitalismo de Estado", de Adrian Wooldridge, quien aduce que "la crisis del capitalismo neoliberal occidental ha coincidido con el ascenso de una poderosa nueva forma de capitalismo de Estado en los mercados emergentes".

Se enfoca al "futuro resplandeciente de China, Rusia y Brasil" –tres miembros prominentes de los BRICS– y deja extrañamente de lado a India, corroída por la corrupción (como si el circuito anglosajón fuese menos corrupto), a Sudáfrica y al "añejo capitalismo de Estado de Europa". ¿Dan los anglosajones por muerta a Europa?

Cita al Instituto Fraser (Canadá) –uno de los proponentes del amero, la divisa común del ASPAN foxiano–, que ha degradado su "índice de libertad" (de apertura neoliberal).

Juzga que la "crisis del capitalismo neoliberal se ha profundizado por el ascenso de una alternativa poderosa: el capitalismo de Estado, que intenta combinar los poderes del Estado con el capitalismo", además de "usar instrumentos capitalistas como la bursatilización de las empresas estatales y la adopción de la globalización". Esto ya ocurrió en Alemania en 1870 y en Japón en 1950, "pero nunca había operado en tal escala y con herramientas tan sofisticadas" como hoy.

Las cifras son imponentes: "El capitalismo de Estado detenta las más exitosas economías del mundo", cuando en los "pasados 30 años el PIB de China ha crecido a un promedio de 9.5 por ciento al año y su comercio internacional ha incrementado su volumen 18 por ciento". En los pasados 10 años, "el PIB de China se ha más que triplicado a 11 millones de millones de dólares". Hoy "el Estado es el mayor accionista de las principales 150 empresas de China".

Subraya que el "capitalismo de Estado ostenta las más poderosas empresas del mundo. Las 13 principales empresas petroleras (sic), que concentran más de 3/4 partes de las reservas mundiales de petróleo, todas son estatales (¡súper sic!)", como Gazprom, la mayor empresa rusa de gas natural del mundo. Por cierto, estos datos los expuse hace cuatro años en mi libro La desnacionalización de Pemex (Ed. Orfila, 2009), con el tonificante prólogo de AMLO.

Wooldridge constata que las "firmas estatales exitosas pueden ser encontradas en casi cualquier industria", como China Mobile, con 600 millones de clientes; Saudi Basic Industries Corp., el banco ruso Sberbank, Dubai Ports, etcétera.

El "índice bursátil nacional" de MSCI exhibe la "participación de capitalización" de las empresas controladas por el Estado: China (80 por ciento), Rusia (62 por ciento) y Brasil (38 por ciento).

El capitalismo de Estado "va viento en popa, pletórico de liquidez y envalentonado (sic) por la crisis de Occidente": el "Estado avanza mientras el sector privado retrocede; esto sucede tanto en China como a escala global".

Resulta y resalta que, según datos del "índice de mercados emergentes" del MSCI por sector industrial (junio 2011), la "participación de las empresas estatales en energía" es de 67 por ciento (¡súper sic!) y 55 por ciento del sector eléctrico, frente a otras industrias donde el Estado es todavía minoría: servicios de telecomunicación (36 por ciento), finanzas (35 por ciento), salud (6 por ciento), tecnología de la información (2 por ciento), etcétera.

Una de las características exitosas del capitalismo de Estado consiste en que las empresas son manejadas por "gerentes profesionales" en lugar de "burócratas o compinches".

Hoy el crecimiento del mundo emergente en su mercado dinámico es de 5.5 por ciento al año frente a 1.6 por ciento de Occidente, y se calcula que constituya la mitad del PIB mundial en los próximos nueve años. El capitalismo de Estado se consolida como "la tendencia futura". ¿Futura? Mi libro Hacia la desglobalización (Ed. Jorale, 2007) ya lo había detectado hace seis años…

Pese a todo, el "reporte especial" mantiene "un ojo escéptico sobre el capitalismo de Estado" y "levanta dudas" tanto sobre su habilidad para "capitalizar sus éxitos cuando tenga que innovar en lugar de alcanzar" como sobre "su capacidad de autocorregirse cuando las cosas salgan mal". Aduce que "una cosa es manejar las contradicciones del sistema cuando la economía crece rápidamente y otra es cuando se encuentra con obstáculos". ¿Tal "escepticismo" no es válido, acaso, para cualquier sistema humano nada perfecto?

Proclama "el retorno de la historia" y ejecuta la autopsia de los teóricos fracasados de la globalización –es decir, los Fukuyamas de la economía, finanzas, historia y sociología, quienes pulularon grotescamente durante cuatro décadas (desde la imposición del thatcherismo/reaganomics) gracias a la falta de rigor crítico de los multimedia, propiedad de las trasnacionales anglosajonas–, como Kenichi Ohmae, quien descabelladamente había sentenciado el "fin del Estado-nación" (a ver si se da una vueltecita por Europa del este).

No fue el fukuyamesco "fin de la historia", sino el "fin de la histeria" del vulgar propagandista nipón del Departamento de Estado, estigmatizado con el ridículo global.

Cita el controvertido libro El fin del libre mercado: ¿quién gana la guerra entre estados y trasnacionales?, de Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group.

Bremmer, teórico de la hilarante "curva J" y contaminado por su asociación mercantil con el vilipendiado Citigroup, aborda el fenómeno del capitalismo de Estado desde su perspectiva neoliberal daltónica y –en lugar de elogiar el exitoso ascenso de las empresas estatales de China, Rusia, Brasil, los Países Árabes del Golfo, Irán, Venezuela, etcétera– fustiga el capitalismo de Estado, que califica de "autoritario" y de "desafío (sic) para la economía global" que encabeza EU.

Wooldridge considera que el "mundo emergente ha aprendido cómo usar el mercado para promover sus objetivos políticos" y concluye que "la mano invisible del mercado cedió su lugar a la mano visible del capitalismo de Estado".

Se asienta que la corriente histórica global está del lado de la "estatización" –primordialmente del binomio energéticos/electricidad– bajo el modelo del "capitalismo de Estado", como aduje en mi ponencia ante el Senado (Tu.tv - Videos de Politica - Video: Dr. Alfredo jalife), cuatro años antes de la confesión neoliberal de The Economist.

En forma coincidente, en México colisionan dos proyectos diametralmente opuestos que definirán el destino del país en la próxima elección: la privatización de Pemex propuesta por el candidato del PRI, Peña Nieto –apuntalado por el equipo neoliberal/monetarista/itamita de Aspe y Videgaray– frente a la consolidación de la (para)estatal de parte de AMLO, cuya postura se asemeja más a las políticas estatales de los BRICS, curiosamente, la "economía mixta" del PRI nacionalista hoy en derrilección.

La postura de AMLO NO tiene por qué colisionar con la seguridad del abasto energético a EU: situación insalvable por consideraciones de buena vecindad geopolítica y geoeconómica (situación singular de la que carecen otras potencias energéticas).

Porque de otra manera EU va a acabar vendiéndonos nuestro propio petróleo, como ha sucedido en forma demencial con España, que nos vende muy caro nuestro propio gas. ¿Eso es lo que desean? La próxima vez abordaré las "variedades" del "capitalismo de Estado", según el evangelio apócrifo de The Economist.

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La Jornada: Bajo la Lupa

Las 4 variedades del "capitalismo de Estado": "petroestados", China, Brasil y "el Kremlin"

A juicio de The Economist (ver Bajo la Lupa, 25/1/12), portavoz del neoliberalismo global, el "capitalismo de Estado" exhibe "un tema con variaciones idiosincráticas".

Adrian Wooldridge considera que "lo más sorprendente de las empresas estatales es su pleno poder colectivo en el mundo emergente", que las ha hecho"más ricas" que en la década pasada: las 121 principales empresas estatales de China aumentaron sus activos totales de 360 mil millones de dólares en 2002 a casi 3 billones de dólares en 2010. Un año después a la crisis de 2008, 85 por ciento de 1.4 billones de dólares de préstamos bancarios fueron para las empresas estatales. No es por nada, pero es mi hipótesis sobre el éxito poco auscultado de China y Brasil, quienes conservaron su banca estatal (a diferencia de la mediocridad del "México neoliberal": ver Bajo la Lupa, 18 y 20/1/12).

Aduce que los "gobiernos se han vuelto más sofisticados y prefieren ejercer el control a través de la propiedad de sus acciones" y "a veces poseen todas las acciones" (v.gr. Petronas de Malasia).

UNCTAD define a una empresa como estatal cuando el Estado posee más de 10 por ciento de las acciones. Varios gobiernos manejan el arte de controlar empresas por medio de participaciones minoritarias, como Rusia, donde el Estado retiene las acciones principales ("doradas") en 181 empresas con vocación internacional. ¡Pues sí!: nada más en el "México neoliberal" se regalan las empresas al peor postor y al mejor impostor (v.gr. desde el gas hasta los ferrocarriles).

Adrian Wooldridge, autor del "reporte especial" sobre el "capitalismo de Estado", cita el libro El partido, de Richard McGregor, quien apunta que los ejecutivos de las 50 principales empresas chinas tienen una "máquina roja" junto a sus terminales de Bloomberg (la agencia financiera neoyorkina), que los vincula en forma instantánea y encriptada al alto mando del Partido Comunista.

El "partido de Estado" ejerce "un gran control sobre la economía, sin paralelo en el resto del mundo capitalista-estatal". Su poder se ejerce por medio de dos instituciones: Comisión de Supervisión y Administración de los Activos Propiedad del Estado (SASAC) y el Departamento de Organización del Partido Comunista (DOPC).

SASAC, que detenta acciones en las principales empresas, "es el accionista controlador más grande del mundo" y su objetivo es implementar la "sociedad armónica". ¡Pues qué bueno!

Señala que el "núcleo duro del sector propiedad del Estado es el petrolero", lo que coincide con la tesis de mi libro La desnacionalización de Pemex (con el prólogo tonificante de AMLO; Jorale, 2009): "13 gigantes (¡súper sic!) controlan más de las tres cuartas partes del abasto mundial del petróleo".

El Estado chino posee 90 por ciento de las acciones de PetroChina (que cotiza en la bolsa neoyorquina) y 80 por ciento de Sinopec. No podían faltar las peores críticas a PDVSA y Pemex, los que todavía no sucumben a las garras depredadoras de las añejas Siete Hermanas anglosajonas.

Alaba a Petronas (Malasia) y Aramco (Arabia Saudita), a las que considera "tan bien (sic) manejadas como las petroleras privadas". ¡No se mordió la lengua después de la devastación ambiental de BP en el Golfo de México!

Las empresas estatales no se confinan al ámbito doméstico y han adquirido, como Gazprom, empresas en Europa y Asia, así como China que ha realizado acuerdos de todo género en África (en especial en Angola, donde el "México neoliberal panista" cerró absurdamente su embajada).

De las 15 petroleras que cita The Economist, medido por reservas probadas de petróleo y gas (2010), en mil millones de barriles de "petróleo equivalente", 13 (¡súper sic!) son estatales y solamente dos son privadas (en mediocres últimos lugares): ExxonMobil (Estados Unidos: 22 mil millones, lugar 11) y Lukoil (Rusia: último lugar, 8 mil millones).

Resplandecen en los primeros sitiales las estatales: 1) NIOC (Irán: 310 mil millones); 2) Saudi Aramco (305 mil millones); 3) PDVSA (¡Venezuela!: 225 mil millones); 4) Kuwait Petroleum (110 mil millones); 5) Gazprom (Rusia: 108 mil millones); 6) Qatar Petroleum (105 mil millones); 7) NOC, SOC, MOC (Irak: 90 mil millones); 8) ADNOC (Emiratos Árabes Unidos: 80 mil millones); 9) Turkmengaz (Turkmenistán: 48 mil millones); 10) Libia NOC (25 mil millones); 12) PetroChina (China: 30 mil millones); 13) NNPC (Nigeria: 20 mil millones); 14) Rosneft (Rusia: 10 mil millones).

Ahora se entiende perfectamente la razón por la cual la OTAN busca apoderarse de los hidrocarburos de Irán, ya no se diga de Venezuela.

Admite que en la pasada década "Rusia ha tenido un reforzamiento notable del poder del Estado", a diferencia de la "privatización salvaje" de Yeltsin. ¿No fue el caso similar a la privatización alocada del "México neoliberal"?

Ahora "el Estado ruso controla la cúpula de la economía por medio de la propiedad indirecta de las acciones", con las mayores tajadas de las principales y más estratégicas empresas: Transneft (oleoductos), Sukhoi (aviones), Unified Energy Systems (gigante eléctrico), etcétera.

Fustiga que los vilipendiados "oligarcas" del sector privado han sido sustituidos por anteriores funcionarios del espionaje soviético vinculados con el premier Putin, quien preside el consejo de Vnesheconombank, banco de desarrollo que controla los activos más lucrativos: petróleo, gas, energía nuclear, diamantes, metales, armas, aviación y transporte. ¡Todo lo contrario de Banobras! (que dirigió en forma mediocre Calderón).

Este "capitalismo del Kremlin" está "dominado por un puñado de firmas gigantescas controladas por un grupo de espías (sic), cuando dos empresas controladas por el Estado, Sberbank y Gazprom, representan más de la mitad de la rotación de la bolsa rusa". En forma relevante, los "fondos soberanos de riqueza" (WSF) del Estado ruso han comprado empresas foráneas.

Juzga que Brasil es el "miembro mas ambiguo (sic) del capitalismo estatal: una democracia que también adopta muchas de las características del capitalismo anglosajón". Después de su empuje privatizador en la década de los 90 ahora "se mueve en una nueva dirección": el gobierno ha colocado recursos en un puñado de campeones estatales: en recursos naturales y Telecom” mediante un "nuevo modelo de política industrial" que sustituye la propiedad gubernamental "directa" con la "indirecta" a través de su Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) y su subsidiaria de inversiones BNDESPAR (¡con activos de 53 mil millones de dólares!). Vuelve a relucir mi hipótesis sobre la posesión ineludible de una banca nacional como prerrequisito del éxito geoeconómico.

Arguye que a los "capitalistas estatales les gusta dar el ejemplo de los recientes éxitos de China frente los crecientes fracasos de Estados Unidos", cuando “es muy posible que el capitalismo estatal funcione bien en algunas áreas (v.gr. infraestructura) y muy mal en otras (v.gr. bienes de consumo)”.

Adrian Wooldridge sucumbe en una esquizofrenia profesional al pretender que las "variedades del capitalismo estatal tienen una cosa en común: los políticos tienen mucho más poder de lo que tienen en el capitalismo neoliberal".

A mi juicio, el grave problema del fracasado neoliberalismo global fue haberse olvidado de la política, "el arte de lo posible", mientras hizo de las finanzas y la contabilidad la alquimia de lo imposible.

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La Jornada: Bajo la Lupa

El "milagro económico" de Brasil

La prensa británica se ha volcado en elogios a Brasil y exalta su "milagro económico", como es el caso de una entrevista del Sunday Telegraph (26/11/11) realizada por Harry Wilson a dos banqueros del mismo apellido sin ningún parentesco, quienes han dejado la City, la capital financiera de Gran Bretaña, por Brasil: Roger Jenkins –proveniente del banco Barclays– y Huw Jenkins –proveniente de HSBC y UBS–; ambos son socios ejecutivos de BTG Pactual, banco de inversiones brasileño considerado el mayor de Latinoamérica, con activos de 64 mil 500 millones de dólares e ingresos por casi 6 mil millones de dólares el año pasado.

Según Huw Jenkins, la estrategia de BTG Pactual consiste en transferir su liderazgo en servicios financieros a toda Latinoamérica, "espacio hoy inexistente".

Harry Wilson, autor del artículo, considera que "Brasil tiene grandes ambiciones" y su economía, a pesar del decrecimiento al tercer trimestre, "se convertirá en la séptima mayor de mundo, desplazando a Gran Bretaña". Según datos actualizados, Brasil, con un producto interno bruto (PIB) de 2.5 billones de dólares, medido por el poder adquisitivo, ya superó a Gran Bretaña del sexto lugar y le pisa los talones a Rusia, que ocupa el quinto lugar del ranking mundial. Lo asombroso radica en que el PIB per cápita de Brasil "se duplicó a 12 mil 500 dólares en los pasados cinco años".

Roger Jenkins señala que "las grandes ciudades de Brasil pasan por un auge del consumo" y el precio de los bienes raíces se ha disparado en forma alarmante. De allí que el banco de inversiones BTG Pactual se encuentre en varias áreas, desde estacionamientos de carros, pasando por farmacias, hasta hospitales.

En la década de los 70, cuando México navegaba viento en popa, es decir, antes de optar por el suicidio neoliberal, Brasil era considerado un país "esclerótico".

Huw Jenkins apunta que Brasil "es un milagro que ha tomado 20 años" y considera que la estabilidad macroeconómica legada por el antecesor de Lula de 1995 a 2003 demostró que en la fase de 2003 a 2010 "la izquierda estaba interesada en el crecimiento así como el ala derecha, lo cual creó la estabilidad política". Hasta donde nos quedamos, el sociólogo Henrique Cardoso es considerado de centro-izquierda (del Partido Social-Demócrata Brasileño). También es cierto que en la lingüística artificial de la globalización la ideología bipolar de la guerra fría fue eviscerada de todo su contenido semiótico, cuando pululan "izquierdistas" de corte neoliberal monetarista (v.gr. los laboristas blairianos de Gran Bretaña).

Huw Jenkins refiere que "es mucho más fácil invertir ahora en Brasil que en Italia o España". ¡Por supuesto!

El autor Harry Wilson aduce que "la crisis de la deuda soberana de la eurozona ha servido solamente (sic) para evidenciar la disminución de la brecha de la estabilidad política y financiera entre los mercados desarrollados de Europa y las economías cada vez más ricas y en rápido desarrollo de Latinoamérica"; obviamente, con la notable excepción del itamita México neoliberal calderonista.

Dejando atrás el atractivo popular de que Brasil será sede del Mundial de Futbol en 2014 y de los Juegos Olímpicos en 2016, sus estadísticas son asombrosas: "en las dos décadas previas a 2010 el total de las inversiones de China en Latinoamérica era menor a 10 mil millones de dólares; solamente en 2010 fueron de 15 mil millones de dólares, y cada año las inversiones de China en la región serán de 25 mil millones de dólares". Otra vez resalta la lastimosa excepción de México, donde las inversiones de China son minúsculas debido a la hostilidad sinófoba tanto de la dupla panista Fox-Castañeda como de la autarquía calderonista.

Suena increíble la mediocridad del panismo y su patológica sinofobia: China invirtió en Brasil 2 mil veces más (¡así, con cuatro dígitos!) que en México en 2010 (datos de "Inversión extranjera directa" de la Cepal).

El registro de los accionistas de BTG Pactual comporta a diversos gigantes como China Investment Corporation (empresa estatal que maneja los "fondos soberanos de riqueza" del gobierno), RIT Capital Partners (de los banqueros esclavistas Rothschild) y Ontario Teachers Pension Plan.

Las cifras del Banco Itaú –el conglomerado bancario más grande de Sudamérica, con activos por más de 540 mil millones de dólares e ingresos por 71 mil 400 millones de dólares el año pasado– sobre Brasil exhiben su solidez: 350 mil millones de dólares en reservas de divisas (el sexto lugar mundial, a punto de desplazar a Taiwán y habiendo superado a India, cuando el "México neoliberal", para no variar, anda en un mediocre lugar 18); inversiones directas foráneas, 2.5 por ciento del PIB, y deuda pública de 38 por ciento del PIB (una insignificancia cuando se compara con los niveles de deuda impagable del G-7).

Karen Hooper, analista de Stratfor (21/12/11), apunta el "desarrollo independiente (¡súper sic!)" de Brasil: "líder global en aeronáutica, extracción de petróleo, etanol y jugador crucial en los mercados internacionales de materias primas". En forma interesante señala que "la mayor parte del crecimiento de Brasil es dependiente de su sustancial (¡súper sic!) mercado interno", cuando el comercio total de Brasil "representa solamente 20 por ciento de su PIB y sus exportaciones 10 por ciento del PIB". No lo dice, pero de eso trata el "milagro Lula", quien sacó de la miseria a 40 millones de brasileños para incorporarlos a la clase media y al sector de consumo (el verdadero motor del crecimiento, junto a las inversiones de corte neokeynesiano).

Una de mis hipótesis operativas consiste en determinar que el auge tanto de Brasil como de China se debió en gran medida a que conservaron sus bancos nacionales (sean estatales, sean privados, pero nacionales), al contrario del "México neoliberal", que literalmente regaló su banca a las trasnacionales, lo cual, a mi juicio, explica en gran medida la patética mediocridad del neoliberalismo de la diarquía del PAN/PRI.

Ya que hablamos de bancos brasileños, justamente Joe Leahy, de The Financial Times (6/11/12), demuestra cómo "la banca brasileña ha resplandecido por encima de sus rivales globales", en "abrupto contraste con el mundo desarrollado", cuando "Itaú Unibanco, el mayor prestamista de Latinoamérica en términos de capitalización de mercado, obtuvo ganancias netas de 25.5 por ciento superiores al año anterior, mientras su rival Bradesco reportó un incremento de 14 por ciento y Banco do Brasil 10 por ciento". Hasta Banco Santander –que naufraga en Europa y que mis contactos financieros aseguran se encuentra en insolvencia–, "el mayor banco de crédito foráneo en Brasil, obtuvo resultados mejores de lo esperado".

Joe Leahy confirma "la fortaleza subyacente del sector bancario de Brasil", con un crecimiento crediticio de casi 20 por ciento, pese a las turbulencias europeas. A su juicio, "la fortaleza del sector bancario brasileño es producto de casi una década de crecimiento económico estable, un desarrollo más incluyente y mejor regulación financiera". ¡Lo contrario del mediocre "México neoliberal"!

En forma increíble, el crédito total al sector privado es de 47.3 por ciento del PIB (una enormidad: ¡más que el PIB de México!), cuando hace nueve años era de 26 por ciento.

Moraleja: urge la creación de una banca nacional en México (estatal y/o privada) para propiciar el crédito masivo y sacar mínimamente a 20 millones de mexicanos de la miseria.

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La Jornada: Bajo la Lupa

La "era de la declinación de EU" y el "caos global" que viene, según Brzezinski

El connotado geoestratega Zbigniew Brzezinski, quien fue asesor de Seguridad Nacional del presidente James Carter y es íntimo de Obama, anda muy nervioso (con justa razón) –artículo en DeDefensa.org ("La cólera de Brzezinski", 15/12/11)– expresa cosas muy interesantes que nadie se atreve a decir en la cúpula del poder en Estados Unidos, hoy en franca decadencia, y que aborda en su próximo libro: Visión estratégica: EU y la crisis del poder global, sintetizado en un artículo para Foreing Policy (diciembre 2011 /enero 2012, "Después de EU: ¿cómo se ve el mundo en la era del declive estadounidense peligrosamente inestable?").

Mas allá de que la condescendiente "visión del mundo" de Zbigniew Brzezinski provenga de la otrora superpotencia unipolar, su abordaje, aunque ultrarreduccionista (muy parecido al "síndrome Sansón": "me caigo pero los demás se caen conmigo"), es muy significativo, porque representa la asimilación de la triste realidad por la que atraviesa Estados Unidos de parte de un sector muy influyente de los hacedores de su política exterior.

De los supuestos 4 mil millones de años que lleva de vigencia el planeta y los alrededor de 5 millones desde la aparición del ser humano (de los cuales solamente cuenta con 6 mil años de presunta "civilización"), Estados Unidos únicamente tiene un magro historial de 236 años. La vida humana, con o sin civilización, ha transcurrido la mayor parte del tiempo sin la existencia y/o participación de Estados Unidos. Este dato trascendental se le pasa totalmente por alto a Brzezinski quien juzga que la "declinación de Estados Unidos" desembocará ineluctablemente en el caos global, lo cual es sumamente discutible.

Cita que "no hace mucho, un funcionario chino de alto rango" –seguro de la inevitable decadencia de Estados Unidos y el ascenso de China– deseaba que el "declive de Estados Unidos no ocurriese tan rápido".

Afirma que "si Estados Unidos se tambalea, el mundo es improbable (sic) que sea dominado por un único sucesor prominente, ni siquiera China". La moneda está en el aire y, según parece, todo dependerá del grado cualitativo del descenso de Estados Unidos y el ascenso de China, lo cual determinará la nueva correlación global de fuerzas.

Considera que "la incertidumbre internacional, la tensión incrementada entre los competidores globales y aun el pleno caos serán de lejos (sic) los epílogos más probables". Quizá este escenario suceda en la fase de ajuste del finiquito del caduco orden unipolar al incipiente nuevo orden multipolar, lo cual, como ha sucedido en etapas similares de la humanidad, tomará su tiempo de ajuste, en donde emergerán los correlatos de la nueva supremacía.

Mi tesis anterior versaba en un reducido "orden hexapolar" –Estados Unidos, Unión Europea y el BRIC (Brasil, Rusia, India y China)–, pero el desempeño europeo ha sido decepcionante, y probablemente nos dirijamos más bien hacia un "orden pentapolar", sin la Unión Europea, al borde de la balcanización, ni Japón, sobredimensionada por los geoestrategas anglosajones.

Zbigniew Brzezinski aduce que otra crisis financiera "masiva" de Estados Unidos "produciría una reacción vertiginosa en cadena llevando a un desorden económico y político global". De nuevo la obsesión con el "síndrome Sansón", que elimina la posibilidad de regeneración del resto del mundo.

Arguye que "una deriva continua de Estados Unidos a un decaimiento expansivo o la ampliación de una guerra sin fin (¡súper sic!) con el islam (sic) sería improbable que produzca, aun en 2025, a un sucesor global efectivo". Aquí Brzezinski se equivoca: el mundo no pasará, ni lo desea, de la unipolaridad de Estados Unidos a otra unipolaridad, como por ejemplo la de China. El mundo es ya "multipolar" (ver el libro El híbrido mundo multipolar: un enfoque multidimensional, Orfila, 2010) y los dolorosos ajustes serán multivectoriales.

Le asiste la razón cuando sentencia que "ningún poder único estará listo entonces a ejercer el papel que el mundo, a la caída de la URSS en 1991, esperaba que Estados Unidos jugaría: líder de un nuevo orden mundial globalmente cooperativo". La desgracia es que el unilateral belicismo global de Baby Bush dilapidó toda la esperanza que el mundo había invertido en Estados Unidos para reordenar con mayor justicia la vida en el planeta. Estados Unidos, al contrario, pretendió adueñarse del mundo entero mediante su bárbara globalización.

Vaticina que ocurra "con mayor probabilidad una fase prolongada de alineamientos inconclusos tanto del poder global como regional, sin grandes (sic) vencedores y muchos más perdedores, en un entorno internacional de incertidumbre y de riesgos potencialmente fatales al bienestar global".

No puede haber "mayores perdedores" en el incipiente "orden multipolar", que los que hubo en el caduco "orden unipolar" donde Estados Unidos fue el único "gran vencedor" y el resto del mundo fue orillado al parasitario papel de eterno derrotado.

La cosmogonía futura de Zbigniew Brzezinski es fatalista: "más que un mundo donde los sueños de democracia florezcan, puede advenir un mundo hobbesiano de seguridad nacional mejorada (sic) basada en fusiones variadas de autoritarismo, nacionalismo y religión". ¿No es acaso el "choque de civilizaciones" que abogó su ex asociado Samuel Huntingon desde 1993, en pleno paroxismo de la unipolaridad de Estados Unidos y su tóxica globalización?

Mientras que unos avizoran regionalismos creativos (v.gr. Unasur), Zbigniew Brzezinski apuesta implícitamente a la balcanización global, lo cual también es muy discutible. Es evidente que por imperativos geopolíticos la dupla anglosajona (Estados Unidos y Gran Bretaña) busque la balcanización de sus adversarios geoeconómicos con el fin de prolongar estérilmente el caduco orden unipolar. Los regionalismos creativos en todos los rincones del planeta pueden constituir el óptimo antídoto para descarrilar los planes aviesos de la balcanización global.

Un tanto despectivamente, define a los “lideres de las potencias mundiales de segundo rango (se infiere que China se encuentra en el primer rango, pero, obviamente, debajo de Estados Unidos): India, Japón (sic), Rusia y algunos (sic) países europeos, quienes "ya están evaluando el impacto potencial de la declinación de Estados Unidos para sus intereses nacionales respectivos". Vuelve a sobredimensionar a Japón, a quien coloca absurdamente por delante de Rusia (a quien por fin se digna clasificar), mientras desprecia a Brasil.

Maneja dos conceptos (a discutir en artículos ulteriores): 1) "Las ocho especies geopolíticas en vías de extinción" (Georgia, Taiwán (sic), Corea del Sur (sic), Belarús, Ucrania, Afganistán, Pakistán, Israel (¡súper sic!) y el "gran Medio Oriente"); y 2) "El peligro de la asociación estratégica de Estados Unidos con México" (¡súper sic!).

A mi juicio, más que manejar el "síndrome Sansón" en forma determinista, los geoestrategas de Estados Unidos deberán admitir con humildad y resignación (lo cual no es fácil para una superpotencia acostumbrada a la arrogancia unilateral) y adaptarse a la tesis del ex presidente Clinton, quien formuló que Estados Unidos tiene la capacidad de posicionarse como “primum inter pares” ("el primero entre iguales"), lo cual, a mi juicio, pudiera representar la matriz operativa para asentar el nuevo orden multipolar y así evitar el "caos global". Porque también es cierto que ninguno de los grandes actores multipolares exhibe la capacidad de liderazgo global que posee Estados Unidos, quien por desgracia lo ha usado para sus fines egoístas y plutocráticos

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La Jornada: Bajo la Lupa

Decadencia de EU: reajuste de China, India, Japón, Rusia y la UE, según Brzezinski

Aunque no la coloca al mismo nivel de Estados Unidos (con todo y su decadencia), Zbigniew Brzezinski reconoce el poderío de China (ver Bajo la Lupa, 29/1/12), "invariablemente mencionada como sucesor prospectivo de EU" y quien posee "un impresionante linaje imperial y una tradición estratégica de una paciencia calibrada cuidadosamente, lo que ha sido determinante en su larga historia milenaria, apabullantemente exitosa".

A su juicio, "China acepta en forma prudente el sistema internacional existente, aunque no vislumbra la prevalente jerarquía como permanente", por lo que se ha manifestado en la "evolución del sistema internacional hacia una redistribución gradual del poder" en lugar de su "colapso dramático".

A mi juicio, la tendencia geoeconómica, sin una guerra de por medio, se encuentra ya escrita en el muro, cuando China desplace en 2016 a Estados Unidos como la primera superpotencia económica del planeta (FMI dixit).

Según Brzezinski, la realidad básica (sic) es que "China no está preparada a asumir el papel pleno de Estados Unidos en el mundo". Todo depende de la perspectiva cuando China se ha manifestado por un mundo multipolar: la división en compartimentos de varios poderes regionales (v.gr. los BRICS), mientras Estados Unidos se aferra a la caduca unipolaridad y no sabe reubicarse ni reajustarse en la pluralidad global.

Desmenuza las razones por las cuales China no es apta aún para asumir el liderazgo mundial en lugar de Estados Unidos y aduce que se encuentra "significativamente detrás no solamente de EU sino también de Europa y Japón (sic) en los mayores índices per cápita de la modernidad y el poder nacional". Pues depende del rubro, ya que en armas nucleares, computación y proyecto espacial China no canta mal las rancheras, cuando le pisa los talones a Estados Unidos en otros segmentos tecnológicos.

Alega que los mismos líderes de la nación aludida han enfatizado que "en cada importante medida de desarrollo, riqueza y poder, China es aún un país en vías de desarrollo y modernización, rezagado por varias décadas" frente a los grandes.

El problema de estas mediciones es cuando se realizan como país entero o per cápita, lo cual distorsiona los cálculos debido a su gigantismo poblacional (2.6 veces mayor a la Unión Europea, 4.3 veces mayor a Estados Unidos y 10 veces mayor a Japón). Juzga que "en un cierto punto puede surgir el nacionalismo de China más vigoroso y dañar sus intereses internacionales", lo que "en forma no intencionada movilice una coalición (sic) regional poderosa (sic) en su contra", ya que “ninguno de sus principales vecinos –India, Japón y Rusia (sic)– está dispuesto a reconocer el título de China como el sucesor del tótem (sic) polar global en lugar de Estados Unidos”.

Zbigniew Brzezinski es muy determinista en la alineación de las coaliciones y parece no entender la "teoría de juegos" en la que pueden surgir inéditas "coaliciones" que, incluso, se pueden revirar en contra de Estados Unidos. Mucho dependerá, a mi juicio, de los intereses puntuales y del desempeño bélico de los actores. ¿Dónde queda el BRIC? ¿Qué advendrá del Grupo de Shanghai?

Sorprende el pensamiento lineal y maniqueo, característico de la guerra fría, de Brzezinski, quien manipula la hipercomplejidad no lineal característica de la multipolaridad, con el fin de llevar agua propagandística al vacío molino, hoy sin granos, de Estados Unidos, y llega hasta ilusionarse de que India, Japón y Rusia (sic) "podrían aún buscar apoyo de un EU evanescente con el fin de contrarrestar una China abiertamente vigorosa", lo cual "resultaría en un revoltijo (sic) regional que podría ser intenso" y que derivaría en una "fase de tensión internacional aguda en Asia", que en el siglo XXI "podría entonces empezar a parecerse a la Europa del siglo XX, violenta y sedienta de sangre" (sic).

Por lo visto, a Brzezinski se le olvidan dos situaciones distintivas de la historia moderna de Asia en referencia a la interferencia de Estados Unidos desde su guerra con Japón (que incluye el bárbaro lanzamiento de dos bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki): sus guerras en la península coreana y en Indochina, al unísono de sus inolvidables "guerras financieras" desde Tailandia hasta Indonesia a finales del siglo XX. Nada garantiza que Asia sea más estable, próspera y ausente de guerras con un Estados Unidos decadente y coaligado a los "vecinos" de China.

Conjetura, sin mucho sustento, que los "japoneses, temerosos de una China vigorosa dominando Asia, puedan estar pensando en lazos más estrechos con Europa" (sic). ¿Y qué tal si sucede lo contrario? ¿Y qué tal el reciente acuerdo de swaps del yen y el yuan sin el dólar?

Zbigniew Brzezinski busca enemigos por doquier en contra de China y llega hasta vislumbrar que los "líderes de India (sic) y Japón pueden estar considerando una cooperación política más estrecha, aun militar, en caso de que Estados Unidos decaiga y China ascienda".

A mi juicio, el secreto de China para no enardecer a sus "vecinos" consistirá en conducirse de manera distinta al unilateralismo de Estados Unidos (v.gr. las orinas de Afganistán). Ya que si siembra y repite los mismos errores unilaterales de EU, no tardará en cosechar la misma debacle.

No podía faltar la legendaria rusofobia de Zbigniew Brzezinski, quien deduce el schadenfreude (placer sádico por el daño ajeno) del Kremlin sobre la "incierta prospectiva de EU", por lo que "casi seguramente (sic) tendrá sus ojos puestos en los estados independientes de la anterior URSS".

Señala, nada descabelladamente, que la "ausencia de cohesión de Europa es probable que la arrastre" en tres direcciones: 1) "Alemania e Italia hacia Rusia debido a intereses comerciales"; 2) "Francia y una Europa central sin seguridad en favor de una UE políticamente más estrecha"; y 3) "Gran Bretaña manipulando (sic) un equilibrio dentro de la UE mientras preserva su relación especial con un EU en declive".

Nuestras acotaciones sobre las tres supuestas direcciones de la UE: la primera es muy plausible; la segunda muy aleatoria (que puede acabar siendo absorbida por la primera); y la tercera merece una pregunta: ¿cuándo ha pertenecido realmente Gran Bretaña a la Europa continental, a la que desde el siglo XVI se ha consagrado a balcanizar con sus piratas y neopiratas financieros?

Pocos países merecen la atención de Zbigniew Brzezinski, aun dentro del G-20 (por cierto, ilusa creación anglosajona), y cita tangencialmente a Turquía y a Brasil como potencias medianas regionales que intentarán "abrirse camino en sus propias esferas de influencia". Llama la atención que no cite a Irán, que, a mi juicio, se encuentra en el nivel irredentista de Turquía (con su recuperada influencia en la "zona del viejo imperio otomano").

Pese a la creciente influencia de Turquía y Brasil ("en el hemisferio sur"), juzga en forma perentoria que "ninguno (sic) de estos países tendrá (sic) la requerida combinación económica, financiera, tecnológica y de poder militar aún para considerar que herede el liderazgo de Estados Unidos".

De su libro hiperoptimista El gran tablero de ajedrez mundial: la supremacía (¡súper sic!) de EU y sus imperativos geoestratégicos, Brzezinski olvida su relevante definición de "países pivote", los que como Turquía, Brasil y hasta Irán no liderarán al mundo entero pero pueden determinar y contribuir al ascenso de la próxima potencia hegemónica o, como ahora, impulsar vigorosamente el nuevo orden multipolar.

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La Jornada: Bajo la Lupa

La rebeldía de México: "fin de la buena vecindad" con EU, según Brzezinski

El libro Visión estratégica: EU y la crisis del poder global, del ex asesor de seguridad nacional de Jimmy Carter e íntimo de Barack Obama, Zbigniew Brzezinski –ver Bajo la Lupa 5 y 8/2/12–, en el capítulo tres consagra una parte especial a México y al "fin de la buena (sic) vecindad".

La declinación de Estados Unidos (EU) representará "un mayor riesgo serio (sic) de parte de México" debido a sus "mayores condiciones de volatilidad política y económica". Pinta a México de lo peor –y eso que los regímenes neoliberales, tanto panistas como priístas, han seguido al pie de la letra toda la agenda de EU, en particular desde la adopción del infame documento Nuevos horizontes de 2001, patrocinado por el Centro Estratégico de Estudios Internacionales del que, por cierto, es miembro prominente Brzezinski– con una transfrontera repleta de "violencia, tensión étnica (sic), tráfico de armas y drogas, inmigración ilegal y demonización (sic) política".

No dice ni pío de que la venta de armas, el entrenamiento de los cárteles y el lavado bancario (v. gr. Wachovia y Stanford, casos que no se atreve a investigar la hipócrita PGR) son fomentados presuntamente por EU.

Señala que "15 por ciento de la fuerza laboral de México trabaja en EU y el porcentaje de México debajo de la línea de pobreza es más que el doble de Canadá". ¿Para qué sirvieron, entonces, TLCAN, luego el ASPAN y el Plan México/Mérida?

El grave error del “México neoliberal prianista” fue haber eludido el "libre paso de personas" (en lugar de la cocaína) y luego haberse empecinado en una inviable "enchilada (sic) completa" (la postura demencial de la dupla Fox-Castañeda Gutman).

Perturban la inimputabilidad unilateral de EU y su falta de arrepentimiento: mismo fenómeno en la fase entreguista de los mediocres políticos mexicanos quienes obedecieron ciegamente los dictados de Washington.

Considera que la "dinámica política interna de México es más inestable" cuando "su relación con EU ha sido históricamente más turbulenta" que con Canadá –que también sería adversamente afectada por el declive estadunidense, pero no a los niveles de México, el cual "se sumiría en una crisis doméstica caótica, con implicaciones seriamente adversas para las relaciones bilaterales".

El "deterioro significativo de la relación bilateral" será "un choque (sic) doloroso para el público de EU" que no está consciente de la complejidad de la relación que "históricamente ha sido tanto contenciosa como cooperativa".

Reconoce que EU, "bajo el temor de un desparramamiento de la violencia y turbulencia de México" a su territorio, "explota también la oportunidad (sic) resultante para ganar (sic) territorio a expensas de su vecino más débil". ¿Todavía quiere EU más territorio después del despojo de más de la mitad de México en el siglo XIX?

Señala la "aplicación inconsistente y algunas veces autobenéfica de la doctrina Monroe, sus guerras de expansión (sic) que resultaron en la captura de Texas, California y el sudoccidente de EU en 1848", así como la "ocupación impopular por el presidente Wilson de Veracruz durante la Revolución Mexicana" ¿Conocerán esa parte de la historia bilateral los neoliberales del PAN y el PRI?

Cita de ejemplo de "cooperación" al TLCAN, "ahora (sic) la mayor zona económica del mundo". Por lo visto, no está enterado de la demolición del TLCAN por NBER, máximo think tank económico de EU: El TLCAN y el desempeño menos que estelar de México (2004).

Admite la inherente dificultad para "manejar una relación tan asimétrica". ¿"Manejar", cuando lo único que ha ejecutado EU desde el siglo XIX son invasiones (13 "intervenciones" visibles) y otras invisibles (la financiera y económica) y no se cansa ahora en ejercer su voluntad bélica unilateral?

El "declive" redundará en una postura de EU "más nacionalista (sic), más defensiva sobre su identidad nacional, más paranoide (sic) sobre su Seguridad del Hogar y menos deseosa en sacrificar sus recursos". ¿Cuándo ha sacrificado EU sus "recursos" por el bien de México? What’s going on, mister Brzezinski?

La política doméstica de EU será "más proteccionista" e "impondrá subsidios" internos "en detrimento de las exportaciones de México" que "dañarán severamente (sic) la economía mexicana, creando poschoques políticos y sociales".

Los aturdidos neoliberales prianistas quienes acudieron ridículamente a la necrópolis de Davos padecen perturbadoramente el "síndrome de negación" y siguen expectorando un modelo a punto de ser desechado por el mismo EU. ¿Sabrán quién es Brzezinski?

EU "proseguirá soluciones más coercitivas" sobre la "demonización" de la migración y narcotráfico en México con "deportación (sic) de migrantes y despliegue de tropas en la transfrontera", lo que "incendiará un confrontación geopolítica".

Esgrime el montaje hollywoodense del 11/9 sobre el "espectro de terroristas islámicos cruzando la frontera de México" y reconoce que la "construcción del muro transfronterizo evoca las imágenes negativas de Israel y su barrera de seguridad en Cisjordania o del muro de Berlín".

Admite que "México ha heredado (sic) el papel de Colombia" en el combate al narcotráfico, por lo que "puede ser susceptible a las presiones políticas de acomodamiento con los barones de estupefacientes a expensas de la seguridad de EU" ¡Otra de cowboys texanos!

La "asociación evanescente de EU y México puede precipitar realineamientos regionales y aun internacionales" que "limitarían la habilidad de México para convertirse en líder regional".

Lo principal del impacto del declive de EU: "Un México más débil, menos estable, menos viable (sic) económicamente y más antiestadunidense, incapaz (sic) de competir constructivamente con Brasil para el liderazgo regional cooperativo o para ayudar a promover la estabilidad en Centroamérica". ¡México, como summum del "Estado fallido" acéfalo y emasculado!

Esta situación será aprovechada por China, que "empezará (sic) a jugar un papel más significativo en la política regional posestadunidense del hemisferio occidental". ¡Con razón el PAN odia tanto a China!

Un fenómeno "ominoso" es la "emergencia, como tema primordial de la política mexicana despierta por su nacionalismo, de reclamos territoriales (sic) justificados por la historia" e "incendiados por incidentes transfronterizos con la transformación del bandidaje (sic) a una causa patriótica".

Peor: "la presencia de muchos mexicanos" –11.5 millones de migrantes (2009), 6.6 millones de indocumentaos y 31 millones de origen mexicano (10 por ciento de la población total de EU)– "en territorios anteriormente mexicanos levanta el tema de la autodeterminación (¡supersic!) territorial". ¿Le asistirá la razón al teórico ruso Igor Panarin sobre la inminente balcanización de EU?

Arguye que, más allá de la especulación sobre lo que pareciera una "ficción futurística", las "realidades geopolíticas cambiarán dramáticamente en el caso del declive de EU", en cuyo caso la “segura localización geopolítica de EU libre de conflictos vecinales (…) sería cosa del pasado”.

A Brzezinski se le escapa lo principal en el largo plazo: "el poder cultural" del "México profundo", característica de la que carece EU, que no podrá soportar una de tantas crisis que han sufrido los "países milenarios".

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"Ocho países en vías de extinción geopolítica", según Brzezinski: desde Israel hasta Pakistán

Del reciente libro de Zbigniew Brzezinski –Visión estratégica: EU y la crisis del poder global, que resumió en la revista Foreign Policy (enero/febrero/2012)–, se desprende la "peligrosa inestabilidad" de un mundo huérfano de un Estados Unidos (EU) declinante, así como la incapacidad de China para sustituirle en la cúpula del poder global (Bajo la Lupa, 1º y 5/2/12).

La decadencia inexorable de EU se refleja en el pesimismo determinista de Brzezinski, quien se arriesga a señalar que "ocho países en vías de extinción geopolítica": Israel, Pakistán, Georgia, Taiwán, Sudcorea, Bielorrusia, Ucrania y Afganistán. Al unísono del declive de EU y el ascenso de otras potencias regionales, la “seguridad de varios países débiles, localizados geográficamente cerca, dependerán del statu quo internacional que había sido garantizado por la prominencia global de EU” y que hoy "serían significativamente más vulnerables en proporción al declive estadunidense": los "países expuestos son el equivalente geopolítico de las especies en vías de extinción en la naturaleza", cuyos "destinos se encuentran íntimamente ligados a la naturaleza del entorno internacional dejado atrás por un EU evanescente".

Indica los "países más débiles que sufrirán": 1. Israel y el "Gran Medio Oriente": "se moverán las placas tectónicas que socavarán la estabilidad política de Medio Oriente cuando todos los países de la región permanecen vulnerables a varios grados de presiones populistas internas, turbulencias sociales y fundamentalismos religiosos". Si el declive de EU "ocurriese sin que el conflicto palestino-israelí sea resuelto, el fracaso para implementar una solución mutuamente aceptable de dos estados inflamaría más la atmósfera política regional". La "hostilidad regional a Israel se intensificaría entonces" con la "percepción de la debilidad de EU, que en un punto tentará a los más poderosos países de la región, notablemente Irán e Israel a prevenir peligros anticipados". Por "ventaja táctica", Hamas o Hezbolá pueden precipitar erupciones que podrían entonces escalar a choques militares más extensos y sangrientos”. Las "entidades débiles", como "Líbano y Palestina pagarían especialmente un alto precio en muertes civiles". Tales conflictos alcanzarían "niveles verdaderamente horripilantes (sic) con ofensivas y contraofensivas entre Irán e Israel". Lo que está en juego: "confrontación directa de Israel o EU con Irán; ola ascendente del radicalismo y extremismo islámicos; una crisis energética global; vulnerabilidad de los aliados de EU en el golfo Pérsico". Nada nuevo bajo el sol, cuando este apocalíptico escenario se ha echado a andar en la mayor fractura tectónica del planeta: Afganistán-Pakistán-Irán (que incluye el golfo Pérsico)-Irak-Siria-Líbano. ¿Cómo quedará Turquía? ¿Qué sucederá con los kurdos, los cristianos y las minorías raciales y religiosas del Gran Medio Oriente?

2. Pakistán: "dotada de armas nucleares del siglo XXI y cohesionada por un ejército profesional de finales del siglo XX", pero que su mayoría "es todavía premoderna, rural y extensamente definida por identidades regionales y tribales". Juzga que su sentido de identidad nacional es definido por su "conflicto con India", mientras que la "división forzada de Cachemira sostiene una antipatía profunda y compartida". Su "inestabilidad política es su mayor vulnerabilidad" que se incrementará con el declive de EU, por lo que se “podría entonces transformar en varias opciones: Estado militar, Estado islámico radical, Estado de gobierno mixto (militar e islámico) o ‘Estado’ (sic) sin un gobierno central”. Lo que está en juego: "caciquismo nuclear, gobierno con armas nucleares similar a Irán (militante islámico y antioccidental); inestabilidad regional en Asia Central con una violencia potencialmente expansiva al RIC (Rusia-India-China)". ¿No es acaso lo que le convendría a EU para perjudicar "nuclearmente" a sus mayores adversarios geoeconómicos del RIC?

3. Afganistán: "destrozada" (nueve años de guerra con la URSS, mal manejada por los "medievales del Talibán", y deprimida por 10 años de "operaciones militares de EU"): 40 por ciento de desempleo, ranking 215 del PIB per cápita, depende del negocio ilegal de estupefacientes. La retirada militar de EU y/o su declive "resultará en su desintegración interna y en los juegos de poder externos de los países vecinos en busca de influencia" (Pakistán, India e Irán). Lo que está en juego: resurgimiento del Talibán; "guerra por procuración" de India y Pakistán; paraíso del terrorismo mundial.

4. Sudcorea: EU ha sido el garante de su seguridad desde 1950, lo cual le ha permitido su "notable despegue económico y su sistema político democrático". Enumera las provocaciones de Norcorea, por lo que el declive de EU confrontará a Seúl con dolorosas opciones: "aceptar el dominio regional de China" y su "mayor dependencia a China para frenar las armas nucleares de Norcorea, o buscar una más vigorosa relación con Japón, históricamente impopular". Lo que está en juego: seguridad militar y económica de la península coreana; crisis general de confianza en Japón y en la confiabilidad de los compromisos de EU”. ¿Dónde queda entonces el estéril cerco de Obama a China? ¿Es puro bluff?

5. Taiwán: afirma que “desde 1972 EU ha aceptado formalmente (sic) la fórmula de "una sola China". En fechas recientes "Taiwán y China han mejorado su relación y el declive de EU aumentará la vulnerabilidad de Taiwán y su atracción a una China exitosa económicamente que aceleraría el cronograma de la reunificación". Lo que está en juego: "riesgo de una colisión seria con China". A mi juicio, poco probable. ¿A cambio de qué EU abandonará a Taiwán?

6. Georgia: queda vulnerable a "la intimidación política y la agresión militar de Rusia". No podía faltar la legendaria rusofobia de Brzezinski. Lo que está en juego: "dominio ruso del corredor energético sureño a Europa, posiblemente llevando mayor presión sobre Europa para acomodar la agenda política de Moscú. Efecto dominó en Azerbaiyán". Se le olvida que el mundo cambió en septiembre de 2008, cuando Rusia puso en su lugar la temeridad belicosa de Georgia, azuzada por Dick Cheney.

7. Bielorrusia: la "tercera parte de sus exportaciones van a Rusia, de la que es casi enteramente dependiente de sus necesidades energéticas". Rusia tiene la oportunidad de "reabsorber Belarús". Lo que está en juego: "la seguridad de los vecinos países bálticos especialmente Letonia". Le faltó señalar que el efecto dominó alcanzaría a Europa del Este.

8. Ucrania: "Europa estaría menos dispuesta y capaz de incorporar a Ucrania a una comunidad occidental en expansión, lo que deja más vulnerable a los designios rusos". Lo que está en juego: "la renovación de las ambiciones imperiales rusas". La geopolítica de Ucrania ya se había decidido con el bloqueo del gas ruso, la llegada de Yanukovych a la presidencia y el arrendamiento de la base naval de Sebastopol (mar Negro) por un cuarto de siglo.

Conclusión: quiera o no Brzezinski, el mundo va que vuela a balcanizaciones y/o integraciones en medio de nuevos regionalismos con sus respectivas esferas de influencia: una geopolítica multipolar y darwiniana. ¿Dónde deja a Latinoamérica y a África?

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Periplo estratégico a EU del "mandarín global" Xi Jinping

Más importante que haber sido acogido en la Casa Blanca por Barack Obama, el vicepresidente chino, Xi Jinping, fue recibido en forma inédita en el Pentágono con 19 cañonazos de honor.

Xi –próximo "mandarín global" a cuyo periodo correspondería superar al PIB de Estados Unidos (EU) en 2016 (FMI dixit), lo cual cimbrará todas las placas tectónicas geopolíticas y geoeconómicas del planeta– será entronizado en otoño como sucesor del presidente Hu Jintao, bajo la liturgia del 18 Congreso del Partido Comunista, para tomar las riendas del poder el año entrante, quizá por una década, en representación de una nueva generación de dirigentes (la quinta, desde la legendaria Larga Marcha de Mao Tse Tung) a quienes les toca ahora administrar la prosperidad y, más que nada, impedir una nueva guerra fría con EU o hasta una tercera guerra mundial.

No faltan quienes –quizá por ignorar la relevancia del análisis geoestratégico– exageren el aspecto mercantilista, que raya en el aldeanismo óptico, de la relación bilateral entre EU y China, muy insuficiente jerárquicamente para un escrutinio integral del presente "(des)orden mundial", y soslayen la trascendencia de las reuniones de Xi con tres prominentes geoestrategas: Henry Kissinger, Brent Scowcroft y Zbigniew Brzezinski, quienes lidiaron con las cuatro generaciones previas de dirigentes chinos desde la cúpula de la seguridad nacional de EU.

Los chinos saben desde Sun Tsu, hace 2 mil 524 años, que el comercio es ante todo geoestratégico (El arte de la guerra); error de dislexia capital que han cometido los ineptos regímenes neoliberales y ultramercantilistas de México.

Global Times (18/2/12) resalta los acuerdos que arrancó la delegación china que escoltó a Xi en el corazón agrícola de EU (Iowa, adonde Xi regresó 27 años después), acompañado por el secretario de Agricultura de EU, Tom Vilsack, donde firmaron la compra de soya a las principales empresas de EU por 4 mil 300 millones de dólares. China se ha vuelto el principal importador de bienes agrícolas de EU (20 mil millones el año pasado).

El periplo estratégico por 5 días del "mandarín global" Xi, que inició en Washington y sus alrededores (Casa Blanca, Congreso y Pentágono) y pasó por Iowa, concluyó en Los Ángeles, donde fue escoltado por el gobernador de California, Jerry Brown, y el alcalde de origen mexicano Antonio Villaraigosa, quien acompañó a Xi al juego de basquetbol de los Lakers.

Xi alabó el "puerto verde" y "ambientalmente amigable" de Los Ángeles desde donde se transportan 120 mil millones de dólares en bienes a China. Brown y Villaraigosa solicitaron la inversión china para un tren de alta velocidad entre Los Ángeles y San Francisco. No tengo tiempo para fustigar la catatimia (ceguera emocional) panista (la dupla Fox-Castañeda Gutman y Calderón) contra China: defecto geoestratégico que, por fortuna, no padece Villaraigosa.

Ante el silencio estruendoso de The Economist, el otro portavoz del neoliberalismo global de corte anglosajón, The Financial Times –Geoff Dyer, 12 y 14/2/12–, cual su costumbre, amarra navajas militares entre EU y China.

Según Dyer, Xi "usó su viaje a Washington para criticar los planes militares de Obama en Asia". Evoca la entrevista por escrito que realizó The Washington Post a Xi en vísperas de su periplo, en que fustiga la militarización de Asia por EU: "El vasto océano Pacífico tiene amplio espacio para China y EU". Por cierto, dicho océano mide 165.2 millones de kilómetros cuadrados que el hipermilitarismo de EU no desea compartir con nadie.

Obama está de acuerdo con el "ascenso pacífico de China", pero enfatizó que Pekín debe jugar limpio, de acuerdo con las "reglas del sistema económico mundial" (léase: el "orden mundial" impuesto por EU mediante sus triunfos en dos guerras mundiales y una guerra fría).

Dyer destaca los "profundos (sic) lazos personales y familiares de Xi con los militares de China, quienes tienen un punto de vista escéptico sobre la presencia de EU en Asia".

Dyer no es muy optimista sobre el epílogo de la carrera militar entre EU y China en la cuenca del Pacífico y alude a "ciertos observadores" (sic) clandestinos de que "EU parece tener la intención de mantener su dominio en los mares del Pacífico occidental". Pero, ¿en qué cabeza cabe que EU se a va retirar "pacíficamente" del Pacífico? Equivaldría a desconocer la historia superbélica de EU desde su génesis, en el siglo XVIII.

No todo fue rosa durante el periplo de Xi, quien tuvo que digerir las jeremiadas de los congresistas de EU –infatuados poseedores de la verdad y la virtud del universo en medio de su bursátil Sodoma y Gomorra– quienes fustigaron a China de "manipular su divisa", de hacer trampas comerciales y armarse hasta los dientes.

El electorerismo estadunidense ha contribuido a dañar las relaciones bilaterales. Mitt Romney, puntero del Partido Republicano para la candidatura presidencial y, más que nada, favorito del establishment bélico y de Goldman Sachs– arremetió con una diatriba en The Wall Street Journal (16/2/12) contra el "ascenso del poder de China" en plena visita de Xi: “El alba del siglo chino –y el fin del estadunidense– no es inevitable”, lo cual pasa por la "reconstrucción (sic) del ejército" para detener a China. A su juicio, "Obama se mueve en dirección equivocada" y tilda el encuentro en la Casa Blanca de "pompa vacía y ceremonia".

Romney despotrica que "Obama llegó a su cargo como suplicante de Pekín" (para "comprar la deuda de EU"), por lo que "comprometió" tanto los derechos humanos como el acuerdo del cambio climático global. Tal "debilidad" estimuló la "firmeza de los chinos e hizo dudar a nuestros aliados sobre el mantenimiento de nuestro poder en Asia del Este".

Romney se pronuncia por "mantener una vigorosa fuerza militar en Asia" y susurra la amenaza de una "guerra comercial" contra China. Se envalentona y expectora que "el poder económico y militar de EU en el Pacífico no puede venir en segundo lugar detrás de nadie" (léase de China). ¡Uf!

Al contrario de Xi, quien busca acomodar a China, quizá ingenuamente, con EU en la vastedad del Pacífico, para Romney, China no tiene cabida. Concluye que el siglo XXI no será de China ("régimen opresor y autoritario"), sino que seguirá siendo de EU ("de libertades y oportunidades"). ¿Estará de acuerdo el libertario movimiento Ocuppy Wall Street (que representa simbólicamente el 99%) con las bravatas de Romney, representante de la hoy desglobalizada plutocracia decadente e insolvente?

Ante los empresarios de EU, mucho más receptivos que los congresistas, Xi propuso la "mutua complementariedad de objetivos políticos macroeconómicos" que se concilian mediante "la aceleración del cambio del modelo del crecimiento económico de China (léase: el consumo interno por encima de las exportaciones) mientras Washington planifica duplicar (sic) sus exportaciones", lo cual "ofrece nuevas oportunidades importantes para que China y EU profundicen su cooperación económica y comercial" (Xinhua, 18/2/12), lo que se traduce, a mi juicio, en un G-2 vulgarmente mercantilista; se estanca en un etéreo G-20 geoeconómico, y se diluye geoestratégicamente en un G-0 militar.

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Los cinco amigos globales de Obama y sus lecturas poco recomendables

En la lista de los cinco amigos globales de Barack Obama no aparece Felipe Calderón (pese a su supino entreguismo), ni ningún mandatario latinoamericano, ya no se diga algún africano o medio oriental. Según Foreign Policy (19/1/12) y el periódico turco Sunday Zaman (20/1/12), en entrevista con Fareed Zakaria, de la revista Time, Obama nombró a sus cinco "amigos internacionales": el premier turco Racip Erdogan, la canciller alemana Angela Merkel, el premier de India Manmohan Singh, el presidente de Corea del Sur Lee Myung-bak y el premier británico David Cameron.

El criterio de su ranking se basa en "las buenas (sic) relaciones de trabajo" que mantiene con ellos.

De los 193 países de la ONU llama la atención que el mandatario del país aún más poderoso del planeta (pese a su declinación notable) solamente cuente a sus amigos con los cinco dedos de una mano. Sería también interesante colocar la lista de los principales líderes mundiales "enemigos" de Obama, en la que vendría ante todos el premier israelí Bibi Netanyahu, quien lo obstruye permanentemente.

No sorprendió en absoluto la nominación del premier Erdogan, ya que Turquía –encrucijada geoestratégica en Eurasia– se ha convertido en el eje principal de su política medio oriental. Con la excepción del sudcoreano Lee Myung-bak –quien, dicho con respeto, juega un papel geoestratégicamente menor a los otros considerados–, las amistades de Obama no han tenido concreciones en el terreno de los hechos, cuando la canciller Merkel se ha negado a implementar la política hiperinflacionaria de rescate bancario formulada por Timothy Geithner (secretario del Tesoro de Estados Unidos), y el premier indio Singh ha profundizado su relación de compra de hidrocarburos a Irán (pese al boicot asfixiante de la OTAN).

Sorprende también que Obama haya citado al premier británico David Cameron (muy cercano a Israel), del Partido Conservador, cuando era usual que los presidentes del Partido Demócrata mantuvieran óptimas relaciones con los laboristas, a diferencia de la intimidad del Partido Republicano con los conservadores británicos (v.gr. la dupla Reagan/Thatcher). No aduzco que la "relación especial" entre Estados Unidos y Gran Bretaña haya desaparecido (todo lo contrario), sino que había entrado en crisis con las políticas financieristas unilaterales del laborista Gordon Brown. Se desprende que Obama maneja más bien intereses pragmáticos que una ideología depurada.

Dejo de lado a los amigos "domésticos" de Obama –entre los que se encuentran el hoy alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, y el megaespeculador con máscara de "filántropo" George Soros– para escudriñar las lecturas preferidas de Obama, según Josh Rogin, de Foreign Policy (26/1/12), y Richard Cohen, de The Washington Post (13/2/12).

A mi juicio, la intelligentsia estadunidense (donde pululan los halcones sionistas, debido a su control masivo de Wall Street, los multimedia, Hollywood y el Congreso) hoy se ha fragmentado en dos bandos, con muy pocos "realistas", ya no se diga "idealistas": la escuela "declinista" (minoritaria) y la escuela "negacionista" (mayoritaria).

A juicio de Josh Rogin, "Obama abraza la teoría de los consejeros de Romney" sobre "el mito del declive estadunidense" (ver Bajo la Lupa, 19/2/12). Resulta que el ensayo sobre "El mito (sic) del declive estadunidense" en The New Republic (11/1/12), por Robert Kagan –íntimo de Israel y consejero del candidato presidencial por el Partido Republicano Mitt Romney–, ha sido adoptado como lectura de cabecera por Obama, a grado tal que durante su informe a la nación citó algunas de sus frases "domingueras": "Estados Unidos está de regreso"; "Cualquiera que les diga que Estados Unidos se encuentra en declinación o que nuestra influencia se ha desvanecido, no sabe lo que dice". ¡Uf!

Pues ante todo, a quien Obama debe convencer es nada menos que al ex asesor de Seguridad Nacional de Carter (y su también consejero) Zbigniew Brzezinski, quien en su reciente libro Visión estratégica: EU y el caos global que viene, asimila la inevitable decadencia de Estados Unidos (ver Bajo la Lupa, 5/2/12).

Para equilibrar sus juicios, Obama debería también leer el reciente libro de Brzezinski, de mayor estatura geoestratégica que Robert Kagan, quien con sus teorías alocadas empujó –al unísono de los neoconservadores straussianos– al desastre militar de Estados Unidos desde Irak hasta Afganistán.

El debate es intenso. Joseft Joffe –miembro alemán de la revista The American Interest (enero/febrero 2012), que dirige el controvertido nipón-estadunidense Francis Fukuyama–, se mofa de la "quinta ola de declinacionismo".

En su libro común –Lo que éramos nosotros: cómo EU cayó atrás en el mundo que inventó (sic) y cómo regresamos–, Thomas Friedman (periodista de The New York Times) y el politólogo conservador Michael Mandelbaum aseveran que "la misma pauta del pasado medio siglo se volverá a repetir" (léase: la indestructibilidad de Estados Unidos pese a sus tropiezos).

Robert Kagan, miembro de la cofradía secreta Huesos y Calaveras (de Yale) y cofundador del superbélico Project for the New American Century (PNAC), pretende desmontar todos los argumentos declinacionistas (a mi juicio, con mucha locuacidad y poca sustancia).

El neoconservador straussiano Robert Kagan es hijo del polémico historiador Donald Kagan (muy galardonado por los circuitos israelíes), hermano de Frederick (quien favorece un aumento del gasto militar) y esposo de Victoria Nuland (anterior embajadora ante la OTAN y hoy portavoz de Hillary Clinton). ¡Toda la famiglia Kagan al servicio de la guerra!

Muy prolífico, Robert Kagan acaba de publicar El mundo que EU hizo (sic), que le valió una entrevista muy a modo con Jennifer Rubin (The Washington Post, 14/2/12), donde presenta una visión apocalíptica del planeta en caso de "la declinación de Estados Unidos" y su "suicidio preventivo (sic) como superpotencia": retorno a la guerra entre los nuevos poderes emergentes; retirada de la democracia frente a la influencia de Vladimir Putin en Rusia y de una China autoritaria, y debilitamiento global de la economía de libre mercado, que "Estados Unidos creó y ha sostenido militarmente (sic) durante más de 60 años". ¡Vaya ignorancia! Estados Unidos no "creó" el libre mercado, sino Gran Bretaña (en práctica y teoría).

En un artículo relevante, Tom Barry –director de política del think tank International Relation Center– desmenuza la anatomía patológica del Committee on the Present Danger (CPD: comité del peligro presente) y sus vínculos con los superhalcones y neoconservadores del PNAC (donde descuella Robert Kagan) y del Center for Security Policy (CSP) fundado por Frank Gaffney (Asia Times, 23/6/06), quienes "fomentan el nivel de miedo en la opinión publica y con los hacedores de la política en Estados Unidos", con el objetivo de "incrementar los presupuestos militares, movilizar al país para la guerra y destruir a las fuerzas aislacionistas, anti intervencionistas y realistas de la política de Estados Unidos". ¡El "modelo CPD"!

A Tom Barry le faltó agregar que los pocos "realistas" que quedan en Estados Unidos tienen la batalla perdida hasta ahora debido al apabullante control totalitario y orwelliano que ejercen en los multimedia de Estados Unidos (por ende, de alcance global) los súper halcones y neoconservadores straussianos coaligados en el "modelo CPD" del CSP y el PNAC.

Dime en quién te inspiras en tus lecturas y te diré quién eres.

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Fan de Lolo Rico¿Pero einstein quién es?
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