Existen multitud de situaciones al volante capaces de sacarle de quicio a uno. A mi particularmente me hace echar humos volcánicos el estar detrás de otro vehículo que va a auténtico paso de tortuga pisando huevecillos, sin poder adelantarlo. Los síntomas se agravan si me corre prisa, me irrita sobremanera, llego a sentir transformaciones químicas a lo Hulk proporcionales a la duración del suplicio, pero en versión hispana y enlatada dentro de un Seat Ibiza.
A esto añadiremos el hecho de que estos días se está perpetrando una campaña electoral en la que se pasean dando la vara unos vehículos con remolque y megáfonos. Habitualmente se utilizan para anunciar que viene el circo y muestran alegres payasetes; también lo hacen ahora, pero con payasos más chungos, encorbatados y poniendo en letras grandes VOTA.
En el camino de regreso a casa, a la hora de comer, sin apenas tráfico, se me plantó en un cruce y de sopetón el típico 'vinículo de propaganda electoral' que vió en su señal de Stop un bonita chapa octogonal, haciéndome frenar para no comérmelo, básicamente. Tras el pertinente toque de claxon me acordé de su conductor y de parte de su familia a ventanilla subida. Pocos sufrimientos tan bárbaros hay en este mundo que el estar detrás de un bicho de éstos dándole que te pego con la megafonía, que si mitin en el pabellón deportivo que si pollas, con su cutre grabación distorsionada, y así constantemente repitiendo la misma soplapollez a paso de tortuga decenas, cientos de metros sin poder adelantarlo, sin poder desviarme, a paso de procesión...
No me lo pensé cuando tuve la oportunidad de desviarme aunque fuese dando un rodeo y por otro camino hacia mi barrio. Tras callejear un poco evitando como podía la ruta habitual, pero sin caer en el masoquismo, llego a otro cruce y observo alucinado como vuelve a aparecer el mismo siniestro vehículo en todo su siniestro esplendor, forzándome a seguirle por detrás en una calle larga de un solo carril. Música distorsionada, carteles con el jeto del alcalde multiplicado en los traseros del remolque. El corazón más que latir retumbaba como hordas bárbaras redoblando tambores de guerra, llegando a abarcar su número todo un horizonte tormentoso.
Sentía en mi interior terribles ganas de matar aumentando, hinchándose de forma grotesca mi vena frontal. En mi mente las visiones de los más terribles círculos del infierno y las más retorcidas torturas se revolvían con la estridente megafonía: mitin a las 8 en el pabellón deportivo... mitin a las 8 en el pabellón deportivo... mitin a las 8 en el pabellón deportivo.... Pegué unos cuantos toques de claxon largos, mi sangre hervía, ya no era suficiente acordarme del conductor y de su familia más cercana, pasaba a repasar todo su árbol genealógico hasta la época de los visigodos con la posibilidad de que también recordase a sus antepasados del Cromañón.
En el siguiente cruce, me volví a desviar no sin antes dedicarle otro buen toque de claxon, esta vez tomando un rodeo acojonante, procurando ir por calles anchas. El joputa me hizo perder casi un cuarto de hora. ¿Qué más podía pasar? Fácil de adivinar; ya en mi calle, a 500 metros antes de llegar a casa, que es el tramo estrecho final me encuentro con el mismo vehículo, la misma PESADILLA, despacito, despacito... mitin a las 8 en el pabellón deportivo, mitin a las 8 en el pabellón deportivo... NO, NO PUEDE SER, NO PUEDE SER!!!
Barajaba las más variadas teorías para explicar esta sinrazón, empezando con la posibilidad que un vehículo de propaganda electoral pudiese atravesar vórtices y puertas dimensionales empleando tecnología illuminati con rayos energéticos procedentes de Venus, hipótesis que harían chorrear y babear de gustirrinín a todo el plató de Cuarto Milenio hasta llegar a fundir cámaras y focos entre chispazos. La otra posibilidad es que el joputa del conductor de esa abominación propagandística era una mezcla de psicópata, supermán y médium, que oyó como me acordaba de él a pesar del ruido y decidió putearme adelantándose a todos mis movimientos para hacerme entrar en el reino de la locura y así obtener fácilmente mi reloj casio de mercadillo. Esos momentos de furia, bilis y resignación me hubiera dado cuerda para llenar todo subforo de temas calientes por años.
El puto vehículo propagandístico pasó por mi casa y yo detrás de él intentando no cometer una barbaridad más que nada porque había llegado y no quería complicaciones. No, no hubo sangre, pero llegué casi al límite. Mi rostro al llegar a casa parecía salido de un relato de Stephen King, una vez repuesto escribo estas líneas, por puro desahogo, tras descartar las más disparatadas teorías que intentan explicar lo acontecido solo puedo decir que hace unas horas Murphy no sólo se acordó de un servidor, también decidió cagarse, mearse y escupirme.
En fin, perdón por el tochazo y un saludo.
PS. AL MITIN DE LAS 8 VA A IR TU PUUUUUUUUTA MADRE.
Tic, Tac, Tic, Tac...Cada seis segundos se va un trabajador al paro...Tic, Tac, Tic, Tac...Cada veinte se expropia un piso a su legitimo dueño...Tic, Tac, Tic, Tac, Tic, Tac...Cada cinco segundos se une gente a las bolsas de funcionariado...Cuantos segundos les quedan de paciencia a los Españoles?
Estos usuarios dan las gracias a sebososabroso por su mensaje:
Lokeno, tienes más humo en la cabeza que el volcán de Islandia. Gracias Tisdale.
Iniciado por Dubois Evolution
Para mí las mejores relaciones son en las que ambos parten de una base en que cada uno conoce su "papel" y se siente seguro en él, sin tener que recurrir a adulaciones él ni fantasías de amor eterno ellas.
Estos usuarios dan las gracias a xilebo por su mensaje:
Tranquilo hombre,tomatelo con calma que estos dias son asi...
Eso tiene solucion facil,te bajas del coche le metes 2 ostias y le dices;como te me pongas delante otra vez te saco los ojos...
Seguro la proxima vez que te vea hasta se esconde...
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Yo no le tengo miedo al infierno"me dan mas miedo las mujeres"
Lokeno te como con patatas y te tiro 133 veces a las vias del tren
Estos usuarios dan las gracias a Mi carcel no tiene rejas por su mensaje: