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| Así actúan el fósforo blanco y los explosivos DIME * Varias ONGs denuncian que Israel está usando armas experimentales en Gaza * El fósforo blanco y los explosivos DIME tienen graves efectos sobre la población * No hay ninguna legislación internacional que los prohíba expresamente Médicos noruegos de la ONG Norwac y Human Rights Watch (HRW) han denunciado el uso de armas experimentales en la Franja de Gaza. Acusan a Israel de utilizar fósforo blanco y explosivos DIME contra la población civil . En HRW se basan en numerosas fotos de agencias e imágenes de televisión. Los doctores Mads Gilbert y Erik Fosse aseguran haber atendido en el Hospital Shifa muchos pacientes con "heridas por fragmentos y quemaduras" que "hay una fuerte sospecha de que se está utilizando Gaza como un laboratorio para probar nuevas armas", según el diario "Aftenposten", refiriéndose a los explosivos DIME. Te explicamos qué son estas armas y qué daños causan. Jim Hollander (EFE) ¿Qué son? El fósforo blanco es una sustancia química utilizada tradicionalmente para la fabricación de proyectiles de artillería, bombas y cohetes. Al entrar en contacto con el oxígeno se inflama y se quema formando una densa cortina de humo blanco que oculta los movimientos de las tropas. Este uso — legal si no se lleva a cabo en zonas habitadas por civiles— fue bastante común en la II Guerra Mundial y en la Guerra de Vietnam, y es el que Israel dice que le está dando en esta guerra. Un experto de seguridad israelí reconoció su uso en una entrevista en el periódico británico The Times porque "estas explosiones producen una enorme lluvia de humo que blinda al enemigo para que nuestras fuerzas puedan avanzar". Sin embargo, la elevada densidad de población de Gaza (con 1.500 personas por km 2) hace pensar que se esté usando como arma incendiaria contra la población como ya se hizo en la Guerra de Estados Unidos contra Irak en 2003 y en la de Líbano de 2006. Los explosivos DIME (acrónimo de Dense Inert Metal Explosive) están compuestos por una aleación de tungsteno (material más abundante) y metales pesados como cobalto, níquel, cobre o hierro. Igual que el fósforo blanco se utiliza en ataques aéreos y terrestres. Según Amnistía Internacional, una vez que alcanza su objetivo se desintegra en astillas minúsculas y activa un explosivo que dispara hojas cortantes radioactivas. Según el diario Le Monde, este tipo de armamento estaría especialmente diseñado para acciones bélicas en lugares con población civil pues concentra su poder destructivo para evitar daños colaterales no buscados. Si embargo, esto a la vez aumentaría el daño en las personas alcanzadas. Fueron usados por primera vez con fines militares en Líbano en 2006. ¿Qué daños provocan? El fósforo blanco produce quemaduras de segundo o de tercer grado. Así lo explica el experto militar del Ejército británico Charles Heyman, quien aseguró en una entrevista al periódico The Times que "es un arma terrible. Los gases blancos que caen una vez lanzados queman de inmediato con el contacto de la piel". Las partículas no dejan de arder hasta que desaparecen por completo por lo que pueden llegar hasta el hueso. Como explican los médicos de la ONG Norwac, la acción de los DIME genera micropartículas de metralla que desgarran la carne y cuya única cura es la amputación. "A largo plazo estas armas tendrán un efecto cancerígeno. Ha habido muy poca investigación sobre el tema pero ciertos estudios hechos especialmente en EEUU (con ratas) muestran que estas armas tienen una fuerte tendencia a provocar cánceres [...] Además, casi todos los pacientes que hemos recibido han tenido que sufrir amputaciones severas", declaró el doctor noruego Mads Gilbert a Press TV. ¿Qué dice la legislación internacional? Alberto Estévez, experto en armamento de la ONG Amnistía Internacional explica que "no hay ninguna legislación internacional específica que regule el uso de este armas" y en eso es lo que se basa el Gobierno israelí para defender la legalidad de las operaciones que están llevando a cabo. Ishai David, portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, ha asegurado que están usando "municiones permitidas por el Derecho Internacional". Y es que ni el fósforo blanco ni los explosivos DIME están prohibidos expresamente. De hecho, el fósforo blanco está permitido para crear cortinas de humo o iluminar a las tropas. Yannis Behrakis (REUTERS) Un soldado israelí se cubre las orejas durante un ataque en el norte de Gaza. Sin embargo, Estévez asegura que "hasta que no haya una regulación específica, hay que basarse en los convenios internacionales que existen" y que son "legalmente vinculantes". Para el militar británico Charles Heyman, "el lanzamiento de fósforo blanco de forma deliberada contra zonas habitadas puede ser considerado un delito punible por el Tribunal Penal Internacional (TPI)". En concreto el Protocolo III de la Convención sobre Armas Convencionales (CCW) de 1980 prohíbe "en todas las circunstancias atacar con armas incendiarias a la población civil como tal, a personas civiles o a bienes de carácter civil". Y esto, según Estévez, es justamente lo que se está haciendo en Gaza. "Con la densidad de población que hay, es imposible distinguir entre combatientes y civiles", insiste. El artículo 35.2 del Convenio de Ginebra también "prohíbe el uso, en los conflictos armados, de armas, proyectiles y material y métodos de guerra cuya naturaleza sea causa de lesiones superfluas o sufrimientos innecesarios". Y los artículos "48, 51.2, 52.2.13.2 hacen relación a la prohibición de armas que no distinguen entre la población civil y militar", insiste Estévez. En cualquier caso, las organizaciones internacionales insisten en que ahora la preocupación es terminar con el conflicto y que no se llevará a cabo ninguna denuncia formal hasta que llegue ese momento. Será entonces cuando se pueda comprobar sobre el terreno cuál ha sido exactamente el armamento utilizado.
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| “Quiero saber por qué las mataron”
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| Mueren nueve palestinos en un ataque israelí, seis de ellos en un colegio de la ONU Nueve palestinos han muerto y once han resultado heridos en los bombardeos israelíes en Gaza, uno de ellos junto a un colegio de la ONU, informaron fuentes sanitarias palestinas. En el ataque al colegio murieron seis palestinos, entre ellos, una mujer y su hijo guarecidos en ese centro regentado por la agencia de la ONU para el socorro a los refugiados, UNRWA, en la localidad de Beit Lahia, en el norte de la franja.
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| Gaza. Crimen y Vergüenza Teresa Aranguren \\ Pedro Martínez Montávez \\ José Saramago \\Pilar del Río \\ Rosa Regás \\ Carmen Ruiz Bravo \\ Belén Gopegui \\ Constantino Bértolo \\ Santiago Alba No es una guerra, no hay ejércitos enfrentados. Es una matanza. No es una represalia, no son los cohetes artesanales que han vuelto a caer sobre territorio israelí sino la proximidad de la campaña electoral lo que desencadena el ataque. No es la respuesta al fin de la tregua, porque durante el tiempo en el que la tregua estuvo vigente, el ejército israelí ha endurecido aún más el bloqueo sobre Gaza y no ha cesado de llevar a cabo mortíferas operaciones, 256 muertos en los seis meses de supuesto alto el fuego, con la cínica justificación de que su objetivo eran miembros de Hamas. ¿Acaso ser miembro de Hamás despoja de condición humana al cuerpo desmembrado por el impacto del misil y al supuesto asesinato selectivo de su condición de asesinato sin más? No es un estallido de violencia. Es una ofensiva planificada y anunciada hace tiempo por la potencia ocupante. Un paso más en la estrategia de aniquilación de la voluntad de resistencia de la población palestina sometida al infierno cotidiano de la ocupación en Cisjordania y en Gaza a un asedio por hambre cuyo último episodio es la carnicería que en estos días asoma en las pantallas de nuestros televisores en medio de amables y festivos mensajes navideños. No es un fracaso de la diplomacia internacional. Es una prueba más de complicidad con el ocupante. Y no se trata solo de Estados Unidos, que no es referencia moral ni política, sino parte, la parte israelí, en el conflicto; se trata de Europa, de la decepcionante debilidad, ambigüedad, hipocresía, de la diplomacia europea. Lo más escandaloso de lo que está pasando en Gaza es que puede pasar sin que pase nada. La impunidad de Israel no se cuestiona. La violación continuada de la legalidad internacional, los términos de la Convención de Ginebra y las mínimas normas de humanidad, no tiene consecuencias. Más bien, al contrario, parece que se premia con acuerdos comerciales preferentes o propuestas para el ingreso de Israel en la OCDE. Y qué obscenas resultan las frases de algunos políticos repartiendo responsabilidades a partes iguales entre el ocupante y el ocupado, entre el que asedia y el asediado, entre el verdugo y la víctima. Qué indecente la pretendida equidistancia que equipara al oprimido con su opresor. El lenguaje no es inocente. Las palabras no matan pero ayudan a justificar el crimen. Y a perpetuarlo. En Gaza se está perpetrando un crimen. Lleva tiempo perpetrándose ante los ojos del mundo. Y quizá dentro de unos años alguien se atreva a decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos.
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| Todo lo que ataca el judío es legal, todo lo que el árabe ataca es un crimen contra la humanidad. Que curioso, que los que más inocentes asesinan acusen de terrorismo a los que matan menos. Que curioso también, que quienes bombardean puestos de la ONU acusen de terrorismo a quienes la respetan. Yo le pregunto a Brickster: ¿A que se debe el doble estándar judío de moralidad? ¿Es algo genético, racial, o que se enseña en el Talmud? |
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