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| EL GENOCIDA DE MALLORQUINES: EL MARICONAZO DEL "CONDE ROSSI" Y SUS "DRAGONES DE LA MUERTE". ![]() ![]() Dragones de la muerte CANAL PATRIMONIO - Noticias - Noticias de España - Dalmau indaga en el pasado del conde Rossi, siniestro personaje de la G.Civil - Vídeos patrimonio Arconovaldo Bonacorsi Última edición por Sartre; 20-may-2009 a las 22:15 |
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| Un siniestro ejemplo: Con mono blanco, Rafael Medina Vilallonga, rodeado de sus falangistas de la Guardia Cívica, unidad especializada en la represión de retaguardia durante la Guerra Civil, (que mandaba el comandante Erquicia). Rafael Medina fue autor material de numerosos asesinatos a sangre fría, eso sí, siempre invocando su deber por Dios y por España. Casado con la duquesa de Alcalá, hija de los Medinaceli. (Montse Armengou y Ricard Belis, en Las Fosas del silencio) Obsérvese, y este en un apunte mío, la expresión de inmensa ferocidad del falangista Medina, que acaba de hacerse con el control del pueblo. Y nótese, sobre todo ésto, que el golpista armado que se encuentra a su izquierda (a nuestra derecha) y que levanta el mauser triunfante, lleva en una de sus manos unos ganchos de carnicero. ¿A quiénes buscaban? ¿qué o a quién iban colgar de los ganchos? Debo confesar que ésta es quizás una de las imágenes de la guerra civil que más me estremecen y me dan pavor. Y más, cuando he podido leer que que el falangista protagonista de esta espantosa imagen, Rafael Medina Villalonga, fue compañero de Ramón de Carranza en sus correrías terroristas por los pueblos del Aljarafe sevillano. Medina quedó al frente de un grupo de 15 hombres , conocidos como la "Escuadra Negra", a los que tras la toma de Almonte se les unió el jefe local de Falange y 5 miembros más. Todos ellos sembraron de terror muchos pueblos onubenses y sevillanos. Años más tarde, Rafael Medina Villalonga, Duque de Alcalá de los Gazules y duque de ¿Medinaceli?, fue nombrado alcalde de la ciudad de Sevilla. Bajo su mandato, Medina inauguró el nuevo templo de la Hermandad del Cachorro de Sevilla y auspició el nombramiento de Sevilla como "Ciudad Mariana" (1946), incorporando este adjetivo al apelativo de la ciudad, que hoy todavía lleva a gala. Fue nombrado procurador en las cortes franquistas. Por último, una duda que quizás pueda aclarar algún memorialista andaluz: ¿tiene alguna relación la calle "Abogado Rafael Medina" de Sevilla con el que fue abogado sevillano, falangista y miembro de la "Escuadra Negra" Rafael Medina Villalonga? TODOS LOS ROSTROS: Rafael Medina Villalonga ![]() Fotografía: Rafael Medina (mono blanco), porta pequeña pistola mata-perros y vergajo o picha de toro. |
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![]() La fotografía muestra una columna de Policía Montada saliendo el pueblo de Azuaga (Badajoz) al mando del comandante Erquicia. Estas fuerzas de Policía estaban formadas por voluntarios del bando nacional. Estas Unidades de Sevilla estaba costeadas en su mayor parte por un torero falangista, adscrito a Falange, los equipó a su costo, en gran parte, “EL Algabeño” . Terminada la guerra, su traje ( cortijero andaluz de color gris, con alamanes, cuello de tirilla y cinta del sombrero en verde y correaje de cuero en bandolera, con escarapela de la bandera española en lateral de la cinta des sombrero) pasó posteriormente a ser uniforme de los guardias del parque de Sevilla. LOS RICOS, MATANDO A CABALLO Se constituyeron también guerrillas montadas que vigilaban el campo, defendiendo los cortijos y caseríos de las incursiones de los rojos huidos. En Sevilla, el comandante retirado Alfredo Erquicia organizó en los primeros días de agosto el escuadrón de Policía Montada con hombres maduros, labradores y ganaderos en su mayoría. Vestían mono y se tocaban con grandes sombreros de estilo parecido al mexicano, por lo que el pueblo los llamaba los "paja", pero no faltó quien con mayor propiedad y gracejo les adjudicara el nombre de "los Pancho Villa"... ...Especial atención merecen "los Pancho Villa". Su organización e instrucción se inició en el Cortijo del Cuarto, donde estuvo la ganadería de Miura, a cuatro kilómetros de Sevilla. Aquella mañana de agosto sevillano la finca presentaba el aspecto de los grandes días de coso. A caballo casi los mismos jinetes, pero habrá de advertirse que habían cambiado la garrocha por el mosquetón y el "alancha" por el sombrero de palma, en el que lucía una escarapela con los colores nacionales. Víctor Bejarano y Manuel Alarcón fueron los jefes militares de aquellos caballistas, entre los que había cincuentones, sin que faltase algún sesentón como Antonio Rojas Martínez, que tenía tantos años como entusiasmo. En el grupo, por el que pasaron trescientos diecisiete voluntarios, convivieron Grandes de España, títulos de Castilla y ricos propietarios, labradores e industriales, con obreros, capataces, vendedores ambulantes, gitanos, artistas, rateros de Amate -que también tuvieron en su alma un rincón para las emociones patrióticas- y hasta un hombre-anuncio, conocidísimo en la ciudad. En los cinco meses que duró la actividad del improvisado Cuerpo, lucró para su fama un brillante historial que no es del caso pormenorizar. Entre los muertos del Escuadrón en acción de guerra figura don Agustín Armero y Armero, rico labrador de apellidos ilustres. Algunas gracias de éste "simpático" torero falangista, mamporrero de la noble y aristocrática caballería, "El Algabeño": "Siempre se le veía acompañado de gente importante . Con su popularidad Algabeño pronto se convirtió en una personalidad temible y destacadísima de Falange, señor de vidas y haciendas y paradigma del llamado "terror blanco" en Andalucía. En contra de la norma, algunas de sus anécdotas, bromas pesadas, detenciones arbitrarias de rehenes, crímenes y demás hechos violentos han trascendido, recogidos y pormenorizados por testigos y coetáneos, por lo que merece ser estudiado. Barbero pone en boca de Algabeño : "Nosotros somos España; ellos, la anti-España. Nosotros hemos fusilado a muchos, es verdad, pero confesándolos y comulgándolos, y ellos, no. Ya ven ustedes la diferencia". Baamonde describe episodios de su crueldad allí por donde pasaba, como la voladura de unos mineros, siempre temibles, con sus propios cartuchos de dinamita atados uno a uno que él iba encendiendo, "para no gastar munición". BRUTAL, DELIRANTE! . . |
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| EL TERROR BLANCO En Pamplona, el 15 de agosto, mientras se desarrollaba la procesión de la Virgen del Sagrario, falangistas y requetés sacaron de la cárcel a un grupo de 50 o 60 presos, incluidos algunos curas sospechosos de separatismo. Antes de asesinarlos los requetés querían darles ocasión de confesarse, pero los falangistas, no. En la confusión algunos echaron a correr y fueron abatidos como animales. «Para arreglar la situación, los sacerdotes dieron la absolución en masa a los restantes, las ejecuciones se llevaron a cabo y los camiones volvieron a Pamplona, a tiempo para que los requetés se incorporaran a la procesión que estaba entrando en la catedral.»11 La Asociación de Familiares de Asesinados de Navarra ha identificado a 2.789 personas ejecutadas en dicha provincia.12 Pero, como es lógico, en términos generales la represión fue mucho más abundante y sistemática allí donde se habían consolidado los sindicatos anarcosindicalistas o socialistas, sobre todo en las localidades donde había triunfado el Frente Popular en las elecciones de febrero. En La Rioja, por ejemplo, donde el 61,75 por 100 de las víctimas se produjo en los partidos judiciales en que había triunfado el Frente Popular, fueron asesinadas y enterradas en grandes fosas comunes a las afueras de Logroño más de 2.000 personas.13 Prácticamente no hay pueblo en La Rioja que no tenga a alguno de sus vecinos enterrado en la fosa de La Barranca.14 Algo parecido sucedió en Navarra y Aragón, donde, por ejemplo, en Uncastillo casi la mitad de los 118 detenidos en el pueblo por los disturbios de octubre del 34 fueron «paseados» en los primeros meses de la sublevación militar.15 Son célebres en Teruel los llamados pozos de Caudé, de unos 84 metros de profundidad, que se llenaron a rebosar con los cadáveres de los fusilados. Mil cinco tiros de gracia contó y apuntó en una vieja libreta un campesino del lugar.16 En Sevilla, donde las añagazas de Queipo y de Cuesta habían engañado a los desconcertados soldados, se dijo que las muertes iniciales formaban parte de una operación militar. Pero cuando llegó el comandante Castejón con sus regulares y legionarios, la «operación militar» se convirtió en una horrible masacre en la que los supervivientes fueron rematados a cuchillo. Inmediatamente después, nombrado delegado de Orden Público el coronel Díaz Criado, fueron detenidos el alcalde de Sevilla, Horacio Hermoso Rendueles, el gobernador civil José María Várela, el jefe de la Guardia Municipal, el presidente de la Diputación, el delegado de Trabajo y varios concejales. Todos, menos dos, serían asesinados. Como la cárcel no daba abasto, se utilizó el cine Jáuregui como prisión, donde llegó a haber más de 2.000 personas detenidas, y tam- bien el cabaret Variedades, la sede de Falange del Jesús del Gran Poder y hasta dos barcos anclados junto a la Torre del Oro. Francisca Díaz hermana del secretario general del PCE, que entonces tenía dieciocho años, fue interrogada durante toda una noche. Vio sacar a muchas obreras de la fábrica de aceite en cordada de presos. Las llevaban a fusilar.17 La represión nacional se cobró, en la provincia de Sevilla, unas 8.000 vidas durante 1936, entre ellas la de Fermín de Zagos, por masón, la del socialista Manuel Barrios y la del notario andalucista Blas Infante, asesinados el 10 de agosto a la altura del kilómetro 4 de la carretera de Carmona. Córdoba había sido tomada el 18 de julio en pocas horas y casi sin ofrecer resistencia. Queipo de Llano, furioso porque no se habían producido represalias, envió a la ciudad al comandante de la Guardia Civil Bruno Ibáñez, quien arrestó de inmediato a 109 personas a partir de las listas que le presentaban terratenientes y eclesiásticos. A los pocos días empezaron a aparecer jornaleros fusilados en los caminos y entre los olivos. «El sótano del cuartel general de la Falange en el que encerraban a la gente era como un globo que se hinchase por la tarde y volviera a estar vacío a la mañana siguiente. A diario había ejecuciones en el cementerio y en las demás carreteras que salían de la ciudad.»18 Se calcula que en total murieron asesinadas en Córdoba durante la guerra casi 10.000 personas, el 10 por 100 de la población total. «Don Bruno hubiese podido fusilar a Córdoba entera: lo enviaron a la ciudad con carta blanca», nos dice un abogado falangista.19 En Huelva, ciudad que los militares sublevados no ocuparon enteramente hasta mediados de septiembre, fueron asesinadas más de 2.000 personas, entre ellas el gobernador civil Diego Jiménez Castellano y los jefes de la Guardia Civil y de Carabineros que se habían mantenido leales al gobierno de la República. Se calculan en unos 2.500 más los onubenses desaparecidos.20 Cuando la "columna de la muerte" llegó a Zafra, camino de Badajoz, el comandante Castejón, que la mandaba, exigió a las autoridades que él mismo acababa de nombrar una lista con los nombres de 60 personas, el 1 por 100 de la población, para ser fusiladas. El texto que sigue a continuación es un buen ejemplo del tipo de macabras negociaciones que llegaron a establecerse: Poco a poco los nominados van siendo encerrados en una habitación de las Casas Consistoriales. A algunos que entran en esos momentos en la Alcaldía se les permite borrar de la lista, que poco a poco va engrosándose, tres nombres a condición de que escriban otros tres. El tira y afloja entre los militares y las nuevas autoridades, poniendo y quitando nombres de la lista, acaba según alguna fuente con 48 personas cuyos nombres han sido escritos y no borrados en la lista fatídica. A mediodía Castejón y parte de su columna salen de Zafra y se llevan atadas detrás al casi medio centenar de personas que no han encontrado valedor. Cada cierto trecho va sacando a siete personas y ordena que sean fusiladas.21 Uno de los grandes lieux de mémoire de la guerra civil española es Badajoz.22 La matanza perpetrada allí por las tropas del teniente coronel Yagüe durante la toma y represión consiguiente fue tan estremecedora que los mismos triunfadores de la guerra civil tuvieron que manipular los datos para tratar de establecer algún tipo de «equilibrio» entre las dos violencias.23 Lo hicieron en dos direcciones; primero, exagerando las cifras de las bajas habidas entre sus tropas durante el asalto a la ciudad amurallada; y en segundo lugar, aprovechando la propaganda del bando republicano para dar cuerpo a la «leyenda» de la represión y, en consecuencia, descalificarla. En efecto, frente a los centenares de bajas de las fuerzas rebeldes de que se habló en un principio y de las 285 a que las redujeron más tarde los estudios de los historiadores franquistas, hoy sabemos que el número total de bajas nacionales durante el asalto a Badajoz fue de 44 muertos y 141 heridos.24 En total, y por los estudios de que disponemos hasta hoy, la represión nacional en la provincia de Badajoz debió rondar las 12.000 personas,25 mientras que los derechistas asesinados por la izquierda antes de la llegada de la «columna de la muerte» y que se conocen perfectamente a través de la Causa general ascienden a 243. El continuo avance hacia Madrid siguió más o menos el mismo patrón represivo, pero, tras la experiencia de Badajoz relatada a todo el mundo por los periodistas franceses y portugueses que fueron testigos directos de las atrocidades, hubo un mayor control de la información por parte de los nacionales. No se permitió a ningún periodista que entrara en una ciudad hasta 48 horas después de haber sido tomada. Por ejemplo, a los corresponsales de guerra se les impidió en- trar en Toledo para que no fueran testigos de que, tras la liberación del Alcázar, 200 milicianos heridos que se encontraban en el hospital fueron degollados. Un testigo de las matanzas de milicianos del 30 de septiembre nos dice: «En Toledo la represión franquista fue horrible. Las calles estaban llenas de cadáveres», y recuerda el caso de un vecino suyo fusilado por leer El Socialista.26 Camino de Madrid, las columnas nacionales arrasaron pueblos enteros dejando el horror en sus calles y la pretendida huella de su paso en los muros: «Vuestras mujeres parirán fascistas». Mientras tanto el general Queipo de Llano se deleitaba explicando a los republicanos que escuchaban Radio Sevilla las hazañas sexuales de las tropas africanas, a quienes prometió las mujeres de Madrid como recompensa. Cerca de Gibraltar la esposa de un izquierdista fue violada por todo un pelotón marroquí antes de ser fusilada. El periodista John Whitaker estaba presente cuando, en Navalcarnero, el comandante de un tabor de regulares entregó a sus tropas marroquíes a dos mujeres jóvenes, que fueron violadas salvajemente. Ante la indignación del periodista, el comandante Mohamed Ben Mizzian le dijo que no se preocupara porque a las pobrecillas no les quedaban más de cuatro horas de vida.27 Aquel comandante llegó a ser teniente general del ejército español y los regulares fueron elevados más tarde a la condición de «cristianos honorarios». El horror que las tropas marroquíes inspiraban en la zona republicana condujo a que dos de estos mercenarios fuesen hechos picadillo por una multitud enloquecida cuando el camión que los llevaba detenidos se detuvo para repostar. Otro de los grandes lieux de mémoire es Granada, sobre todo, claro está, por el asesinato de Federico García Lorca, la víctima más célebre de la guerra civil. Los amilitares y los falangistas sentían hacia los intelectuales una mezcla de desconfianza, odio, temor y desprecio, como demostraron en Granada asesinando a cinco profesores de universidad. García Lorca, que había regresado a su casa de la Huerta de San Vicente poco antes del levantamiento, advirtió en seguida que, aunque no militaba en ningún partido político, sus ideas liberales y antifascistas le ponían en peligro. Aunque no de muerte, pensaba el poeta. Pero ni el refugio que le procuró el poeta falangista Luis Rosales y su familia pudo salvarle. El domingo 16 de agosto, pocas horas después del asesinato de su cuñado Manuel Fernández Montesinos, flamante alcalde de Granada, fue detenido por un ex diputado de la CEDA, Ramón Ruiz Alonso, quien dijo más tarde que Lorca «había hecho más daño con su pluma que otros con su pistola». Acompañaban a Ruiz Alonso Luis García Alix, secretario de Acción Popular, y el terrateniente falangista Juan Luis Trescastro, autor material del crimen, quien diría más tarde: «Acabamos de matar a Federico García Lorca. Yo le metí dos tiros en el culo por maricón». Lorca fue asesinado, seguramente, el día 18 junto al maestro de Pulianas Dióscoro Galindo González y a los banderilleros anarquistas Joaquín Arcollas y Francisco Galadí, en Fuente Grande, junto al barranco de Víznar, donde «yacen los restos de cientos de víctimas de la vesania de los nacionalistas granadinos».28 Antes de ordenar el asesinato del poeta, el nuevo gobernador, coronel José Valdés Guzmán, jefe de las escuadras falangistas, telefoneó a Queipo para consultarle. Éste, al parecer, le contestó «que le den café, mucho café».29 El certificado de defunción de García Lorca dice: «falleció en el mes de agosto de 1936 a consecuencia de heridas producidas por hecho de guerra».30 Los sublevados justificaban la brutalidad de sus actos como represalia contra el «terror rojo», pero, como había pasado en Sevilla, en Córdoba o en Badajoz y como sucedería con la caída de Málaga seis meses después, la represión nacional sobrepasaba en mucho a las ejecuciones republicanas. De hecho, la terrible revancha que se tomaron en Málaga cuando se retiraron los milicianos hizo que los asesinatos de éstos fueran, en comparación, insignificantes. Hombres, mujeres y niños huyeron de la ciudad por la carretera de Motril -«calvario de infinitas cruces» en palabras de Zugazagoitia-, pero fueron machacados sin piedad por las bombas de la aviación y de la armada nacionales, en un primer episodio de lo que iba a ser una larga historia de infamia contra la población civil. Los que se quedaron no corrieron mejor suerte, ya que fueron ejecutadas unas 3.500 personas durante la primera semana de la «liberación» de la ciudad,31 y cuando comenzaron a funcionar los consejos de guerra, cuatro tribunales juzgaron a 20.000 personas en cien días, de las cuales más de 3.000 fueron condenadas a muerte.32 De todas las ciudades que se habían resistido al levantamiento, Málaga fue, quizá, la más castigada. Sólo entre el 1 y el 23 de marzo de 1937 fueron fusiladas más de 700 personas en las tapias del cementerio de San Rafael.33 Es muy difícil llegar a conocer el número total de víctimas de la represión nacional en Málaga; se han contabilizado unas 7.00034 pero, posiblemente, el número real se acerque al triple. El cónsul británico en Málaga envió en 1944 un informe basado en estadísticas de los nacionales en el que decía que «mientras los ”rojos” controlaron Málaga, entre el 18 de julio de 1936 y el 7 de febrero de 1937 ... ejecutaron o asesinaron a 1.005 personas». Pero que «durante la primera semana de la ”liberación”, es decir, del 8 al 14 de febrero de 1937, los nacionales ejecutaron a 3.500 personas», y que «desde el 15 de febrero de 1937 hasta el 25 de agosto de 1944, otras 16.952 personas fueron condenadas a muerte y fusiladas en Málaga».35 |
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| A toda esta gentuza, fascistas, no hay que dejarles ni que respiren; prevenir mejor que curar. Al Queipo de Llano y otros genocidas admirados por los fascistillas del foro (Saquetas, Putin, Forrestal, etc) les daba yo café, a ésto sí que les daba yo mucho café.
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| Estos usuarios dan las gracias a mmm por su mensaje: | ||
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| Pero tu sabes lo que significa CAFE?? Tu no has visto un falangista en tu vida. Me parece que el rojerio le atribuye eso de cafe a queipo de llano, no??
__________________ » "El mundo se divide en dos, Tuco: los que encañonan y los que cavan. El revólver lo tengo yo, así que ya puedes coger la pala". |
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| Los comunistas, socialistas, anarquistas y fascistas se llaman, entre ellos, de la misma manera. Camaradas. Cafe. Una prueba mas de que son la misma cosa. |
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| Cualquiera diría que estamos de elecciones.... |
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| Yo si, porque mi familia está dividida en dos bandos (como suele suceder en el 90 y tantos %, en el pais de las divisiones), y hay algunos falangistas (mi contraria, por ejemplo) y esa CONTRASEÑA, la utilizaban mucho. |
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| No hombre, uno no tiene por que sentirse culpable, ni sentir vergüenza por lo que hicieran sus antepasados |
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