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| | Herramientas | Desplegado |
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Los muertos de Paracuellos tuvieron 40 años para ser identificados y enterrados. Jaja... igualito, igualito.... Los asesinados por parte de los republicanos eran opresores e invasores. Hasta donde llega el dogmatismo político, increible.
__________________ "Nadie se apodera del poder con la intención de cederlo. El poder no es un medio, sino un fin. No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; sino que se hace la revolución para establecer una dictadura. El objeto de la persecución es la persecución. El objeto de la tortura es la tortura. El objeto del poder es el poder." |
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Los muertos de Paracuellos tuvieron 40 años para ser identificados y enterrados. Ya ...conozco dos casos de "milicianos" republicanos, cuyas familias no tienen mucho interes en que se remueva el asunto. Por que? pues porque fueron ejecutados despues de ser probado (todo el mundo se conoce en pequenyas ciudades y tampoco se escondieron cuando lo hicieron) que mataron a los hombres (desde el abuelo de 80 al chaval de 15) de dos familias, sin juicio, sin causa, simplemente porque una tenia la tienda de ultramarinos del pueblo y otra una herreria y mulas de carga (malditos capitalistas fascistas!!). No se dignaron en decir a las mujeres donde habian enterrado a sus hombres, espero que la investigacion de Garzon ayude a las hijas a encontrarlos . Los milicianos estan enterrados en la fosa comun del cementerio.Desaparecidos los hubo en los dos bandos. Jugar con la mitad de la baraja es hacer trampas. No me importaria que se aclarasen tambien las circunstancias de las muertes pero si se juega con toda la baraja.
__________________ Long live President Osama Si quereis saber quien ha aupado a Obama a la presidencia Ron Paul Vote for Marlo....whatever...dude, where is my money? fmdo: su excelentisima senyoria la ministra de justicia y torturas varias. Vicepresidenta. The stars are blazing like rebel diamonds cut out of the sun |
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Ya Que les den por culo a los desaparecidos de los dos bandos y que os den por culo a vosotros.
__________________ Lo que hacemos en vida tiene su eco en la eternidad |
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| Años, te dicen AÑOS para hacerlo. Ahora si? |
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| Tico: vas a tener que relaxar esfínteres varios. C'est la vie. En cuanto a simetrias... barrio sésamo. Pero siempre queda un imbécil que confunde la cabra con la pescadilla. Ánimos y afila tu pericia. |
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| La tumba de otras rosas El pueblo de Grazalema guarda la historia de 15 mujeres asesinadas en la Guerra Civil PEDRO ESPINOSA 07/09/2008 Siempre era de noche cuando las detenían. Una a una. "Isabel ha desaparecido"; "se han llevado a Teresa", se escuchaba en las calles del pueblo. Estuvieron encerradas tres días en dependencias policiales, las mismas que ahora ocupa el Ayuntamiento de Grazalema, en la sierra de Cádiz. En una madrugada de finales de verano de 1936 metieron a las 15 en una furgoneta. El camión de la muerte recorrió unos diez kilómetros hasta alcanzar una curva en la carretera de Ronda. Las bajaron y las obligaron a recorrer a pie 500 metros más. Muchas se tambaleaban y tenían que apoyarse las unas en las otras. Ya estaba listo un agujero para ellas. Un hueco en la tierra que sirvió para enterrarlas y que hace tres semanas, 72 años después del horror, ha vuelto a abrirse. Tenían entre 20 y 30 años. Al morir, cuatro de ellas se encontraban en avanzado estado de gestación Un adolescente, al que se le ordenó excavar la fosa destinada a las mujeres, terminó muerto también en ella La historia de estas mujeres ha sobrevivido al miedo y al silencio que han imperado mucho tiempo en Grazalema. Una investigación que comenzó en 2006 y ha durado dos años ha permitido localizar la fosa, abrirla y extraer los huesos que testimonian una macabra agonía. El siguiente paso ha sido publicar los nombres y apellidos: Salud Alberto Zarzuela, Catalina Alcaraz, Cristina Carillo Franco, Teresa Castro Ramírez, Ana Fernández Ramírez, Isabel Gómez, Josefa Gómez, Lolita Gómez, Teresa Menacho, María Nogales Castro, Antonia Pérez Vega, Maria Rincón Barea, Jerónima Rincón Barea, Isabel Román Montes y Natividad Vilchez. Las identidades han sido reveladas por las autoridades locales con la esperanza de que sus familiares se pongan en contacto con ellas para reclamar sus cuerpos y poder organizar así un homenaje. También para completar sus historias. La fosa de Grazalema se ha abierto sin que medie ninguna petición familiar, algo inusual. Han sido las administraciones, fundamentalmente el Ayuntamiento de Grazalema y la Diputación de Cádiz, con los colectivos de la memoria histórica, los que han impulsado esta excavación. Las mujeres tenían entre 20 y 30 años cuando fueron asesinadas. Cuatro de ellas se encontraban en avanzado estado de gestación. Isabel y Josefa eran hermanas. Lolita era sobrina de ambas. María y Jerónima, también hermanas. Las demás no tenían relaciones familiares directas, pero se conocían. Eran campesinas, obreras de la tierra y del ganado. Ninguna estaba afiliada a ningún partido político, no tenían actividad pública. Entonces, ¿por qué las mataron? Para responder a esa pregunta, el concejal socialista Joaquín Ramón Gómez, responsable de coordinar esta investigación, recuerda la presencia en la zona de dirigentes como Fernando Zamacola o el cabo Juan Badillo Cano, que se distinguieron por su dureza y crueldad. "Badillo fue condenado en consejo de guerra por las atrocidades que llegó a cometer", recuerda Gómez. Los historiadores Fernando Romero y Francisco Espinosa han relatado las vivencias de los dos militares en la sierra gaditana, donde dejaron un reguero de sangre. Grazalema, con 4.000 habitantes al comienzo de la Guerra Civil, era uno de los pueblos más importantes de la sierra de Cádiz. Sufrió una represión más intensa que otras zonas cercanas. Una de las razones, según Romero, fue la fuerte resistencia que encontró el bando franquista. "Los republicanos ocasionaron 19 muertes y eso no se olvidó", detalla el investigador. Según relata, Grazalema fue ocupada finalmente por los franquistas el 15 de septiembre de 1936. Una primera fiebre de fusilamientos y asesinatos dejó decenas de muertos: fue la etapa más dura. Después, ya con resoluciones de consejos de guerra en la mano, cayeron 59 republicanos más. Muchos hombres, los más activos políticamente, escaparon hacia Málaga. Cecilio Gordillo, de CGT, recuerda que en las grandes ciudades, las mujeres perseguidas sí tenían un destacado papel político. Les ocurrió a las jóvenes asesinadas en el Madrid del 39, las conocidas como las 13 rosas. "En los pueblos se las mató por ser novias, esposas, hijas o hermanas", explica. Ellos huían, ellas pagaban. "Si no hemos podido cogerle a él, sufrirás tú", solían decirles. Fernando Romero añade otro dato escalofriante. En realidad, las 15 mujeres de la fosa de Grazalema no han fallecido oficialmente. Nunca se inscribió su defunción en un registro civil. En el pueblo de Grazalema hubo esos años 150 muertes, según un informe del Ayuntamiento de 1940, pero sólo 30 estaban inscritas en el registro civil. Las otras se añadieron por intuición. Se agregaban los nombres de los hombres con hijos que habían quedado huérfanos, pero sólo se hacía lo mismo con la madre si el padre también había muerto. "Por eso, muchas mujeres quedaron olvidadas", explica el historiador. A ellas se les rapaba el pelo, les daban purgantes para avergonzarlas, las paseaban sin ropa en carretas tiradas por burros. El informe forense adelanta que las 15 mujeres de Grazalema fueron torturadas con atrocidad, hasta que murieron junto a la fosa que les estaba destinada. No hubo tiro de gracia, según la investigación. También fue asesinado un adolescente de no más de 14 años, el nieto de La Bizarra, una conocida mujer del pueblo, al que se le ordenó excavar un agujero que, sin saberlo, se terminaría convirtiendo en su tumba. Grazalema alberga otras siete fosas ya localizadas, con más de 250 cuerpos. No hay papeles que hablen de ellas. No hay registros civiles ni archivos parroquiales. Las señalan los relatos orales de los vecinos, y también marcas que dejaron personas que no querían que se olvidara a los muertos. Plantaron pinsapos, pintaron piedras, colocaron cruces con rocas, como en la fosa de las mujeres. Muchos escenarios del horror se confunden ahora con los atractivos turísticos de la serranía gaditana. El acantilado de Grazalema es ahora un mirador, pero durante los peores años sirvió para arrojar a los muertos. Los refuerzos de cemento han tapado los agujeros de bala de la plaza de toros de la pedanía de Benamahoma, lugar de numerosos fusilamientos. Un muro blanco en el cementerio viejo impide ver los cinco estratos con huesos de los que fueron cubiertos con cal viva. En la principal plaza de Benamahoma, un cartel prohíbe ahora jugar a la pelota, pero por allí cruzaron las balas durante la guerra. Así lo recuerda Pedro Román. "El tiroteo lo tengo aquí metido como si fuera hoy", dice, mientras se señala a la cabeza. Entonces tenía 6 años. Su compañero de banco, Aldamacio Rodríguez, tampoco los ha podido olvidar, porque uno de esos disparos se llevó a su madre. "Ni era republicana ni nada. Cogían a los que veían en la calle". Fue enterrada en el municipio vecino de El Bosque. La localizaron en una fosa abierta hace dos años y que permitió organizar el primer entierro en esta comarca de víctimas de la Guerra Civil. Una placa en el cementerio de Benamahoma recuerda a los 17 fusilados cuyos restos se recuperaron. Grazalema quiere rendir un homenaje similar a las 15 mujeres y al adolescente. Se hará con los familiares. Ellos concretarán cómo quieren que sea la despedida. Un adiós, tantos años después. La tumba de otras rosas · ELPAÍS.com
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| Los españoles que piden auxilio a Garzón Familiares de desaparecidos hace 70 años temen morir sin haberles encontrado NATALIA JUNQUERA - Madrid - 07/09/2008 Crecieron en hogares rotos en los que nunca se habló del que faltaba. Muchos sólo guardan de aquel fantasma una fotografía vieja del tamaño de un pulgar y el recuerdo de un par de caricias. Callaron y esperaron mucho tiempo -a que terminara la guerra, a que muriera Franco, a que llegase un Gobierno democrático- para reclamar su cuerpo y su memoria. Han tardado 70 años en superar el miedo a hablar de sus desaparecidos y ahora necesitan encontrarlos. A la mayoría no les queda mucho tiempo. Tres de los nombres que hay detrás de las denuncias que Garzón medita admitir a trámite explican a quién están buscando y por qué. Insisten en que no desean revancha. No quieren sentar en el banquillo a los culpables. Le piden a la Justicia que asuma la investigación y localización de más de 30.000 desaparecidos. Lo que el juez Garzón tiene sobre la mesa de su despacho es, explican los denunciantes, su única y última oportunidad de devolver la dignidad a los que murieron de espaldas, y "cerrar la herida". MANUEL MUÑOZ (Hijo y hermano de desaparecidos): "Lo que me quede de vida voy a gastarlo en encontrarle" FILIBERTO GÓMEZ (Hijo de desaparecido): "Es de mi sangre, me duele que esté tirado en cualquier parte" JAVIER JIMÉNEZ CORCHO (Nieto de desaparecido): "Sabía que iba a morir" Desde la bota de Emilio hasta la Audiencia Nacional MANUEL MUÑOZ (Hijo y hermano de desaparecidos): "Lo que me quede de vida voy a gastarlo en encontrarle" De su padre sólo tiene una fotografía y un recuerdo: "Cuando volvía de trabajar en el campo, yo le limpiaba el barro de las botas mientras él me iba metiendo almendras en la boca, me acariciaba el pelo y me decía: 'rubio, qué malo eres", recuerda Manuel Muñoz, de 77 años. No es mucho, pero es suficiente para no olvidar que Miguel Muñoz existió. Aunque su familia no sepa aún donde está su cuerpo. Aunque durante años los registros y las instituciones a las que preguntó por él le dijeran: "No nos consta". Aunque su madre no cobrara nunca una pensión de viuda. Los falangistas fueron a buscar a Miguel Muñoz una madrugada de marzo de 1937 en Comares (Málaga). "Le ataron las manos con alambre y no le dejaron darle un beso a sus hijos", cuenta Manuel, que entonces tenía cinco años. A los tres meses, volvieron a por otro hombre con el mismo nombre. "Se llevaron a mi hermano para luchar con ellos en el frente. Un niño de 17 años, ¡pegando tiros junto a los asesinos de su padre!". No aguantó. "Se escapó y le cogieron enseguida. Le dijeron que si se entregaba a la Guardia Civil no le pasaría nada, pero lo mataron de una paliza". En aquella casa aún recibirían una visita más. "La encarcelaron por ser mujer y madre de ocho rojillos. Deshicieron mi hogar en sólo 100 días. Se acabó el colegio, las caricias, la familia...". Hoy, Manuel ha conseguido reunir un dossier sobre su padre y su hermano "que pesa un kilo". Lo tiene listo para el juez Garzón: "Voy a gastar lo que me quede de vida en devolver la dignidad a mi familia". FILIBERTO GÓMEZ (Hijo de desaparecido): "Es de mi sangre, me duele que esté tirado en cualquier parte" "Cuando lo encuentre, va a ser como conocerle y despedirme a la vez", explica Filiberto Gómez Fernández, de 72 años. "Tenía dos años cuando lo mataron con otros siete obreros del pueblo. No me acuerdo de él. Pero es mi sangre, y me duele que esté tirado en cualquier parte. Quiero enterrarle en el pueblo, con mi madre. ¿Quién no entiende eso?". Filiberto trabajó durante 20 años como enterrador en el cementerio de La Almudena (Madrid) y cuando llegue el momento, le gustaría poder rescatar a su padre con sus propias manos. "Espero ser capaz. He inhumado y exhumado cuerpos millones de veces, pero no son lo mismo tus muertos que los de los demás", explica. No habría podido olvidarle aunque hubiese querido. "Empecé a trabajar en el cementerio en 1976 y los empleados más viejos hablaban de cómo por las mañanas tenían que echar cubos y cubos de arena en la tapia para tapar la sangre de los fusilamientos. En el banco se habla de dinero, y en el cementerio, de muertos". Fue al colegio por primera vez con 58 años, como conserje, tras dejar el cementerio. Su madre no pudo llevarle. También la condenaron a muerte, con su hermano recién nacido en brazos, aunque luego conmutaron la pena. "Vivíamos en un pajar, comíamos bellotas del campo", recuerda. "Me he preguntado muchas veces lo que pensaría mi padre mientras le apuntaban con el fusil sabiendo que dejaba cuatro hijos y otro en camino. Y si los que dispararon podrían mirar a sus hijos de la misma manera que antes. Pero no siento odio, ni pretendo vengarme". JAVIER JIMÉNEZ CORCHO (Nieto de desaparecido): "Sabía que iba a morir" "Pendenciero, en constante persecución de los elementos de derechas. Cooperó con el mayor entusiasmo por el triunfo marxista durante el dominio rojo. Se sabe que era comunista antes de la iniciación del Movimiento Nacional", se lee en la sentencia de muerte de Pedro Corcho, jornalero. A su nieto, Javier Jiménez, le costó nueve meses hacerse con el documento, pero en poco más de un año ha conseguido reconstruir los últimos días en la vida de su abuelo, un hombre al que no conoció y del que apenas oyó hablar en casa, excepto por la abrumadora amargura de su abuela, "una mujer que siempre tuvo la cara triste y el pelo blanco", incluso de joven. "Sé que estuvo en la cárcel de Yeserías y en Porlier, aquí en Madrid. Y tengo un documento del 18 de marzo de 1940 en el que dice 'entregado al piquete de ejecución", cuenta Javier Jiménez mientras saca multitud de documentos de una voluminosa carpeta que parece un acordeón. De uno de los pliegues, sale un dibujo. "Mi tía consiguió sacarlo de la cárcel después de que le asesinaran". Pedro Corcho ha dibujado cinco blocs de notas: en uno se leen los nombres de su mujer y sus hijas. En otros tres, la fecha de su nacimiento, detención y juicio. En el quinto ha dibujado un signo de interrogación. "Sabía que iba a morir, pero no qué día iban a fusilarle". En el margen, Corcho, de 29 años se despide de su mujer: "Fui feliz, mas el destino cruel me apartó de la cadena de tus brazos". Su nieto siente, 70 años después, "la obligación" y el deseo de volver a juntarles. Los españoles que piden auxilio a Garzón · ELPAÍS.com
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| Los nietos de aquellos que dispararon o que ordenaron disparar se sienten incómodos. Normal... En mi familia, a pesar de tres condenas a muerte, tuvimos suerte: no pudieron sin embargo escapar del exilio ni de los campos de concentración y trabajos forzados. Mi madre perdió a los 15 años la alegria de vivir, como diagnosticó un médico en Francia, donde tuvo que huir. Todavía hoy conserva la amargura que aquellos años impusieron a su caracter. No recuerdo haberla visto soltar una carcajada nunca. Los recuerdos de aquellos años rondan constantemente su cabeza. La guerra y la posguerra siguen presentes en ella. Siempre lo estarán. Son hechos recientes para ella, y para mí, y mis hermanos, y sus nietos: ella no ha podido, desgraciadamente olvidar, eso ha hecho que nosotros sigamos recordando |
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| Murieron muchos inocentes, y también muchos hijos de perra, en los dos bandos. Esperemos que ahora, con la penuria económica y los tiempos borrascosos en los que estamos sumidos, no se vuelva a despertar el odio latente que siempre existió, existe y existirá. Por los siglos de los siglos, amén.
__________________ Era tan pobre mi vida, mi vida tan pobre era que por tener no tenía, ni vergüenza en la cartera. No es más rico quien más tiene, sino quien tiene aún mucho más. |
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| Un posible genocidio de más de 135.000 víctimas El golpe del 18 de julio desató un plan de exterminio nada más triunfar // Mola y Queipo de Llano, los generales sublevados, ordenaron aniquilar al adversario y cortar el problema de raíz DIEGO BARCALA - Madrid - 06/09/2008 23:34 El régimen de terror impuesto por la dictadura franquista silenció el horror vivido por cientos de miles de familias desde el mismo 18 de julio de 1936. Ese sábado de verano, media España cayó en manos de una sublevación militar. La sangría de los primeros momentos fue feroz. Todo había sido diseñado para alcanzar un éxito rápido y definitivo. Para cortar el mal de raíz. La guerra acabó alargándose tres años, pero la huida hacia adelante de los fascistas durante los tres primeros meses llegó a eliminar a más de cien mil personas, según los datos de una decena de investigadores de la represión. El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, estudia ahora la manera de considerar si ese fenómeno constituye un crimen de lesa humanidad. La cifra global de víctimas que consta en los informes del juez es de 136.000. Para los historiadores que han investigado en profundidad cada provincia, no hay duda. "Ya basta de teorías del laberinto español, de odios familiares, rencillas personales... España fue campo de batalla del fascismo europeo con un exterminio en toda regla". Es la opinión de Francisco Moreno, historiador que ha peinado la provincia de Córdoba, donde ha censado 11.581 personas muertas a manos de los sublevados. Matanzas sistemáticas Moreno y otros estudiosos de la represión franquista en Andalucía, como Francisco Espinosa, no se basan sólo en los miles de cuerpos localizados en fosas comunes. También aportan pruebas de los responsables de esas matanzas sistemáticas. "¡Esto se acaba! Lo que más durará son diez días. Para esta fecha, es preciso que hayas acabado con todos los pistoleros y comunistas", le espetó en un mensaje el general Queipo de Llano al general al mando de los sublevados en Cádiz, José López Pinto, el 4 de agosto de 1936. Los historiadores han revuelto en los últimos 30 años registros civiles, archivos militares, censos penitenciarios, libros parroquiales... Miles de documentos estratégicamente ocultados o eliminados -como los archivos de Falange Española- por un régimen que trató de ocultar una masacre a la opinión pública internacional. Ahora, gracias en parte a una tercera generación que no ha crecido con el miedo, esos documentos se encuentran en decenas de asociaciones de represaliados desperdigadas e inconexas. La unificación de esa información es una de las tareas que acaba de emprender Garzón. Desde el 1 de abril de 1939, en España sólo había una matanza oficial como consecuencia del enfrentamiento: Paracuellos del Jarama. El régimen exhumó y devolvió a sus familias los cuerpos de miles de fusilados por los republicanos. Excepto en el caso de Paracuellos del Jarama, donde mantuvo la fosa para apuntalar la versión del terror unilateral rojo. Estrategia de eliminación Más de siete décadas después, el juez Garzón tiene en sus manos documentos que prueban que el plan de los sublevados obedeció a una estrategia sistemática de eliminación del adversario. El general golpista Emilio Mola ordenó el 25 de mayo de 1936 en su instrucción reservada nº1: "Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al movimiento, aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas". La virulencia del general Mola -que dirigió a los soldados del bando nacional por la zona norte- explica que en autonomías como Castilla y León, Navarra, La Rioja o Galicia, donde el frente de guerra quedó lejos, se haya encontrado en sus cunetas decenas de miles de cuerpos enterrados. Solamente en el caso de Burgos el número de fusilados censados ha crecido en más de 1.000 personas en una década. Ya hay 2.500 cadáveres que han pasado a ser cuerpos con nombres, apellidos y familiares que pueden honrarles. La cámara de gas fue el frío de la cárcel de Burgos El 28 de julio de 1936, apenas diez días después de ponerse en marcha el golpe de Estado, el general Francisco Franco aceptó ser entrevistado por el Chicago Daily Tribune. El periodista Jay Allen transcribió la conversación que mantuvo con el jefe de los sublevados de la siguiente manera: -Allen: ¿No hay posibilidad de tregua, ni de compromiso? -Franco: No. No. Decididamente, no. Nosotros luchamos por España. Ellos luchan contra España. Estamos resueltos a seguir adelante a cualquier precio. -Tendrá que matar a media España-, dije. Entonces, giró la cabeza, sonrió y mirándome firmemente dijo: -He dicho que al precio que sea... El plan para acabar con cualquier foco de desafección fue seguido con precisión en la zona noroeste de España. En apenas tres meses, llegaron a morir en Castilla y León cerca de 14.500 personas. De hecho, fueron aniquiladas corporaciones municipales enteras, como la de Aranda de Duero. La escasa o nula resistencia al golpe provocó un exterminio rápido, pero los años de la guerra y, sobre todo, los de la posguerra fueron terribles. "La cámara de gas era el frío de la cárcel de Burgos", explica el historiador Francisco Moreno. Los hijos de los fusilados, ahora ancianos, reunidos en Aranda hace apenas un mes para celebrar un homenaje a los republicanos, mostraban su estupefacción por los miles de muertos que se registraron en sus tierras, donde ellos no recordaban que estuviera nunca el frente de guerra. "Además, no se mató a ninguno de los suyos", recordaba un represaliado. El investigador Luis Castro advierte de que, efectivamente, el frente quedó lejos, pero Asturias estaba muy cerca. Muchos jóvenes republicanos se fueron a defender al Gobierno en esa región. Cuando ellos se marcharon, sus parientes de León, La Rioja o Zamora tuvieron que soportar la presión de los falangistas, que les interrogaban para saber su paradero. Muchos familiares pagaron con la muerte sus esfuerzos por proteger a los suyos. "Un 2% de las víctimas fueron mujeres", explica Castro. Las tácticas coloniales que barrieron el sur El historiador Francisco Espinosa, autor de los informes más fiables de la represión franquista en Sevilla, Huelva y Badajoz, está seguro de que si se cruzaran los nombres de los fusilados con los que meses atrás habían impulsado la reforma agraria, se explicarían miles de muertes indiscriminadas. La economía, otra vez, como motor de los movimientos sociales de la historia. Francisco Moreno, responsable de varios de los mejores estudios sobre Córdoba, añade otra explicación, de corte menos marxista, de la sangrienta represión en el sur. "La desgracia fue estar más cerca de África". En su opinión, el elevado número de desaparecidos en Andalucía se debe, en gran parte, a las agresivas tácticas del ejército colonial que aplicaron los sublevados en las colonias africanas. "Es simple: en el norte fue mejor porque la represión fue ejercida por castellanos, como llamo yo a los españoles", aclara. El número de fallecidos a causa de la guerra en toda la comunidad autónoma asciende a más de 50.000 personas. Y, como ocurre en el resto de España, estos datos sólo pueden crecer. Fosas gigantes con centenares de represaliados bajo tierra, como la de Órgiva en Granada, permanecen sin investigar. Las consultas en los archivos militares han destapado claves de cómo fue el verano del 36 en las capitales de provincia. Los cementerios se convirtieron en paredones. Una orden del Gobierno Civil de la provincia de Huelva, fechada el 6 de mayo de 1937, exige al alcalde del municipio lo siguiente: "Sírvase dar las órdenes oportunas a fin de que desaparezcan de las paredes de todos los edificios (...) las huellas de los impactos de bala y, especialmente, los que haya en el cementerio". La explicación que sigue para justificar la orden no es menos fría: "Por el pésimo efecto que produce a los viajeros a su paso por los pueblos y a cuantas personas lo observan". Las únicas provincias que reflejan un número menor de muertos a consecuencia de la represión franquista son Jaén y Almería, ambas en poder republicano hasta prácticamente el final de la Guerra Civil. Hasta el 1 de abril de 1939. Un posible genocidio de más de 135.000 víctimas - Pblico.es
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