El régimen político imperante en España, este escandaloso sistema de partidos parásitos del Estado y de la Nación española, que monopolizan la vida política y secuestran la libertad, ha convertido al país en una especie de guardería para adultos. Es esta clase política de nuestros pecados remedo del pensamiento postmoderno, al que da igual una cosa que otra sin distinguir lo que es bueno de lo que es malo, ni la belleza de la fealdad.
En la sociedad que estos señores pastorean, a un trabajo casi siempre alienante, porque no suele proceder de la vocación al elegir el oficio o la profesión, sigue después un ocio trivial o degradante, que ha reemplazado en casi todas partes a lo creativo propio de los elevados ideales de las profesiones, de las ciencias y las artes, de la filosofía, la historia y la literatura, de la política, de la cultura o de la religión. A ello se une ahora un paro rampante y una crisis que es consecuencia y colmo de todos sus abusos.
Algún día próximo veremos reemplazada esta monarquía recreativa, por una nueva, digna y creativa república constitucional, donde la libertad política y la separación del poder en el Estado sean principio de moralidad y cultura para toda la sociedad y para el propio gobierno. Deseo que pronto veamos proliferar en la vida pública personajes cuyas vidas estén consagradas a la realización de algún ideal.
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