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Hola, Brickster. Hay estudios para todos los gustos en este tema. Aquí tienes un estudio que reconoce dimorfismo sexual, pero que ha obtenido los mismos resultados CI Today@UCI: Press Releases: En matemáticas http://www.nytimes.com/2008/07/25/ed...pagewanted=all Girls are getting better at maths | Vital statistics | The Economist El segundo te da la razón en parte. Mientras la diferencia en matemáticas se ha estrechado e incluso igualado. La diferencia a la hora de resolver problemas espaciales se mantiene. Eso ya es un indicio bastante más serio para considerar dimorfismo sexual en ese caso. Pero la matemática es mucho más que geometría, y parece que eso se ve reflejado en el estudio. De todos modos hay cosas curiosas, si la diferencia es tan grande entre países, debemos suponer que la cultura y la educación es muy importante a la hora de obtener resultados en este tipo de tests. Se puede ver que las turcas son bastante menos inteligentes que las suecas. En cambio las islandesas lo hacen mejor que sus homólogos varones. Otra diferencia interesante es la diferencia en el hábito lector. ¿Existe un gen lector, o sencillamente es un efecto social? No deja de ser curioso
__________________ "Nadie se apodera del poder con la intención de cederlo. El poder no es un medio, sino un fin. No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; sino que se hace la revolución para establecer una dictadura. El objeto de la persecución es la persecución. El objeto de la tortura es la tortura. El objeto del poder es el poder." |
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| Hola, Brickster. En la expresión del CI hay un componente educativo, pues claro. La diferencia entre suecas y turcas es, seguramente, por efecto de la educación. Pero todo esto es -como decía un compañero respecto de las comparaciones del sueldo de hombres y mujeres- un problema de no comparar lo que hay que comparar. La variable “educación” no está controlada cuando comparas turcas y suecas. Pero SÍ está controlada cuando comparas a chicos alemanes con chicas alemanas en lenguaje, matemáticas, ajedrez o aptitud espacial. O a chicos españoles con chicas españolas. Ignoro cuál es la dificultad para entender esto, de verdad lo digo. La diferencia en rendimiento académico de las niñas finlandesas en matemáticas ha disminuido con relación al de los chicos finlandeses. Y la de los chicos en lenguaje respecto del de ellas también. ¿Por qué? Porque en la escuela se ayuda específicamente a ellas en matemáticas y a ellos en lenguaje (a quienes tienen problemas con lo uno o lo otro, claro). Y esto demuestra, entre otras cosas, algo evidente: que las supuestas autoridades patriarcales del mundo occidental no están ideando contubernios para que las mujeres no sean aptas en matemáticas o física. Al contrario, idean métodos de apoyo escolar para que las chicas no se descuelguen del ritmo de los chicos (e ídem para ellos en lenguaje). Estaríamos ante un contubernio muy extraño, ¿no te parece? La aptitud espacial está directamente relacionada con disciplinas como el ajedrez o la física, Brickster. Y el dimorfismo sexual promedio aquí es notable e incuestionable. Y la mayor habilidad de ellas, como promedio, en lenguaje también es notable e incuestionable. Por eso siempre se dice que la media de CI de chicos y chicas es la misma. El chico es más hábil con problemas espaciales y la chica con el lenguaje. Al hacer las sumas de ambas aptitudes, la media viene a ser la misma. Pero como las diferencias en aptitud espacial están ahí, inasequibles al desaliento, esto tiene un claro reflejo en la distribución por sexos de profesiones que exigen una buena aptitud espacial: jugar a la ajedrez, la física, la arquitectura, las ingenierías… Las matemáticas no son sólo geometría, cierto. Pero las ingenierías, el ajedrez o la física, sí que demandan buenas facultades espaciales, ergo... Yo quisiera que alguien me explicase con detalle de qué manera las “presiones sociales” malogran la capacidad para orientarse, mapa en mano, de buena parte de chicas en una ciudad. Pues, cuanto más leo por ahí, más arrecia mi impresión de que se habla de las “presiones sociales de género” como si de una fuerza hipnótica y mágica se tratase. Y al revés: también quisiera saber qué clase de presiones sociales merman la aptitud lingüística de una porción de chicos. De verdad, me encantaría saberlo. ¿O en esto no hay presiones sino defectos de fábrica? Y también me gustaría, Brickster, que me explicaras un misterio más, si eres tan amable. Verás: los estudios de que hablas nos indican que la aptitud matemática de las chicas es ya muy similar a la de los chicos; bien, entonces ¿cómo compatibilizamos esto con la inagotable literatura feminista que nos habla de continuos prejuicios de “género” y presiones sociales para “explicar” la brecha intelectual entre ellos y ellas? ¿Han conseguido las chicas igualarse en matemáticas “PESE” a las presiones sociales de género, o han conseguido esa casi igualdad porque NO existen tales presiones, sino más bien apoyos escolares? Brickster, es trampa jugar con dos barajas. Si los estudios prueban que hay una brecha entre chicos y chicas, sale a relucir lo de las presiones sociales. Si los estudios prueban que casi no hay brecha, se aduce que las chicas la reducen gracias a su capacidad y esfuerzo. Esto es blindar las teorías con resolucíones ad hoc, Brickster. Saludos. Última edición por Jose Antonio; 19-dic-2008 a las 11:58 |
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| Dimelo tu.. ¿O es q a ti ese dato no te interesa y no te has parado a contarlo nunca? ¿De verdad alguna vez te has parado a pensar cuantos hombres mueren cada año a manos de sus muijeres?. Te voy a dar una pista... son muchos mas de los q estas pensando en este momento. |
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| CONTRADICCIONES HEMBRISTAS. Suspende el ánimo comprobar cómo las teorías hembristas van hilando contradicciones en su discurso hasta lograr contorsiones picassianas. Asombra su tremendo poder explicativo. Tienen condición gatuna: siempre caen de pie. Los españoles, los “machos ibéricos” de carpetovetónicos valores, nos regimos -según aquéllas- con un régimen patriarcal de rancio abolengo, milenario. No falta quien, al estilo de Lidia Falcó, nos compara con la barbarie misógina de talibanes, moros y demás furibundos machistas del orbe. Tras observar con cierta atención la tabla que el compañero Rafa nos ha colocado en estas páginas, (y que ha recibido el solidario aplauso de todos los que aquí escribimos, de unas y otros), vemos que esta España de misoginia vitriólica está, en Europa, a la cola en uxoricidios; esto es, en asesinatos de mujeres causados por los maridos (o sus ex, si nos es permitido ensanchar la acepción). ¿Nos engañan los ojos? Cuando leemos las declaraciones del autor de esa luctuosa tabla, J. Sanmartín, el asombro nos deja en apnea. No es posible, debe de haber algún error. Los países nórdicos encabezan la lista necrológica, a excepción de Suecia. Los países nórdicos (hecha excepción de Suecia) tienen una tasa de femicidios en el ámbito familiar superior a la de los países del sur. España, en concreto, con una prevalencia de 3,91 víctimas por millón de mujeres, está por debajo de la media europea (5,84) y muy por debajo de países del norte de Europa como Finlandia (9,73), Dinamarca (6,32) o Noruega (6,02) ¡Pero si estos países son los menos sexistas del mundo, como así lo afirma Sanmartín! ¡Si Finlandia lidera el Informe Pisa y es modelo inmarcesible de políticas igualitaristas! ¿Cómo explicar tan chocantes datos? Sanmartín atribuye la sevicia misógina de los nórdicos a su gusto inmoderado por las etílicas libaciones. ¿Será eso? Pero todos los novios beben en la noche de bodas para celebrar que seguirán con la misma mujer durante, quizá, un par de años más, y rarísimo es el caso en que alguno de ellos sufre acceso de rabia parricida. Hace falta tener muy mal vino para matar a alguien por empinar mucho el codo. Es una explicación ramplona. Las hembristas, con sus gatunas teorías, nos ofrecen otra interpretación de los hechos: los hombres de esos lares se rebelan contra el ascenso político y social de las mujeres, y, claro, las matan. Qué menos. Es decir, a efectos necrológicos, un país sexista, como el nuestro, es menos peligroso para las mujeres que uno institucionalmente igualitarista: Quién lo hubiera dicho. Si alguien creía que a mayor machismo, más interfectas, se equivocaba. Ya, ¿pero cómo explicar, entonces, que las naciones con más uxoricidios del mundo sean, sin duda, las más sexistas?: Guatemala, Colombia, El Salvador… No hay cuidado: las teorías hembristas lo mismo valen para un roto que para un descosido: sin duda, los uxoricidios en tales sitios son una prueba inapelable de machismo exacerbado. Eso nos dicen las feminazis de la calaña de Falcó. Ya ven, son teorías que se adaptan a cualquier fenómeno o dato. Se colige que para cualquier sociedad de este mundo, las mujeres estarán menos inseguras en una como la española: ni muy muy sexista ni poco o nada sexista. Un machismo moderado (por comparación), como el nuestro, ocasiona menos muertes femeninas que un machismo extremoso como el de Guatemala o que un igualitarismo glandular como el de Finlandia. ¿Será por aquello de que los extremos se tocan? LOS HOMBRES ASESINADOS SON DEL SEXO EQUIVOCADO, POR TANTO: SIN PIEDAD. Un escalofrío nos recorre el espinazo. Nos lo produce la “sospecha” de que, para las cuentas hembristas, la vida de los hombres no vale nada; que la de las mujeres son las que importan: que sólo las de ellas interesa. Algunos nos preguntamos cuántos hombres mueren asesinados en Guatemala, o en Colombia, o en Finlandia. ¿Tantos como mujeres? ¿Más? ¿Menos? ¿Puede comprenderse el fenómeno de las asesinadas con total independencia del fenómeno de los asesinados? ¿Acaso la muerte les está bien empleada a las víctimas masculinas por aquello de ser del sexo que son, del sexo equivocado? ¿TODO SE APRENDE? La “explicación” que ofrecen las teorías hembristas no resiste ni la más indulgente de las críticas. Las hembristas aducen que el sistema patriarcal ha inyectado en las mentes de los hombres ideas posesivas. Que les ha enseñado a creer que las mujeres son de su posesión: “La maté porque era mía.” Y añaden -y esto es lo relevante- que no se trata de instintos de posesión, o celos. No, recalcan una y otra vez que se trata de ideas socialmente aprendidas. Por eso insisten tanto en que hay que reeducar al hombre a base de valores no sexistas. La imbecilidad de estas ideas raya en lo demencial. Las hembristas nos dicen que los hombres han sido educados para ser posesivos respecto de las mujeres, para comportarse como celosos compulsivos, como guardianes y verdugos de las mujeres. La imbecilidad consiste en no darse cuenta de un hecho exotérico, accesible al caletre de un párvulo: que las mujeres TAMBIÉN son celosas, que las mujeres también son posesivas. Las teorías hembristas aseguran dogmáticamente que la violencia es aprendida, que la conducta posesiva de los verdugos es resultado del influjo irresistible de modelos sociales diferentes para cada “género”. Pero, entonces, ¿por qué también son celosas las mujeres (o muchas mujeres)? ¿Quién les ha enseñado a serlo? ¿El sistema patriarcal? ¿Y en qué le podría interesar al sistema patriarcal que las mujeres fueran celosas?: ¡En nada! Todo lo contrario: a los hombres les interesaría que las mujeres (novias, esposas o amantes) no sintieran jamás celos. Esto les permitiría a ellos tener tantas aventuras como quisieran a ojos vista. Podrían acudir a casa con el carmín de otra impreso en las orejas, sin temor a que a los cuantos minutos se vieran de patitas en la calle. Sería fantástico para muchos hombres: no estarían controlados por sus parejas, ni habría divorcios por motivos de infidelidad. ¿Alguna hembrista preclara nos podría explicar por qué son celosas las mujeres? Pues de toda la vida lo han sido, sin importar nada el sistema patriarcal en que vivieron. Si fueran ciertas las demenciales teorías hembristas, las mujeres habrían sido educadas para no sentir jamás celos por la conducta extramarital de sus parejas. Las presiones y modelos sociales de género tienen, al parecer, fuerza para fijar hondos dimorfismos de “género”, hasta el punto de alterar el funcionamiento del cerebro y la inteligencia. Consiguen, nada más y nada menos, que las mujeres se orienten regular o mal en el espacio, o que se interesen por la vida y milagros del vecino, o que se sientan atraídas por la cara de un bebé. Grandes e increíbles cosas consiguen los modelos sociales de “género”. No nos explicamos que, con semejantes poderes para forjar conductas a placer, los modelos de “género” ofrecidos por el patriarcado no hayan impedido que las mujeres sean celosas y posesivas respecto de sus parejas. Y todavía menos inteligible sería que el mismo sistema hubiese “enseñado” a las mujeres a ser celosas. ¿Alguna hembrista puede explicar por qué el patriarcado ha educado a las mujeres para que también sean celosas? Si alguien me lo consigue explicar sin incurrir en (más) contradicciones y resoluciones ad hoc, prometo hacerme hembrista convencido. ¿Qué importancia tiene el hecho de que los celos sean instintivos o aprendidos? Mucha, muchísima. Porque si son instintivos -que lo son- el fastuoso edificio teórico hembrista se vendría abajo al instante. Al menos para quienes tengan las entendederas en su sitio. El mensaje machacón de las feministas de “género” es que un nuevo orden político y social es posible, que el orden patriarcal no es orden natural, sino que todo en él es socialmente aprendido. Para el hembrismo, la violencia de los hombres es un constructo social. Si las mujeres cuidan y aman a sus hijos es porque así se lo ha enseñado el patriarcado. Si los hombres son competitivos es por los modelos de género ofrecidos a los niños… Y así con todo, con absolutamente todo. Y, efectivamente, el orden establecido por el llamado patriarcado no era inmutable (¡ya lo vemos!), ni estaba condenado a reproducirse hasta el fin de los tiempos. Y es cierto que los hombres pueden fregar y las mujeres dedicarse a la política. Pero la verdad que encierra esta crítica al orden “patriarcal” tiene un límite que las hembristas no saben ver, enceguecidas de pasión andrófoba. El límite a esa verdad parcial es que buena parte de la conducta humana está regida por instintos, más o menos difíciles de educar, controlar o civilizar. Las hembristas nos quieren hacer creer que los celos son aprendidos, porque así ellas pueden reordenar el mundo a su manera. Temen que si fueran instintivos quedarían condenadas a sufrir arrebatos celosos masculinos por los restos. E insisten en que son aprendidos. Empero, esto es falso. Es falso, como lo demuestra, insisto, el simple hecho de que las mujeres también sean celosas. Lo son porque los son, al margen de supuestos adoctrinamientos machistas y sus modelos de “género”. Si todo se aprendiera, el patriarcado habría dispuesto las cosas para que ellas no fueran celosas, quedando ellos libres para ejercer de polígamos despreocupados. SEPARACIONES, DENUNCIAS FALSAS IMPUNES, CELOS Y LEYES DE “IGUADAD”. Las causas de las muertes de mujeres a manos de sus maridos o ex maridos tiene una explicación más plausible que la que nos ofrecen las hembristas. No hay más que observar una cosa: la mayoría de ellas es atacada cuando están en trámites de separación. Momento emocionalmente crucial para el marido, que puede quedar dominado por terribles sentimientos de celos. Y la situación se agrava -se suele agravar- cuando hay de por medio leyes de discriminación positiva terriblemente injustas para con ellos. Leyes que permiten que la mujer haga denuncias falsas sobre maltratos, que dejan al hombre en la calle, sin piso, sin hijos, estigmatizados de por vida, rotos psíquica y moralmente. Por eso muchos de ellos se suicidan. Nada justifica que agredan o maten a sus parejas, nada. Pero hay que decir la verdad y buscar las causas (causas, ojo, que no justificación) de esos uxoricidios, y buscarlas con sentido común. Porque lo que no es de recibo es la versión hembrista de los hechos: “que ellos las matan simplemente por ser mujeres”. Entonces, si así fuera, ¿qué habría que decir de los hombres asesinados por otros hombres? ¿Habría que decir que sus asesinos los matan “porque son hombres“? Y son asesinados -lo diremos hasta que alguien nos quiera escuchar- 15 veces más hombres que mujeres. ¿Se lo merecen por ser hombres? Éste ha sido un argumento un poco largo (aunque sencillo). Y sé perfectamente la suerte que corren los argumentos largos: que casi nadie los escucha. Y menos quienes no tienen ningún interés en admitir ningún error. Cuánto más fácil es acudir al socorrido: ¡Machista, machista! Saludos. Última edición por Jose Antonio; 20-dic-2008 a las 23:27 |
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| volviendo al titulo del hilo, lo que está claro es que las mujeres tienen mucha menos mortalidad en cualquiera de sus formas, tanto por violencia como por accidentes, como por enfermedad común...entonces a qué viene tanto victimismo? el por qué de esa mania persecutoria? si son el grupo humano que más y mejor vive...entonces, por qué escarbar en cotas de mortalidad ridiculas, si las comparamos con las muertes en el tajo que se llevan la vida de cientos de tios en la flor de su vida, y que le importan 3 cojones al bobierno y a los medios. No entiendo a dónde les lleva esa actitud... ![]() Si se llevan lo mejor del pastel...y a nadie le importa...entonces por qué tanto victimismo? A ver si va a ser verdad que ahora vale más la vida de una mujer que la de un hombre...o la de un bebé... |
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| Porque el victimismo, amigo Xoankar, es un estupendo negocio que les permite seguir llevándose la mejor parte del pastel. Cuando alguien nos venga diciendo que vivimos en democracia, podremos reírnos un buen rato. ¿Libertad de expresión? ¿Libertad de información? Por poner un ejemplo, de los miles que podrían ponerse: llevamos un par de días en que los nefandos medios de comunicación consideran importante informar a la ciudadanía de la desaparición de un PERRITO en un aeropuerto de Iberia. Nos ha sido contada la historia con todo lujo de detalles, quizá como "nota tierna" para esta Navidad. Felizmente, el animal apareció. ¿Pero en qué sociedad vivimos que es capaz de convertir en noticia la desaparición de un perro pero NO los TRES o CUATRO asesinatos DIARIOS de HOMBRES? Sin duda, ya es más importante la suerte de un perro que la de cualquier hombre. ¿Cómo es posible que, gracias al cotilleo nacional promovido por una asquerosa legión de mujeres cotillas y de maricas, estemos enterados (aunque uno no quiera enterarse) de la vida y milagros de cualquier famosillo de tres al cuarto, y, en cambio, no se nos informe de la muerte DIARIA, por accidentes laborales, de 2 ó 3 TRABAJADORES? ¿Qué ocurría si cada día murieran 3 mujeres en sus puestos de trabajo? ¿No se nos acusaría de discriminarlas y explotarlas laboralmente? ¿Cuántos camioneros se ven obligados a hacer jornadas de trabajo agotadoras y peligrosísimas? ¿Gastan las empresas de la construcción y otras el dinero suficiente para reducir la mortalidad laboral al mínimo? Pero es que, señoras, limpiar a un pobre viejo no es tarea agradable, pero nadie muere por ello. ¿Dónde están las hembristas para denunciar la explotación laboral que sufren tantos trabajadores en este país? Señores, déjenme que les diga una cosa: O nos organizamos y defendemos, o las hembristas nos dejan sin aire que respirar. Los argumentos y datos aquí presentados deberían publicarse y divulgarse en periódicos, revistas, televisión, radio... De lo contrario, todo quedará como el pataleo extraoficial de unos cuantos "machistas" que juegan con su ordenador. Saludos. Última edición por Jose Antonio; 24-dic-2008 a las 05:53 |
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Señores, déjenme que les diga una cosa: O nos organizamos y defendemos, o las hembristas nos dejan sin aire que respirar. Los argumentos y datos aquí presentados deberían publicarse y divulgarse en periódicos, revistas, televisión, radio... De lo contrario, todo quedará como el pataleo extraoficial de unos cuantos "machistas" que juegan con su ordenador "Jugando" con el ordenador lo primero que estamos haciendo es tomar conciencia de una situación. Lo que hacemos aquí es MUY serio. Yo soy muy abierto denunciando las falacias Hembristas en la vida fuera de Internet. Sin subir la voz y con le método socrático de simplemente hacer preguntas hasta que tu interlocutor/a se meta en contradicciones sin salida.
__________________ Para vivir el hombre debe actuar; para actuar, debe tomar decisiones; para tomar decisiones, debe definir un código de valores; para definir un código de valores debe saber qué es y dónde está -esto es, debe conocer su propia naturaleza (incluyendo sus medios de conocimiento) y la naturaleza del universo en el cual actúa- esto es, necesita metafísica, epistemología y ética, lo cual significa Filosofía. Ayn Rand |
| Estos usuarios dan las gracias a AYN RANDiano por su mensaje: | ||
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| bon nadal per tothom |
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| Por supuesto,Ayn, no pretendía tomar esto como algo sin importancia. Y buena prueba de ello es que no paro de escribir aquí para favorecer esta toma de conciencia. No seré yo, precisamente, quien considere esto como algo poco serio. Digo que quizá corramos el riesgo de que la cosa no vaya más. Sé de muchos debates que empiezan muy fuertes en Internet y se apagan poco a poco. Simplemente he propuesto que, en la medida de lo posible, demos un paso más, intentando llevar nuestras críticas y quejas a medios todavía más amplios. Pido disculpas si me he explicado mal. Un saludo. |
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| Yo veo bien lo que se está diciendo, ojo, a mi la igualdad forzada me parece un mojón abismal, pero no creo que haya que caer en hacer batalla de sexos, hay buenas mujeres, lejos o cerca pero las hay. Las diferencias en el cerebro están ahí, el simple hecho de que las mujeres desde los siglos de los siglos, en todos los rincones del planeta, y en diferentes culturas que parten de 0 e inconexas entre sí, puedan verse desplazadas hacia ciertos roles, y los hombres hacia otros distintos demuestran diferencias cerebrales y de conducta, porque si los roles y actividades fueran socialmente impuestos y existiera igualdad, ¿ como en el 99,99999% de las sociedades del planeta los roles de los sexos han evolucionado de manera parecida ? La respuesta es muy fácil y canta, la igualdad para bien o para mal no existe y hay que convivir con ella lo mejor que buenamente se pueda. Y lo de la violencia de genero, creo que puede venir por dos motivos más de los que se han dicho. ¿ no creeis que también tapa las diferencias retributivas, trata ese tema el ministerio de igualdad (cosa que ya debería garantizar la constitución)? ¿ puede ir dirigido a los inmigrantes sudamericanos ? me gustaría poder desglosar cuantos casos cometemos los autóctonos, o por lo menos tener las estadísticas de varios años, sobretodo del 1997 para alante, pero mucho me temo que no nos van a dar el gran abanico con el que escampar la cortinaca de humo. PD: Jose A, te puse el thanks para que almenos vieras que no has escrito el tocho para dejarlo al aire.
__________________ ¡Peligro!, troll potencial opinando como si supiera. |
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