Estados Unidos se ve arrastrado a una espiral incontrolable que asocia la insolvencia generalizada del país a la incompetencia flagrante de las elites estadounidenses para aplicar las soluciones necesarias. La anunciada suspensión de pagos de EEUU está en marcha como lo demuestra la caída del dólar y la fuga de capitales del país.
Ante esto el papel de Europa se presenta incierto en función de las decisiones de que adopte en relación con el Dólar, decisiones que definirán permanentemente el papel de los europeos en el mundo posterior a la crisis. O se consolidan como protagonistas-clave de la estructuración del mundo del mañana, afirmando su propia visión del futuro y buscando socios ad hoc sin exclusividad; o se contentarán con ser condescendientes del naufragio de Occidente siguiendo a ciegas a Washington en su descenso al infierno. En el primer caso, la UE asumiría plenamente su papel histórico de restaurar el control del destino colectivo europeo; en el segundo, resultaría ser el arete occidental del COMECON, apéndice sin futuro de la superpotencia tutelar.
Con el anuncio de los presupuestos federales con un déficit de 1.000 millardos de dólares al año en la próxima década, honradamente, ¿se puede pensar que el resto del mundo aceptará aún nueve años de pagos en moneda falsa? ¿Quizá los que pensaban, en Septiembre pasado, que era imposible el hundimiento de Wall Street? ¿O quienes creían que Obama iba a cambiar a Estados Unidos y al mundo? ¿O los que persisten en creer que el consumidor estadounidense resurgirá de sus cenizas para alimentar una « reactivación imposible »?..............
Demos