
21-jul-2010, 03:31
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 | Lisensiado burbujista | | Fecha de Ingreso: 07-mayo-2008 Ubicación: sur de europa
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Iniciado por guerea Me encanta hablar de sexo, con un entorno de cierta confianza de amigos y amigas con los que la discreción está asegurada.
Esto es verídico, aunque evidentemente no lo podrás comprobar.
Un día viene un compañero de mi trabajo con una revista masculina que llevaba un reportaje sobre regalos para las novias "alternativos", en el que aparecía un juguete que yo me acababa de comprar.
Estamos los dos comentando el artículo, y aparece por la espalda otro compañero con el que en ese momento no tenía tanta confianza, pero yo ya estaba embalada comentando con el primero como funcionaba el juguetito de las narices, y casi no me había percatado de que el otro andaba por allí. Yo además con mi modo "gafapasta" hablando de un magnífico juguete de Fun Factory  
Total, que el que se había colado a cotillear la conversación sale corriendo a su despacho y se encierra en él. Me quedé un rato toda mustia pensando que este chico vaya una imagen se había llevado de mi.
Cuando nos hicimos ya más amigos y teníamos confianza, me contó que "tuvo" que encerrarse en su despacho y rezar porque su escritorio no siguiera "levitando"  
EDITO: como comprenderás, está la cosa como para hablar de sexo cuando el iniciador del hilo considera que las que follamos somos unas cualquieras, que ni siquiera ha sido tan elegante.
En esa época hablaba de esas cosas y ESTABA soltera. mmmmmmmmmmmmm, yo quiero conocerte
__________________ el que invento el sistema morse si que era un canalla, que cuando no estaba con el punto estaba con la raya |