Hay una cucaracha frita en el plato
El servicio de mediación logra resolver la mitad de los conflictos sin necesidad de que los protagonistas acaben en los tribunales
11.08.08 - Q. CH.
El turista madrileño pidió uno de los platos típicos por aquella zona. Cuando afilaba los cubiertos, escudriñó entre las patatas fritas y se percató de que entre los tubérculos asomaba una cucaracha que también había pasado por la sartén. ¿Camarero, que hay una cucaracha en mi plato!, vino a decir más o menos. Maldita casualidad, no había sucedido nunca en ese hotel. El camarero cambió la comida en seguida, pero el cliente no se quedó satisfecho. Pensaba que alguien de la dirección tendría que haber salido a disculparse.
El asunto acabó en el servicio de Consumo. En realidad, el jefe de concina no se disculpó porque al ver la cucaracha cogió tal depresión que abandonó su trabajo. El dueño del hotel lo justificaba todo por una plaga que había en el municipio. Al final, todo se resolvió sin que el episodio pasara a mayores. El hotel ha regalado al cliente una semana a pensión completa para que compruebe lo a gusto que se está en este rincón de la provincia.
Durante el primer semestre del año se han celebrado en el servicio de Consumo de Granada 135 actos de mediación, de los que 65 se han resuelto con acuerdo entre las partes. La inmensa mayoría afectaban al sector del comercio.
El servicio de Consumo de la Junta ha recibido 1.508 reclamaciones en el primer semestre de 2008, ocho diarias. Los asuntos de telefonía o Internet siguen copando la lista, pero se ha detectado un aumento significativo en las quejas relacionadas con el sector de la vivienda. En realidad, muchos llegan allí con la esperanza de que le resuelvan el papelón de la hipoteca.
Pero hay muchos pequeños detalles que el consumidor debería de saber para no llevarse a engaños y evitar problemas. El jefe del servicio de Consumo en Granada, Manuel Ruiz Vilches, ofrece algunos consejos: las cantidades que se entregan por anticipado tienen que estar avaladas, no basta con un recibo; no hay que ir al notario que diga al promotor; y tampoco hay que pagar el IBI hasta que no se disfrute de la casa.
Recomendaciones tan simples como habitualmente desconocidas. Cuando alguien compra un frigorífico -por ejemplo- tiene dos años de garantía. Durante ese tiempo, si requiere de asistencia técnica en su domicilio no tiene que pagar desplazamiento y el que tiene que resolverle el problema es la persona que le haya vendido el electrodoméstico. No puede desviarle. Si en los seis primeros meses el aparato tiene dos fallos el consumidor puede unilateralmente devolver el producto.
Hay una cucaracha frita en el plato. Ideal