Sara Carbonero es guapa, triunfa en su profesión y le sonríe el amor, que vive con entusiasmo con el portero del Real Madrid y de la Selección, Íker Casillas . Esta atractiva periodista está considerada, además, una de las mujeres más deseadas de nuestro país, no puede pedir más. Sin embargo, parece que la periodista no se sentía demasiado a gusto con su físico, al menos hasta ahora, ya que ha decidido pasar por el quirófano para someterse a una mamoplastia –aumento de mamas–. Sara, que ha retocado su pecho para mejorar su aspecto físico, ha elegido el Hospital Nisa Pardo de Aravaca, un prestigioso centro de Madrid situado en un lugar discreto y rodeado de jardines, próximo a Boadilla del Monte, donde está la casa de Iker y en la que ahora viven juntos.Este hospital es uno de los pocos sitios en España donde se utiliza un simulador virtual que permite a la paciente ver el resultado antes de la operación.
La presentadora de Telecinco podrá lucir una nueva talla adecuada a sus proporciones físicas. Con esta herramienta, los médicos de la unidad plástica y reparadora del centro toman medidas del pecho y de la complexión de la paciente para determinar tanto la forma como el tamaño de la prótesis más apropiada. En el caso de Sara se trataría de unos discretos implantes de 250 g en cada mama. Se colocan, además, por debajo del músculo, por lo que estéticamente no se nota la diferencia con un pecho no operado y no le impedirá dar de mamar a sus futuros hijos.
La novia de Iker ingresó el 19 de noviembre en el hospital para someterse a la intervención, para la que se requiere anestesia general, una noche de hospitalización y dos o tres días de reposo hasta hacer vida más o menos normal. Precisamente, Sara eligió un viernes para aprovechar el fin de semana y volver al trabajo el lunes. Eso sí, se le aconseja seguir todavía algunas precauciones, como evitar coger peso, no hacer ejercicio y no conducir. Durante su estancia en el hospital, la novia de Iker estuvo acompañada de una de sus mejores amigas, Mar Senallar, íntimas ya que se conocen desde su etapa de estudiantes donde compartiron residencia. La joven se ocupó de su equipaje al salir del hospital y de acompañarla en el taxi que la llevó hasta la casa de Iker.
Allí, durante el fin de semana, Sara, que tiene que llevar varios días unos vendajes para sujetar los implantes, contó con los mimos del portero del Real Madrid, con el que acaba de cumplir su primer año de amor. Precisamente, el día anterior de la intervención, la pareja lo celebró con una romántica cena en un lujoso restaurante italiano de la capital. El domingo, después de pasar un día entero de reposo, Sara e Iker salieron a comer a un restaurante cercano a la casa en la que han creado su nido de amor. La pareja tenía mucho que celebrar: Sara estaba muy recuperada e Iker se sentía feliz por la victoria de su equipo, por 5-1, ante el Athletic de Bilbao el día anterior.
Sara Carbonero se aumenta el pecho