Pues yo llegué aquí desde Madrid, con un par de años menos que tú, y la gente al principio me resultó un tanto extraña, pero creo que más porque vienes con los esquemas mentales de tierras más al sur.
Con el tiempo vengo a coincidir bastante con mi mujer (también de Madrid) y es que no se trata de que la gente aquí sea mala gente, sino que son un tanto herméticos. Sin embargo a medida los conoces y tratas con ellos, te adaptas sin problemas.
Por trabajo he tenido que tratar con mucha gente, y acabe quedándome con la gente maja y distanciándome de la no tan maja, igual que creo que habría hecho en cualquier otro sitio; ahora tengo mi círculo de clientes, contactos, conocidos y amigos con los que me llevo muy bien.
En resumen, aunque estos no son los andaluces en cuanto a desparpajo y salero, tampoco son como para salir corriendo a otro lugar.
"Edito para añadir que los visillos permiten ver el exterior y cotillear sin que desde fuera te vean. Para muchas mujeres es un invento mucho más genial que la electricidad pero menos que el espejo"