| Aquí hay que distinguir dos fenómenos. Uno es que el modo de divertirse de los jóvenes y jóvenas sea ponerse hasta arriba de alcohol, lo cual me parece una imbecilidad, pero allá cada uno. El otro es que el aumento de los precios haya sido tan brutal que irse de copas te salga por un pico, y muchos recurran al botellón o al "la primera en casa". El único efecto positivo es que los que son muy finos para irse de botellón han disminuído su consumo, y al menos no se agarran las curdas que se cogían antes (El famoso "Yo ahora con una aguanto toda la noche")
Luego bajas a Granada, ves que allí las copas en lugar de 6-7 euros te cuestan 3, y lo flipas en colores |