La conclusión más importante a la que han llegado en Albany es que lo que empezó como una técnica de cortejo ha acabado convirtiéndose en un método de espionaje. El beso, cuanto más húmedo y con más lengua mejor, es una base de datos bioquímica que la mujer procesa inconsciente, pero implacablemente: de ahí obtiene información sobre las condiciones físicas de cualquier candidato, así sea remoto, a padre de sus hijos. Por la boca muere el pez, y por la saliva el macho que no da la talla.
También los machos humanos pueden sonsacar así hasta qué punto las hembras humanas son fértiles, incluso si están más cerca o más lejos de la menstruación. Como los hombres tienen menos sensibilidad bioquímica que las mujeres, necesitan muestras más grandes. Esto explicaría porque los hombres prefieren los besos de tornillo, hasta el fondo de la garganta, y con la boca abierta al máximo
Mira, me apunto a lo de aguafiestas, hay cosas que mejor no saber. Que yuyú ir por la vida pensando que la gente es un laboratorio ambulante. Peores que Grissom, amiguitos, la mujé es peor que Gill Grissom.

Ya sabía yo que eramos menos "sensibles" pero ¿bioquímicamente también? joer.