La final de la Copa del Odio
Ha llegado el día, finalmente. Hoy, viernes 25 de Mayo, el estadio Vicente Calderón de Madrid volverá a convertirse, durante cerca de un poco más de 90 minutos, en un templo del odio y la hispanofobia, donde hordas de intolerantes exaltados y radicales totalitarios liberarán todos sus odios, frustraciones y complejos, insultando al himno de todos los españoles, un símbolo de nuestro país que nos representa a todos, y por lo tanto, al insultarlo nos están insultando a todos. Sin duda un gesto de una gran "valentía" que ya me gustaría verlo hacer contra la corrupta oligarquía que lleva décadas saqueando impunemente nuestro país, oprimiendo en nuestro pueblo y arruinando nuestro futuro...
Hablabamos en artículo que encabeza el blog sobre la estrecha relación que en Cataluña tiene el fútbol con la política, que han llegado a un punto en el cual resulta francamente difícil diferenciar el uno del otro (un buen ejemplo se el programa "humorístico"-adoctrinador Crackòvia/Polonia de Tv3). Lo que lleva ocurriendo los últimos días, y hoy veremos, es un buen ejemplo. Lo que tendría que ser una simple final de una inocente competición deportiva, ha traspasado la sección de deportes del telediario para convertirse en el tema principal de las tertulias políticas de este país. Dirigentes independentistas que pretenden aprovechar el evento para organizar el enésimo de sus circos separatistas, diputados secesionistas que calientan el ambiente buscando el aplauso y el voto de su rebaño lobotomitzado, y unas declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid que han sido presentadas como a la última "agresión fascista españolista" contra Cataluña por parte de los medios al servicio de la Casta nacionalista, a pesar de que la realidad es que en ningún país serio se toleraría un insulto a los símbolos nacionales de esta magnitud. Una vez más, queda claro que los caprichos de los separatistas se encuentran por encima de cualquier ley, incluso de la de la razón y el sentido común.
No obstante, lo más reseñable del asunto se el escándalo provocado por la manifestación patriota que había sido convocada para el mismo día, para responder a las provocaciones de los miles de energúmenos con barretina que pretenden inundar el Vicente Calderón con todo su odio y su bilis. Un grupo de patriotas pensaba manifestarse bajo el lema unitario "Contra el separatismo, una bandera", en una marcha que no ha tardado en ser tildada de "ultraderechista" por parte de los medios (curioso que nunca apliquen el mismo término al separatismo racista, xenófobo y totalitario que impera en ciertas comunidades...), y que llegó a ser prohibida bajo el pretexto de "evitar incidentes". A pesar de que parece ser que la marcha ha sido finalmente legalizada, el mensaje que nos transmite este hecho es una buena muestra del poder y la influéncia que tiene la casta independentista al Estado español, a pesar de que según no dejan de repetirnos ellos mismos, es España la que los "oprime" a ellos...Resulta que miles de energúmenos sin ningún tipo de educación pueden pasearse por una ciudad que no es la suya (ciudad a la que además odian a muerte, así que no se entiende para qué se van a gastar el dinero para viajar hasta allá pudiendo ver el partido desde casa) y convertirla en un festival del odio antiespañol, pero un grupo de patriotas locales no puede salir a las calles de su própia ciudad para protestar contra este torrente de odio e intolerancia. ¿Qué más debería de hacer la ciudad de Madrid para respetar el "hecho diferencial" de estos homínidos incivilitzados? ¿Dejar que los ultras violentos del FCB arrasen media ciudad como tienen por costumbre hacer en Barcelona cada vez que su equipo gana algo?
Nada nuevo en realidad. A pesar de que a los separatistas intelectualoides les encanta despreciar el patriotismo español acusándolo de ser un "patrioterismo futbolero", no hay ningún nacionalismo más "futbolero" que el catalán. En ningún país de Europa se da una simbiosis tan grande entre nacionalismo y fútbol, más própia de una república bananera sudamericana que del país "moderno" y "progresista" que dicen que son. En Cataluña, el fútbol, y concretamente el equipo de su burguesía, el FCB, es una cuestión de Estado, un eje central del delirante discurso nacionalista, que ante la falta de argumentos, no tiene otra opción que recorrer al visceralisme más primitivo, y en ningún lugar se encuentra visceralismo más primitivo que en las gradas de un estadio de fútbol.
Ejemplo de patrioterismo populista-futbolero en Argentina. ¿Es este el futuro de Cataluña?
L'independentisme et roba: La final de la Copa de l'Odi