
26-jul-2011, 00:43
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Más historias de jóvenes heroinas enfrentadas a la casta a pecho descubierto. Si no se vuelve a aplazar será juzgada este martes por la veintena de cargos que ha presentado la fiscalía contra ella. En teoría puede ser condenada a cadena perpetua.
El dormitorio atiborrado de reclusas de la prisión le pareció a Hasnouni casi un lujo comparado con el "sótano húmedo y oscuro" donde durmió en comisaría entre dos interrogatorios. A veces los agentes que la rodeaban "ni siquiera esperaban las respuestas a las preguntas", recordaba la reclusa en un relato que logró sacar de la cárcel. "Me golpearon dándome patadas hasta que perdí el conocimiento".
Los primeros golpes se los asestaron, según contó, los cinco agentes de paisano que la apresaron el 12 de octubre en su domicilio familiar de la ciudad costera de Essaouira. "Cuando tuve que subir al coche [policial] la cabeza me daba ya muchas vueltas por los porrazos recibidos" al tiempo que la insultaban llamándola "traidora, hija de puta", etcétera. "En cuanto tenéis el estómago lleno os rebeláis", le espetó uno de ellos.
Después, ya en Marraquech, la empezaron a interrogar, esposada en una silla, sobre sus opiniones políticas, sus amistades, sus fuentes de financiación etcétera. Estuvo, según narró, dos días sin comer ni beber hasta que compareció ante el juez que la inculpó de destrucción de edificios públicos, alteración del orden público, participación en manifestación violenta, humillación de funcionario en el ejercicio de sus funciones.
"No es culpable de nada de esto", asegura Mohamed Massoudi, un célebre abogado de presos políticos que defiende a Hasnouni. "No poseen ninguna prueba contra ella excepto el testimonio de un policía que dice haberla visto cometer actos delictivos", añade.
Militante de Vía Democrática Baazista, un grupo izquierdista, y del sindicato Unión Nacional de Estudiantes Marroquíes, Hasnouni estudiaba derecho en la Universidad Cadi Ayad de Marraquech. Su padre había pedido un crédito para costear la carrera a la mayor de sus cuatro hijas y ella correspondió a ese esfuerzo convirtiéndose en la mejor alumna de su clase. Pero el rector la expulsó tras los disturbios de hace dos años y la joven regresó a su casa.
Los hechos que se le reprochan se remontan a mayo de 2008. Una intoxicación provocada por alimentos en mal estado servidos en la cantina universitaria indispuso a decenas de estudiantes e incluso obligó a ingresar en hospitales a algunos de ellos. Los jóvenes se echaron a la calle, para exigir que la universidad se hiciese cargo de las facturas hospitalarias, y se enfrentaron a las fuerzas del orden.
Una veintena fueron detenidos, juzgados y condenados, entre ellos otra joven izquierdista, Zahra Boudkur, que tenía entonces 21 años y a la que ataron desnuda a un radiador, mientras tenía la regla, ante otros militantes sindicales, en la comisaría de Yemaa el Fnaa.
Última edición por >> 47 <<; 26-jul-2011 a las 01:00 |