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| Lo mejor para erigirse como alternativa |
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![]() ![]() “al año siguiente de la intervención por el Banco de España se recuperaron 596.696 millones de los 605.000 estimados como agujero”. ![]() recibio una llamada de alguien muy responsable del periódico ""para aconsejarle"" que no escribiése sobre Botín, pues se verían obligados a no publicar el artículo. --------------- Los inconfesables secretos del Banco de España
__________________ Tanto si se trata de autocracia, de monarquía, de republica liberal o democrática como del socialismo estatal o del comunismo proletario, encontramos siempre unas castas dominantes servidas por burócratas y defendidas por soldados que afirman gobernar a los pueblos en nombre de Dios o de la Ley, o de la Constitución, o de la legitimidad, o de la justicia social, o del mito nacional, y así sucesivamente... Giovanni Papini (El espía del mundo) |
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| Volviendo a las andanzas de Mario Conde, apenas un año después de su entrada en Banesto y dos meses antes de la ofensiva de Cartera Central sobre el banco de Escámez, el 18 de mayo de 1988 acordó con éste la fusión de ambas entidades para crear el Banco Español Central de Crédito” (BECC). En realidad, se trató del intento desesperado de Conde y Escámez, por defenderse frente al inocultable propósito por parte del poder político estatal de acabar con ellos. < --------------------- Según el mismo relato de Jesús Cacho, El domingo 5 de junio, tras una reunión entre Enrique Sarasola, Mariano Rubio y el propio Felipe González, Los Albertos recibieron el visto bueno para dinamitar el BECC en una larga soiré celebrada en “La Bodeguilla”: al día siguiente, en efecto, los primos anunciaban haber comprado el 2% de Banesto. Un torpedo en la línea de flotación de don Mario. Cartera Central ya no era sólo un problema para Escámez. Aunque se da cuenta de que la fusión con el Banco Central es ya imposible, Conde rechaza esa proposición y el 7 de marzo de 1991 envía una carta a Escámez reconociendo el fracaso de la fusión bancaria, pero ofreciéndole seguir con el intento de fusión industrial. Pero Escámez desestimó esa oferta por extemporánea. Entonces, Conde decidió fundar la Corporación Industrial de Banesto, con el propósito de reunir todas las participaciones industriales en una sola entidad, para capitalizar su valor con las acciones de la nueva compañía, lo cual suponía duplicar su crédito en acciones, la mitad de ellas sobre un patrimonio ficticio, es decir, acciones sobre acciones, lo cual le serviría, fraudulentamente, para sortear la carencia recursos propios. Para eso era imprescindible que los potenciales su******ores de esas acciones gozaran de las exenciones fiscales por 120.000 millones de pesetas, que el Estado tiene previsto para estos casos de ampliación de capital, y que Conde había solicitado antes del verano de 1989. Pero debían ser autorizadas por el gobierno de turno, en este caso el segundo del PSOE. Y todavía a principios de 1990, el “socialista” devenido neoliberal, Carlos Solchaga —por entonces a cargo del Ministerio de Economía y Hacienda— se mostraba reticente a conceder ese beneficio gratuitamente. Un proceder completamente opuesto al adoptado cuando Solchaga desde el ministerio de economía, y Mariano Rubio desde el Banco de España, promovieron el proceso de fusión entre los bancos Bilbao y Vizcaya, los dos “bancos buenos” por su afinidad política con los gobiernos socialistas. [22] Algo que el poder político suele hacer con ciertos agentes económicos incordios, es obligarles a incurrir en la tentación bíblica de obtener el fruto prohibido para luego caer sobre ellos con todo el peso de la “ley”. Esto es lo que hizo el PSOE desde el gobierno negándose de oficio a concederle a Conde las exenciones fiscales a su oferta de acciones como única viabilidad de su proyectada corporación industrial, a sabiendas de que la única posibilidad que le quedaba al de Tuy, era el tráfico de influencias mediante la preceptiva “comisión”, y que para estos menesteres siempre están a mano los “amigos”, amables componedores al acecho de la oportunidad en el entorno de las grandes fuentes personales de capital-dinero para enriquecerse. Así lo dice Rafael Pérez Escolar en sus “Memorias”: Entonces, las “amistades peligrosas” terciaron, para llevar al ánimo de Conde que, si accedía a lubricar un poquito el óxido que atascaba la salida de las ansiadas exenciones, podía eliminarse tan enojoso obstáculo sin mayor dificultad. Y Conde picó el anzuelo tendido por los conseguidotes más desvergonzados del Reino. Las exenciones solicitadas fueron concedidas, aunque no totalmente, en abril de 1990. El coste de la coima no fue demasiado alto si se estima en términos relativos: 600 millones de pesetas para lograr un fin enteramente indispensable en los planes del banco. Y digo que no fue excesivo porque, cuando luego se produjo la disparatada fusión ente "Iberduero" e "Hidrol"., Iñigo Oriol (conocido en el mundo de las eléctricas como Copito, por su asombroso parecido con el gorila albino que ha muerto no hace mucho en el zoo de Barcelona) pagó a los mismos conseguidotes (Cortés, Navalón y Selva, acompañados esta vez por Adolfo Suárez y otros truhanes de pelaje menos tupido) la friolera de 8.000 millones de pesetas. Copito, lejos de sufrir ningún disgusto procesal, ni siquiera el menor reproche por el astronómico dispendio concedido sin autorización del consejo, sigue presidiendo plácidamente Iberdrola año tras año. (Op. Cit. Cap. VII Ed. Foca/2005) Según reportó el diario El Mundo en su edición del 19 de mayo de 2002, "Navalón cobró comisiones por valor de 7.000 millones de pesetas, que repartió entre los abogados que contrató. Uno de ellos resultó ser Adolfo Suárez padre, “quien recibió 185 millones de pesetas, según se publicó —matiza el periódico—, aunque nunca se ha podido demostrar judicialmente que el ex presidente Suárez cobrara tales comisiones y, además, él siempre lo ha negado tajantemente”. En su comparecencia ante el juez Siro García en los primeros días de marzo de 1998, Mario Conde declaró que en 1994 mintió al juez García-Castellón, reconociendo, esta vez, que en 1989 entregó efectivamente 300 millones de pesetas al ex presidente Adolfo Suárez. Otros trescientos hicieron el total de seiscientos por el juicio de “Argentia Trans” que Conde gasto en coimas para que intercediesen por él ante el Banco de España. El “trabajo” de Suárez consistió en convencer a Mariano Rubio, de que la fusión entre el Banco Central y Banesto era conveniente. A esta fusión se oponían algunos accionistas del Banco Central amigos del PSOE en el gobierno, como Alberto Cortina y Alberto Alcocer y, naturalmente, el propio Mariano Rubio. Fernando Garro, por entonces responsable de relaciones institucionales de Banesto, parece ser que fue quien sugirió a Conde que hablara con Antonio Navalón para que le procurara un soporte político en el gobierno. Navalón, amigo de Suárez, aconsejó a Conde que utilizara al ex presidente para mediar ante el Banco de España. Según el relato de Conde ante el juez, Suárez accedió a intervenir, pero pidió a cambio 300 millones para la financiación del Centro Democrático Social (CDS), aunque esta cantidad no debía figurar en los libros de contabilidad del partido. Para este pago, Conde dice que utilizó a los llamados clásicos del banco, y fue Martín Rivas quien se encargó de todo. [23] Tras las declaraciones de Conde el ex presidente Suárez difundió un comunicado en el que negó veracidad a tales afirmaciones del banquero de la gomina, remitiéndose a su declaración de 1995 ante el juez García-Castellón. En ellas Suárez negó haber recibido dinero de ningún gestor de Banesto para que interviniese ante el Banco de España. Mariano Rubio hizo otro tanto. Posteriormente, en su sentencia Nº 2001 dictada el 29 de julio de 2002, dentro del punto I de “Antecedentes”, el Tribunal Supremo consideró como un “hecho probado”, que Mario Conde ordenó “unilateralmente” retirar 300 millones de pesetas de la caja de Banesto, “para fines ajenos al giro propio de la empresa”, y que: < Obtenidas en abril de 1990 las exenciones tributarias para los compradores de las acciones con las que la Corporación Industrial Banesto pudo erigirse en el mayor holding industrial español —equivalente al 1% del producto interior bruto del país— sólo restaba confirmarlo poniendo a “trabajar” en el mercado la parte de ese capital adicional disponible necesaria para su desarrollo, manteniendo el resto de los títulos en la cartera de Banesto. Pero en agosto de ese mismo año, las tropas del régimen de Sadam Hussein invadieron Kuwait provocando el pánico en los mercados, las bolsas internacionales se desplomaron, y el grupo de Conde se vio obligado a suspender la colocación de las acciones de la Corporación, convertida, así, en un contrapeso para Banesto. Ante la consecuente recesión, Banesto debió lastrar buena parte de su base real de apoyo financiero, vendiendo su participación en “Petromed” y buena parte en “La Unión y el Fénix”, enajenando también lo que quedaba del grupo cementero. Fue en estos momentos cuando el gobierno del PSOE arreció “hasta la asfixia” sus presiones sobre Banesto: Era curioso ver cómo actuaba la Administración socialista en contradicción consigo misma: así, cuando se convino la enajenación a AGF de una parte de La Unión y el Fénix, la dirección General de Seguros puso toda suerte de obstáculos para que no se cerrase la operación. O sea: “venda usted, porque lo necesita” (Banco de España), pero “no se le ocurra vender, porque se lo echaremos en cara” (Ministerio de Hacienda) (Rafael Pérez Escolar: Op. Cit.) Recuerdo lo que Conde nos contó que le había soltado Rubio al despedirse como gobernador en 1992: “Te lo digo confidencialmente, no creas que conmigo se han acabado tus enemigos en el Banco de España. No te equivoques, tus enemigos siguen dentro”. Los hechos posteriores demostrarían que el enfático personaje, en el fondo un pobre diablo, se había quedado corto en el diagnóstico. (Rafael Pérez Escolar: Op. Cit.) Semejante pronóstico se hizo todavía más previsible cuando ese mismo año, Conde emprendió la aventura de hacerse con las riendas de la empresa de radiodifusión “Antena 3”. Porque una cosa es —como decía Pedro de Toledo— que “la banca deba estar con el gobierno”, y otra muy distinta que quiera ser gobierno. Para eso es necesario ser miembro del muy selecto del “sistema político” creado por la oligarquía política que fabrico la transición “democrática”. Pero los burócratas que crearon ese club se cuidaron muy mucho de que fuera lo más parecido a un coto privado de caza. De ahí que para romper su coraza, Conde debiera tener sus propios “mass media”. De lo contrario, es el poder político quien decide quienes son sus aliados en la banca. Esto llegó a saberlo Conde como un niño aplicado de doce años se sabe la regla de tres. Cuando descubrí que el poder político está capturado por el sistema, traté de tener poder financiero y mediático. Al tenerlos, tienes poder político. Entonces ellos llegaron a la conclusión de que iba a por el poder político. No iba por ahí, pero si yo dejo el banco, sin dejar de controlarlo y el banco controla un aparato mediático y yo ejerzo, además, el poder político, entonces, cierro el círculo. Le doy la vuelta al sistema (partidocrático). Lo dinamito. Ellos (especialmente los oligarcas del PSOE) se dieron cuenta del peligro. Yo había descubierto algo muy importante: los medios de comunicación tienen efecto-impacto en la cuenta de resultados de los bancos. No sólo por la publicidad, sino por la cantidad de mensajes que puedes mandar. Así me convertí en un problema político para la derecha, para la supuesta izquierda, es decir, para González, y su aparato de poder. (Mario Conde) Pero, en esa operación de asalto sobre “Antena 3”, Conde no sólo sirvió al gobierno PSOE de cobertura financiera, sino que, seguidamente, hasta le regaló a Polanco el edificio donde venía funcionando la cadena SER, sin contar con la preceptiva autorización del consejo de Banesto y —ni que decir tiene— de los accionistas del Banco: Toda esa manzana, de un valor incalculable, fue cedida por Banesto a Prisa como una dádiva intolerable, sin otra razón que corresponder a la solicitud, insistentemente mantenida, de Jesús Polanco, Juan Luis Cebrián y Matías Cortés, para complacer al voraz editor dispuesto a ejercer sobre el sumiso banquero su inmensa capacidad de coacción. (Ibíd) Estos sucesivos actos de dispendiosa “generosidad” por parte de Conde hacia el entorno político y mediático del “felipismo”, no parece que se puedan explicar si no es porque la fuerte propensión del banquero a congraciarse con ese poder fáctico, pudo más que las advertencias de Mariano Rubio sobre las firmes determinaciones del PSOE a quitarle de en medio. Conde creyó ver reforzada sus ilusiones respecto de su relación conflictiva con el gobierno del PSOE, cuando Luis Ángel Rojo fue nombrado Gobernador del Banco de España, en julio de 1988. Siempre según el relato de Pérez Escolar, Conde contó al consejo de Banesto que, ese día, tras el acto de su toma de posesión, Rojo le dio la seguridad de que las relaciones entre los dos bancos iban a cambiar, “porque se inicia una nueva época de entendimiento”: A pesar de que esta declaración de principios era formulada por quien carecía de los más elementales, Mario Conde, por inconcebible que parezca, cayó en el garlito. Lo cierto es que, tres años y medio después, las discrepancias con el Banco de España en torno a las técnicas de balance “poco ortodoxas” de Conde, parecieron aventarse, porque los inspectores de la entidad supervisora —que llevaban instalados en la planta 10 del edificio de Banesto desde 1985— todavía seguían allí si haber encontrado nada observable; salvo el problema de las previsiones de fondos líquidos a fin de atender futuras insolvencias —para lo cual el Banco de España fijó un plazo de dos años— aceptando mientras tanto las plusvalías implícitas de las empresas de la Corporación Industrial Banesto, con el compromiso de desinvertirlas o liquidarlas lo más rápidamente posible, sin fijar para ello un plazo preciso. [33] Además, el Banco de España autorizó a Banesto el pago a sus accionistas de un dividendo equivalente al 50% de los beneficios obtenidos en ese ejercicio, con lo cual, Luis Ángel Rojo pareció confirmarle a Conde que, efectivamente, las cosas estaban cambiando entre los dos bancos. Pero la perspectiva de Pérez Escolar parecía ser otra: Yo creo que, en realidad, lo que ocurría era que estaban al caer las elecciones generales de 1993 y Felipe González, a quien no terminaban de acosar los interminables escándalos de corrupción y crímenes de Estado, estaba pendiente de que Conde le echara una mano mediante su influencia en los medios de comunicación vinculados al banco y a su persona de una u otra manera, lo que se confirmó tristemente con el llamado “pacto de los editores” A fines de 1992 quedó cerrado el pacto de caballeros entre Conde y el Banco de España en la persona de Luis Ángel Rojo, que dio vía libre al “plan de actuaciones” de Banesto, fecha en que también se produjo la sustitución como consejero delegado en Banesto, de Juan Belloso por Enrique Lasarte, compañero de estudios de Mario Conde, unidos ambos por una estrecha amistad. Hasta bien entrado el mes de noviembre, para las clases dominantes 1993 fue el año de la incertidumbre y el temor ante un futuro inmediato que se avizoraba sin un liderazgo político capaz de llenar el vacío de poder que iba dejando el gobierno del PSOE, hundido hasta el cuello en una charca infecta de sucesivos escándalos de corrupción y crímenes de Estado. En toda la sociedad se notaba que, desde 1992, el “viejo topo” estaba haciendo lo suyo y esos movimientos tectónicos en la base material del sistema repercutían conmocionando la superestructura. En los ámbitos económicos y financieros, donde respiran y actúan para medrar a expensas de otros los verdaderos poderes fácticos en tiempos de crisis, se presentía que la partidocracia no garantizaría ya la tranquila continuidad político-institucional del sistema, dado que el Partido Popular no parecía ser una alternativa de mayoría absoluta —situación en la que había venido transitando la “democracia” desde 1977— y el PSOE había perdido ya toda posibilidad real de serlo por algún tiempo. Esta inestable situación de oscura perspectiva política para el tinglado que se montó durante la transición, coincidió en igual período con un salto espectacular de la figura de Mario Conde hacia las más altas cotas de contagiosa magnificencia social en la vida pública española. Su consagración como potencial estadista comenzó el 14 de enero, durante su intervención en el coloquio organizado por la revista española “Política Exterior” y la alemana “Europa Archive”, en el que participaron popes políticos como Zbniew Brezinsky, miembro de la “Trilateral”, consejero “científico” del presidente Johnson y Consejero de Seguridad durante el mandato de Carter; Simone Veil, ex ministra de asuntos sociales durante el gobierno francés de Edouard Balladur y presidenta del Parlamento Europeo, o Alexander Yakovliev, ex embajador de la URSS en Canadá, inspirador de la “Perestroika”, entre otras personalidades de la vida cultural, como David Abshire, presidente de una fundación norteamericana con fines culturales, el escritor ultraliberal francés Jean Francois Revel, el conocido historiador e hispanista burgués de “izquierda”, Hugh Thomas, o el “prestigioso filósofo” francés André Glucksmann, junto a los presidentes de dos Länders alemanes. Ese día, en la Sala Vecchia del Sínodo Vaticano, un “pletórico” Mario Conde se dirigió al “Santo Padre” para proclamar sofísticamente que “la actividad económica ha de estar sometida al juicio moral”, y que “la economía de mercado ha demostrado ser la que mejor consolida el progreso técnico”. Casi seguidamente —y sin duda como parte de sus propios planes y preparativos para lanzarse a la vida política española— durante una solemne y al mismo tiempo glamurosa ceremonia ampliamente difundida por los medios del país, Mario Conde fue investido Doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid, en presencia del Rey —que ejerció la presidencia del acto— y de los miembros de su familia, así como de lo más representativo del claustro universitario y del empresariado nacional, ente quienes destacaron el Gobernador Luis Ángel Rojo y Jesús Polanco. La laudatio corrió a cargo del ex embajador de Israel en España, Slomo Ben Ami, quien seguramente tuvo algo que ver con el siguiente viaje proselitista de Conde al extranjero. [36] Y, en efecto, durante el otoño de 1993, Mario Conde viajó a Israel para participar en una “resonante” conferencia Judeo-árabe donde se iban a echar los cimientos del desarrollo económico de Cisjordania y Gaza tras la constitución del futuro Estado palestino: < A todo esto, desde mediados de ese año varios expertos de la J. P. Morgan —cuyos directivos habían puesto sus ojos sobre Banesto y estaban negociando con Mario Conde— trabajaban en sus dependencias para cerciorarse sobre la salud patrimonial y contable de esta entidad, con la perspectiva de participar en la “macroampliación” de su capital, la más ambiciosa en la historia de la banca en España. Como resultado de las investigaciones y tratativas, el acuerdo fructificó en mayo de 1993, cuando J..P. Morgan dispuso que su “Fondo de Inversiones Corsair” destinara unos 160 millones de dólares a la compra de 12,8 millones de acciones de Banesto, un 7,9034% del total. Fue ésta la evidencia más rotunda de que —dada la coyuntura económica y política del capitalismo— el banco de Mario Conde estaba en condiciones de lograr su saneamiento financiero por sus propios medios. Esta operación de la J. P. Morgan, sirvió como espaldarazo para que el Banco de España no pudiera dejar de aprobar la ampliación de capital de Banesto, ante lo que la Comisión Nacional del Mercado de Valores tampoco pudo poner objeciones, permitiendo así a Conde abrir la espita para lanzar al mercado bursátil una primera emisión de 100.000 millones de pesetas en acciones. [...] 23F18
__________________ Tanto si se trata de autocracia, de monarquía, de republica liberal o democrática como del socialismo estatal o del comunismo proletario, encontramos siempre unas castas dominantes servidas por burócratas y defendidas por soldados que afirman gobernar a los pueblos en nombre de Dios o de la Ley, o de la Constitución, o de la legitimidad, o de la justicia social, o del mito nacional, y así sucesivamente... Giovanni Papini (El espía del mundo) |
| Estos usuarios dan las gracias a Tarúguez por su mensaje: | ||
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| Mario Conde es casta en estado puro, pero las familias de la casta también pueden tener internamente sus luchas de poder y sus ajustes de cuentas. Me parece buen síntoma que ahora vuelva a presentarse (ya lo hizo antes en el 2000 cuando adquirió a precio de saldo el CDS tras el abandono de Suárez) y que sume apoyos: indica que el bloque dominante sufre una crisis y se resquebraja, condición indispensable para que pueda construirse una nueva hegemonía. |
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| La principal diferencia entre Mario Conde y los PPSOEros, es que Mario Conde es un tipo inteligente y los PPSOEros creen ser inteligentes. Si Mario quiere, puede "embaucar" al pais entero. Yo de los PPSOEros estaría muy preocupado. Solo les queda predicar a cuatro vientos que Mario pasó por prisión. Cosa que analizada no es tan mala, pago por algo que hizo, cosa que muchos otros no han hecho, pagar por sus rotos. |
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El Gil, Ruiz Mateos y Sandokan también eran minoritarios, por esa regla de tres no me podría meter con ellos ¿Verdad? y que quieres que te diga casi estoy seguro que sacara votos Hispanistan es así al menos déjeme que me cachonde un poquito ... este tío tienen además de dinero y una plataforma mediáticas detrás ya le están haciendo la campaña algunos medios como el otro día tele 5 ... Ejem perdona... ¿Mario Conde un corrupto? aparte de la abogacía del estado hasta los 28 años...¿cuanto tuvo un cargo o dinero público en la mano? |
| Estos 4 usuarios dan las gracias a Thepunisher85 por su mensaje: | ||
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La principal diferencia entre Mario Conde y los PPSOEros, es que Mario Conde es un tipo inteligente y los PPSOEros creen ser inteligentes. Es el unico argumento que van a utilizar en la campaña , es el unico que tienen ya que el facha,franco,intereconomia no podra ser utilizado por el PP. |
| Estos usuarios dan las gracias a Vulcan86 por su mensaje: | ||
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| Me parece curioso que los "demócratas" que gobiernan este sistema prediquen a los 4 vientos ese rollo buenrollista y de la reinserción etc... Ahora bien, será el primer argumento que usarán contra Conde, panda de hipócritas... |
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Volviendo a las andanzas de Mario Conde, apenas un año después de su entrada en Banesto y dos meses antes de la ofensiva de Cartera Central sobre el banco de Escámez, el 18 de mayo de 1988 acordó con éste la fusión de ambas entidades para crear el Banco Español Central de Crédito” (BECC). En realidad, se trató del intento desesperado de Conde y Escámez, por defenderse frente al inocultable propósito por parte del poder político estatal de acabar con ellos. Excelente informacion, habra que seguir de cerca el proyecto del Sr. Conde parece interesante la verdad.
__________________ En todos los tratos o negocios en los que vayas a tomar parte, mira a tu alrededor y busca al tonto. si no lo encuentras....ya sabes quien es el tonto. Swift, Jonathan (1667–1745) |
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