Dando por hecho que en un apocalipsis lo más probable es que el principal peligro venga de las propias personas, yo optaría por echarme al monte. A poco que controles el terreno es fácil encontrar cabañas e invernales de cuando hace cincuenta años el pastoreo era todavía rentable en muchas zonas.
Lo que más me preocuparía en ese entorno es cazar. Más que nada porque con las armas de fuego no podría contarse durante mucho tiempo: agotada la munición no valen una mierda. Luego lo más sensato es, a falta de tecnología metalúrgica, construir arcos y flechas con punta de sílex. Vuelta al Paleolítico, hamijos.
Qué jodida es la división del trabajo. No sabríamos ni cazar